El siguiente texto surgió espontáneamente a partir de una de las imágenes aportadas por el amigo Demiurgo para inspirarnos en su convocatoria. Fue concebido como una total ficción y de ninguna manera alude a su persona. Los invito a pasar por su blog para leer todos los aportes jueveros de esta semana.
COLLAGE DEMIÚRGICO
De los retazos de su vida reciente
conserva sólo un manojo de tibios recuerdos. Pocos, no más de los que caben en
una mano. Nada pasional que logre encender la memoria o el corazón al punto de
lo que alguien como él podría soñar. Apenas logran transmitir la calidez
suficiente para no tener que sobrevivir sin decir alguna vez creí ser feliz aunque luego se disipó la quimera y eso a
veces le alcanza para inventar un juego de idas y vueltas más allá de la
soledad absoluta en que casi siempre se sumerge. Dispuestas sobre un registro
ilegible de rostros esfumados y siluetas borrosas afloran con nitidez algunas
palabras que pretenden ser pistas de sus camufladas experiencias: “memoria de
amores difíciles” “mi ideal no es para todos” “carta de Tea” y desde allí pretende
sostener el punto de partida de una nuevo mundo en el que apuesta a la
reconstrucción integral de sus ilusiones. Desde las miradas de aquellos
perfiles femeninos que reinan en su tierra de ensueños, algo inquisidor lo
asalta sin tapujos cuando se anima a confrontar sus musas de antaño. No es
fácil enfrentarse a sus propios miedos, pero lo intenta. Nadie puede decir
que no insiste o que no se las ingenia para salir adelante más allá de tantos
huecos negros y pinceladas grises que componen su historia. Si la voluntad es
un dogma, si la persistencia es una virtud, él ya se ha ganado un nombre entre
los de su raza, intrépidos hacedores de mundos primordiales. Apostando siempre
a las fuerzas creadoras, el Demiurgo solitario dispone que sus personajes
vuelvan a vivir su historia en el espacio acotado de su imaginación y desde
allí, renace él mismo en su fe y su identidad, siempre dispuesto a
reinventarse.