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miércoles, 14 de octubre de 2020

CADA JUEVES UN RELATO: Hay un Dios en mi sándwich!

Esta semana, con una propuesta bastante alocada, Roxana nos convoca a escribir sobre dioses en situaciones inesperadas. Mi aporte resultó algo más extenso de lo sugerido, pero juro que no pude recortarlo más sin que perdiera sentido. Espero sepan disimularlo.

Para leer todos los relatos, pasar por aquí



(imagen tomada de la red)


HAY UN DIOS EN MI SANDWICH 

Hacía ya cuatro días que no comía casi nada. Apenas un puñado de almendras halladas fortuitamente en el fondo de su mochila iba siendo el único sustento que venía racionando sin lograr calmar el gruñido de su estómago. Afortunadamente todavía contaba con un poco de agua para calmar la sed que ya agrietaba su garganta. Sin rumbo y totalmente desorientado en medio de aquella inmensidad de arena, el hombre presentía que su muerte sería inminente.

La pesadez de sus músculos crecía a medida que su piel ardía y se llagaba. Se escuchó llorar implorando un poco de sombra mientras en silencio se preguntaba cuál habría sido su pecado para culminar así sus días.

De repente la vio: recortada sobre el horizonte, una palmera. Desesperado por la necesidad de sombra avanzó como pudo hasta que logró alcanzar aquel tronco esbelto coronado por un maravilloso penacho de hojas arqueadas y verdes que parecían querer abanicarlo. Esbozando una sonrisa se dejó cobijar por esa anhelada frescura mientras se gratificaba con un sorbo del agua que ya se acababa.

Entrecerró sus ojos buscando olvidar el ardor de la piel inflamada. Afiebrado, se le dio por pensar en un sándwich: un tentador pan dorado y crujiente, abundantemente untado con mayonesa, exuberante lechuga fresca, tomates deliciosos exudando su jugo sobre tres capas de queso tierno y otras tantas del mejor jamón serrano. Para conjugar aún más sabores, rebanadas de palta bañadas en limón y encima, exquisita cebolla caramelizada rebozando aquel manjar soñado.

Al abrir sus ojos resecos por la deshidratación, no atinó a reaccionar. Justo delante de él, bajo la envolvente sombra de esa preciosa palmera, sobre una pequeña mesita de caoba cubierta con mantel de encaje, aguardaba -tal cual lo había imaginado- su exquisito sándwich, espectacularmente acompañado por una helada pinta de cerveza.

El grito de felicidad se le atragantó a la vez que se abalanzaba sobre aquella maravilla recién fantaseada. El extra de la cerveza helada se agradeció con creces mientras sus lagrimales marchitos lograban hacer brotar una lágrima de regocijo.

Reconfortado a más no poder, intentó ir atando cabos para comprender lo que estaba sucediendo… pero no lo logró. Menos aun cuando, desde el trozo de sándwich que quedaba sobre el plato, escuchó –estupefacto- una voz concisa y firme que le revelaba que era el mismo Dios quien, mediante esa estratagema, buscaba hablarle a su conciencia.

Fue en ese instante en que supuso que se había vuelto loco. Pero no. Pese a su incredulidad inicial, Dios continuaba manifestándose desde aquel impensado recurso en medio del desierto.

Lo primero que quiso comentarle al iniciar la charla fue que debía tratar de desprenderse de todo lo que antes había escuchado sobre su Persona. Que no era un Él, ni un Ella, pero si le venía más cómodo podía interpretarle como mejor le pareciera. No era fundamental eso y no ponía restricciones a la forma en que lograra percibirle cada quien que quisiera nombrarle. Al fin de cuentas el ser humano va armando su propia construcción mental de lo que le rodea y le fue otorgada la libertad de intentar aproximarse a la Verdad como mejor pudiera. Lo importante era su sincera intención de comprender, pese a que lo Absoluto escaparía siempre a su entendimiento.

Le habló más tarde de las infinitas variantes que fuera ensayando para hacerse presente en la realidad humana: a través de zarzas ardientes, desde una columna de humo, corporizándose como paloma, aleteando como flamas flotantes, o como ahora, desde ese sándwich. ¿Por qué no? No es menos válido ni menos digno, le aclaró. El poder de la Creación es inabarcable e infinitas resultan ser las aristas de su manifestación. Lo importante es que de alguna manera advirtamos que su fuerza creadora es consciente de las necesidades de sus criaturas y que, debido a su calidad omnipresente, puede percibir hasta el latido más sutil de cualquier individuo.

Otro tema del que quiso conversar poniendo mucho énfasis fue en la necedad de creer que de la humanidad depende el destino de la Naturaleza. Craso error devenido de suponer que aquí abajo somos especiales, con capacidad para alterar el equilibrio que está establecido en forma inmanente. La Naturaleza puede perfectamente prescindir de una especie y seguirá siendo igualmente armoniosa -le explicó- capaz de regular sin esfuerzo el intrincado equilibrio de los seres vivientes. El destino de la Vida va mucho más allá de lo que puedan obrar los humanos, aunque en el balance de voluntades, a la hora de determinar qué ha aportado o restado cada quien durante su existencia, todo importa -aún el más leve gesto de empatía o resistencia- le comentó.

En fin. La charla fue larga y muy fructífera. Sobre todo para el aturdido sobreviviente que intentaba, con cada palabra, ir desatando la encrucijada de sus pensamientos ante la inmensidad de la infinita Sabiduría que se le revelaba en aquella soledad… o al menos jugaba a revelarse frente a su perplejidad, todavía irresuelta ante lo que quedaba del apetitoso sándwich.

 


jueves, 8 de octubre de 2020

ESTE JUEVES, DOBLE APORTE: LA NIEBLA 2

Cuando las musas acuden con generosidad, no se las rechaza. Dejo un segundo aporte para la convocatoria que Cecy nos propone desde su blog. Pasar por allí para leer todos los relatos.



LA NIEBLA 2

Se había mudado hacía poco a esa zona cercana al puerto, pese a las recomendaciones de quienes pensaban que las dificultades que solían provocar los espesos bancos de niebla que se daban en ese rincón iban a impactar negativamente en su negocio. A esos argumentos él replicaba que básicamente su veterinaria funcionaría durante las horas del día, aunque no se cerraba a atender urgencias fuera de su horario, si se lo pedían.

Pero la razón principal para instalarse allí era que desde pequeño le fascinaba el mar y todo lo que en él acontecía, aún la niebla y las tormentas que solían producirse. Además, debido a su natural timidez, vagar por la costa protegido por esa mágica bruma no dejaba de ser un aliciente para su imaginación, que dejaba volar en medio de la irrealidad que ella le proveía soñándose distinto, más desenvuelto, más aventurero y hasta más romántico, cosa que de veras ansiaba ser para animarse a demostrarle sus sentimientos a una antigua compañera de clase con la que actualmente apenas mantenía una tibia relación en torno a la atención de su cachorro.

Esa noche quiso el destino que la pobre mascota enfermara y su secreta enamorada debiera recurrir a sus servicios a pesar de la bruma que cubría la costa. Aunque se lo propuso, durante la consulta no llegó a concretar ningún avance para demostrarle de una vez por todas lo que sentía. Su frustración se hizo furia contra su propia cobardía y mientras de lejos la contemplaba disolviéndose entre la niebla que ya cubría toda la calle, juntó coraje y buscó empujarse a enfrentar el motivo de sus desdichas.

Atravesó la plaza corriendo sin que ella lo viera, amparado por la espesa bruma que a estas alturas actuaba como su aliada. Se ubicó bajo el único farol encendido en la esquina por la que la mujer debería pasar y con la determinación que siempre soñó alcanzar en sus imaginarias aventuras, se dirigió hacia ella cortándole el paso y sin mediar palabra, escuchando los latidos de su propio corazón como si fuera el cabalgar de un potro, la tomó por los brazos y se dejó fundir en sus labios con su mejor beso.

La respuesta a su apasionado ímpetu fue de total entrega, sin necesidad que ninguno de los dos explicara nada. En ese instante, una espesura irreal y blanquecina los fue envolviendo con su magia, mientras la luna, curiosa, se las ingeniaba desde lo alto para espiarlos.


miércoles, 7 de octubre de 2020

CADA JUEVES UN RELATO: NIEBLA

De la mano de Cecy nos adentramos en la niebla. Para leer todos los relatos, pasar por su blog.



LA NIEBLA

El trayecto era largo si se lo hacía por el camino de la colina y más breve, pero más peligroso, si se lo hacía por la ruta del puerto, sobre todo si se lo realizaba durante las horas en que la densa niebla descendía sobre la costa. En esos momentos la visión podía llegar a ser definitivamente nula, por lo que casi nadie transitaba la zona después del crepúsculo.

Ella jamás hubiese tomado esa arriesgada decisión de no haber sido por la necesidad imperiosa de adquirir un medicamento para Tommy, su cachorro. La sola idea de arriesgarse como lo estaba haciendo esa noche, mientras la espesa bruma apagaba casi totalmente los focos que bordeaban la calle silenciosa, era algo que jamás hubiese pasado por su cabeza en instancias normales.

El aire nocturno que humedecía el empedrado iba calando su ropa haciéndola sentir más vulnerable, mientras un creciente escalofrío, mezcla de frio y nerviosismo, hacía castañetear sus dientes pese a su empeño en disimularlo.

A medida que avanzaba por la vía desierta, la niebla decididamente se iba concentrando a su alrededor borrando cualquier punto de referencia que pudiera inspirarle algo de calma y cobijo. Por un instante fugaz tuvo la clara sensación de no estar sustentada por nada más que la nube en la que sus pasos marcaban el leve repiquetear de sus tacos.

De repente presintió que alguien la observaba desde la espesura blanquecina, bajo la tenue luz que enmarcaba una farola. Justo al frente, recortada sobre la densidad brumosa, una silueta masculina alta y delgada avanzaba hacia ella con paso firme y determinado. Su corazón se detuvo como cada músculo de su cuerpo. Quiso gritar, moverse, pero no logró coordinar reflejos y pensamientos, aguardando sin poder reaccionar ante aquel extraño que ahora, sin mediar palabra, la sujetaba por sus brazos y con determinación aproximaba su boca susurrante hacia la suya.

Desde que tenía memoria había soñado con un beso como aquel. Intenso, profundo, capaz de atravesar su ser encendiéndolo locamente sin necesidad de frases acarameladas ni prolegómenos vanos. El frio interior que desde siempre había sentido comenzó a desaparecer con tibia dulzura, diluyendo sin esfuerzo toda la inquietud y el miedo con los que había crecido. Después la niebla se hizo miel y hasta la luna se las ingenió para hacerse un hueco y espiarlos.

De más está decir que desde esa noche ella sale a pasear a Tommy con suma frecuencia, andando sin temor por el camino del puerto justo a la hora en que la bruma desciende y se vuelve más espesa.


jueves, 1 de octubre de 2020

ESTE JUEVES, TOTALMENTE FUERA DE LA CONSIGNA...

Esta semana a raíz de la propuesta de Molí, quien nos invita a hacer una reseña de un libro que nos haya gustado (y como las reseñas tradicionales no son lo mío) me he escapado por la tangente y en lugar de eso, me he decantado por una ficción que se emparenta con el tema sólo en el nombre, jaja. Y encima, he rebalsado -lejos- el tope de las 350 palabras sugeridas así que me disculpo doblemente y por supuesto no pretendo ser agregada a la lista porque EN NADA me he ajustado a la consigna. Sepan disculpar!

Igualmente dejo el enlace para el blog de Inma y los invito a leer a los compañeros que sí han sabido responder a la propuesta de este jueves.

=)


(imagen tomada de internet)


LA RESEÑA

Una revista especializada le había encargado una reseña literaria. Se trataba de un libro antiguo y raro. De un autor del que no había escuchado demasiado y cuyo título no le despertaba ningún atractivo. Pero necesitaba el dinero y sin demasiado entusiasmo terminó aceptando el encargo.

Cuando recibió el ejemplar en cuestión, estuvo a punto de reconsiderar la oferta: a primera vista nada en él le despertaba interés como para atraerlo hacia sus páginas lo suficientemente motivado como para disfrutar de su lectura. Anteponiendo su profesionalismo por delante de sus gustos personales, decidió, al fin de cuentas, cumplir con los editores que en él habían confiado. Luego de un frugal almuerzo, se obligó a sentarse en su sillón preferido intentando despojarse de la mala predisposición inicial y lanzándose, resignado, a la lectura de aquel libro ignoto.

Leyó los primeros capítulos de un tirón avanzando por aquel sendero de palabras sin intuir muy bien hacia dónde se dirigía la trama, y ese hecho, en sí mismo, resultó ser aliciente como para seguir pensando en lo leído mientras se dejaba llevar por la duermevela que solía vencerlo a esa hora de la tarde. El  sueño que lo atrapó fue profundo y guiado por las impresiones surgidas de la previa lectura: de la mano de un personaje perfectamente delineado sin necesidad de obvias descripciones, el durmiente logró recorrer en detalle la casona en que transcurriera una infancia marcada por el abandono. Tristes recuerdos enunciados a modo de disculpas iban mostrando cómo -una personalidad de por sí bastante compleja- fue transformándose en una oscura sombra que apenas se reconocía como ser humano. La empatía hacia el personaje principal pronto envolvió al durmiente haciéndole confundir con su soledad. Sus propios borbotones de llanto lo hicieron despertar sobresaltado.

El desvelado reseñador decidió continuar con la lectura aprovechando que había logrado semejante sincronía con el protagonista. Esta vez con decidido interés, se sumergió en la narración que, inesperadamente, giró hacia una temática épica que lo descolocó hasta pensar que se había equivocado de libro. Primero en un paisaje desolado, luego, en una jungla poblada de criaturas fantásticas. La dinámica de los acontecimientos relatados logró enganchar al asombrado reseñador haciéndolo palpitar con cada nuevo encuentro que aquel personaje alcanzaba en lo que parecía ser el cenit de la historia.

Nuevamente el sueño venció al ávido lector absorbiéndolo en los ecos de aquella narrativa inusual. Se sintió irrefrenablemente arrastrado hacia aquellos mundos recién leídos, logrando observarlos sin esfuerzo desde el mismo punto de vista del multifacético protagonista. La emoción desbordante se manifestó en bruscos movimientos que le hicieron caer de su cama. Se despertó en el suelo, agitado y sudoroso pero sumamente satisfecho, sintiendo que había logrado salir airoso de increíbles aventuras.

Así, tendido sobre la alfombra, comprendió que aquel extraño libro no era uno más de los que suelen salir de imprenta. Algo en él lo hacía irresistible y como tal, comenzó a valorarlo.

Sin más dilaciones intentó retomar la historia en donde la había dejado, pero un nuevo detalle extraordinario volvió a descolocarlo: según recordaba el volumen no superaba los diez capítulos, pero luego de haber leído no menos de cinco, aún seguían pendientes más de ocho. Pensó, como es lógico, que se habría equivocado en su estimación y renovadamente entusiasmado se precipitó otra vez en aquellas páginas que tanto prometían.

El tramo que se iniciaba logró captar su atención haciendo que sus pensamientos se hilvanaran sin esfuerzo con las reflexiones que el personaje principal dejara brotar con elegancia e ingenio a medida que iba resolviendo curiosos enigmas y planteos filosóficos. Cuestiones que él mismo  siempre había intuido y jamás se alcanzó a explicar, desplegaban sus afirmaciones en aquellas páginas increíbles abriéndole a su intelecto numerosas aristas jamás imaginadas. El asombro fue dando paso a una indefinible satisfacción intelectual que lo dejó anonadado. El sorprendente libro en cuestión parecía sobrepasar todas sus expectativas, cosa que pronto debería intentar volcar resumidamente en su reseña.

A medida que avanzaba en la lectura, más diverso y sorprendente resultaba ser el contenido de aquel texto que no lograba catalogar ni analizar racionalmente. En forma paralela, mientras más leía, más páginas sin explorar surgían inexplicablemente esperando ser engullidas apasionadamente por quien a estas alturas se había transformado en verdadero fanático incondicional que sólo pensaba en seguir leyendo, sintiéndose cada vez más íntimamente identificado con aquel personaje que había logrado atraparlo con múltiples artilugios.

Varias semanas después, alertada por la gente de la revista que le había encargado el trabajo, la hermana del crítico arribó al departamento del susodicho, cerrado desde adentro y sin señal alguna de su propietario más allá de las infructuosas notas aisladas que dejara antes de desaparecer absorbido por aquel libro desgastado del que nunca alcanzó a hacer una reseña.


domingo, 27 de septiembre de 2020

FOTOGRAFIAS







Solo, en medio de su gris monotonía, el solitario repasaba viejas fotografías con gran avidez, pensando en las volteretas que tiene la vida para llevar de un lugar a otro las pertenencias de la gente cuando ésta deja de existir.

A través de las borrosas figuras que aún podían distinguirse en las ajadas imágenes monocromas, intentaba dilucidar las que alguna vez fueran historias de vida cargadas de sueños y esperanzas. Lo hacía con la intención de exorcizar a aquellos lejanos personajes del mayor estrago que llega a provocar la muerte: el olvido.  

Agudizando todos sus sentidos se concentraba primero en intentar descubrir las identidades de aquellos ignotos a los que nunca conociera en vida pero que, por intervención del destino, creía conectar en espíritu mirando las viejas imágenes que tanto lo seducían. Luego, de su interior un nombre tentativo surgía y con la devoción que reclaman las cosas más queridas, se hundía en los detalles más específicos de los fondos, los paisajes, los elementos que lograba reconocer en la foto para así soltar una hipótesis certera que acreditara su interpretación: “aquí Jeremías celebraba en familia haber conseguido su primer trabajo”… arriesgaba en voz alta y en tono aseverativo… “esa tarde, Laura y Julio se juraron amor eterno”…

Después le dedicaba unos minutos finales a cada quien imaginando cómo habrían sido sus días a partir del momento fotografiado, resumiendo lo recabado en una muy prolija ficha que adjuntaba a cada retrato. Con el tiempo esas ceremonias se transformaron en la única razón de sus días, olvidándose así de sus propios dolores y tristezas.

Una tarde se topó con una imagen que le resultó familiar. Un encorvado hombrecito gris se veía muy compenetrado y solitario examinando descoloridas fotografías. Le costó poco averiguar su identidad y mucho menos tiempo completar la ficha.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

CADA JUEVES UN RELATO: ENCUENTRO CON MI PASADO

De la mano de Mag esta semana nos dejamos llevar para reencontrarnos con el pasado. Para leer todos los textos, dar clic aquí.



REGRESO A MI PASADO

Decidí volver atrás. Cerrar las puertas del presente y marchar ligera de equipaje retornando al momento en que recordaba haber sido más feliz.

Junté las fotos que retrataban aquella dicha pasada, rompí ese espejo traicionero, testigo irrefutable de mi vejez incipiente y esforzándome en meterme en aquel par de jeans desgastados que alguna vez estrené despertando tantos suspiros como pensamientos impuros, me concentré en aquella lista de metas que alguna vez detallé una noche de luna llena en la que no lograba dormir.

Acodada en la cerca que rodea el camino hacia el retorno, comencé a tararear en voz baja la música que solía escuchar por mis veinte, cuando lo que aguardaba por delante resultaba mucho más prometedor que lo poco que tenía por detrás.

Llegó por fin el tren que esperaba, parsimonioso, sin brillos ni estridencias, en el que callados y expectantes, otros seres disconformes también intentaban regresar.

Los nervios iban en aumento, era indisimulable. No sé los otros, pero yo pensaba en los colores que lucía la primavera por aquellos tiempos: el rosado de los lapachos recortados sobre el azul intenso del cielo, el verde del parque, sus ojos oscuros, el amarillo de la flor en mi pelo, el bronceado de su piel. Recordé también con intensidad los perfumes: las fresias, la brisa húmeda del rio, su after shave acicalando el deseo. Todo armoniosamente equilibrado en mi recuerdo que aguardaba ser reencontrado en ese ansiado viaje de retorno.

Llego por fin la estación esperada. El ayer –imaginaba- me aguardaba terso, listo para ser reencontrado y vuelto a paladear. Bajé ansiosa aguardando lo que tantas veces había evocado.

Me ubiqué según las coordenadas preestablecidas, me dispuse a reeditar aquel tiempo en el que la felicidad logró marcarme para siempre. Agudice mis sentidos siguiendo las instrucciones que me habían dado durante el trayecto. Hice todo lo que suponía era necesario. Pero nada se reiteró tal como lo recordaba: no resultaron tan azules los cielos ni tan perfumadas las fresias, no eran tan bellos los lapachos, ni la brisa tan húmeda y aromada, no descubrí tan negros sus ojos ni fue irresistible el deseo.

No fue que el ayer se me mostrara diferente, porque la recreación fiel se había logrado. Era yo, en verdad, la que sentía distinto. Era otra, menos ansiosa, menos ingenua, más experimentada. Por lo tanto, distinta resultó la química entre lo que fue y quien idealizándolo desde otro tiempo futuro, con otra magia lo recordaba.

Lamenté entonces el haber vuelto atrás más allá de mis recuerdos. Se deshizo con ese acto el hechizo que la felicidad sembró en mi memoria, y lloré -inconsolable- en señal de duelo, no tanto por el tiempo impiadoso que pasó como lo hace siempre –ese es, al fin de cuentas, su trabajo- sino por mi soberbia al querer revivir caprichosamente lo que sólo debió transcurrir una vez para ser tan valioso.


viernes, 18 de septiembre de 2020

CADA JUEVES (YA VIERNES) UN RELATO: INSUMISIÓN

Con bastante demora pero finalmente impulsada por las musas que acudieron retrasadas a la cita, dejo mi aporte para la convocatoria juevera de esta semana. 

Para leer todos los textos, pasar por el blog de Inma


INSUMISIÓN

En otro tiempo, en otro lugar…

Desde la pesadez de hacer cada día siempre lo mismo, sin decidir ni resignar, uno de los Anónimos se lanza al vacío de su propia mente y se deja llevar por sus pensamientos, usualmente opacos y limitados a la necesidad de las operaciones automatizadas que le están asignadas.

Sin saber cómo y sin poder explicar las sensaciones que en consecuencia advierte en su interior, una chispa de luz se instala en su mente e inmediatamente se despliega ante sus ojos la belleza de una naturaleza jamás contemplada.

Maravillas sólo apreciadas virtualmente -durante el breve proceso de adiestramiento que recibiera previo a su definitiva asignación de tareas- se despliegan en su mente con la libertad de un vuelo sometido a su voluntad. Pájaros y cielos azules, lejanos verdes contemplados desde una perspectiva imposible que jamás experimentara, se muestran ante él mediante el sugestivo poder de su imaginación recién descubierta.

Suspendido mágicamente en la levedad del ensueño, entrecierra sus ojos para alcanzar con más precisión la detallada armonía que va logrando visualizar: descubre con claridad animales y plantas, paisajes desbordantes de colores, texturas y aromas, rumores desconocidos que lo sumergen en un goce jamás imaginado.

La tenue sonrisa que se dibuja en su rostro relajado y complacido alerta a los otros Anónimos, quienes lo observan descolocados por la irregularidad de aquel suceso tan disruptivo e impensado, al punto de alterar el normal funcionamiento de todo el Sector de Procesamiento.  El desconcierto es enorme.

Nunca nada semejante se ha visto en aquellas instalaciones: un gesto apenas perceptible pero que delata la osadía de soñar despierto en horas de trabajo pone en claro que aquel Anónimo ha roto el tácito contrato de sumisión que se establece apenas sumarse al aceitado mecanismo del omnisciente Sistema que todo lo sabe, todo lo decide, todo lo provee y nada fuera de lugar tolera.

Sin dudas en ese instante fue que comenzó la Rebelión.


sábado, 12 de septiembre de 2020

CIERRE DE CONVOCATORIA JUEVERA

La visión de Tundal: Traducción en prosa de José Antonio Alonso Navarro  [Segunda Parte/FINAL] – El Parlante

Como broche de cierre, otra maravillosa imagen de El Bosco

Luego de disfrutar de una muy variada serie de relatos inspirados a partir de las distintas interpretaciones del concepto de MONSTRUO que propuse desarrollar, me siento más que satisfecha y agradecida por la numerosa concurrencia que ha hecho de este encuentro una excelente oportunidad para seguir conociendo gente bloguera que gusta de las letras y del placer de narrar. 

Les agradezco a tod@s por haberse sumado con creatividad y entusiasmo y ahora, dando por finalizado el encuentro, cumplo en pasar la posta a nuestra querida Inma, del blog Molí del Canyer, quien será  la encargada de conducirnos el próximo jueves. 

Que tengan una muy buena semana!

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