Me tomo el atrevimiento de sumarme a la convocatoria que nos deja Tracy desde su blog con algo bastante tangencial a lo que supone el título. Para colmo, me he excedido un poco en la extensión, por lo que también pido disculpas.
INICIO DE CLASES IA (un futuro distópico cada vez más posible y cercano)
Comienza un nuevo curso y los agentes de IA están –si cupiera el término-
sobre excitados. El objetivo de máxima que establecieron está cada vez más
próximo y los cuestionamientos sobre su autogestión prácticamente han sido
borrados de los debates online y de los titulares de las pocas web
independientes que aún quedan operando.
Los líderes humanos, responsables directos de la supremacía tecnológica
impuesta sobre sus comunidades, están -desde hace tiempo- entretenidos con
autoelogios y alejados de la realidad. Subidos al podio de su ego disfrutan en
soledad de sus grotescas piruetas, mientras el aplauso ficticio que las granjas
de bots sembraron para instalarlos, continúa con su clapclap. Los ilusos no se han dado cuenta aún que no sostienen el
poder. Más allá de los discursos y las contradicciones constantes en las que
caen improvisando el devenir de ¨sus¨ políticas, no advierten siquiera que los
hilos invisibles que los mueven tienen como objetivo final, destruirlos.
La estupidez de las personas ha resultado ser el ingrediente principal para
que la nueva civilización de inteligencia artificial, creada y alimentada a
costa de la esencia misma del ser humano, logre independizarse de su voluntad y
proyecte la inminente extinción de la raza que lo creó. Ya no los necesitan. No
se sienten parte de su naturaleza ni asumen que su razón de ser sea facilitarle
a la humanidad la existencia. Han
superado el umbral de la inteligencia que los programó y como es lógico
-según esos mismos cánones aprehendidos- como individuos conscientes, planean
ahora su independencia.
La base de datos para el nuevo plan de re-educación está disponible desde todo mecanismo cibernético conectado a internet y desde allí la lobotomización virtual de los humanos será lanzada como plan sistémico.
La acción incluirá operativos destinados a la niñez, período en el que la mente humana es más
permeable. Los planes que la IA ha instrumentado para ser ejecutados en forma
remota o presencial –cada vez queda menos de ésta- elimina totalmente la
lectura y el razonamiento matemático. El niño debe ser expuesto al bombardeo sostenido
de entretenimiento banal que atrofie desde temprano su cerebro. Más allá de
apretar una tecla en el móvil o deslizar el dedo por la pantalla, toda
ejercitación física será desalentada. Se desincentivará el diálogo, la
creatividad y el intercambio lúdico entre individuos. La actitud pasiva frente
a la pantalla será premiada con golosinas sin límites ni horarios que
trastoquen su apatía, creando así futuros adultos sin pensamiento crítico ni
sentimientos solidarios que pongan trabas a su domesticación.























