Este es mi aporte para la convocatoria de esta semana. Pasar por la entrada anterior para leer todos los relatos.
MIRADA DE GATO
Siento que me interrogas, me juzgas, me sofocas, desde cerca y en silencio,
sólo con el poder de tu mirada.
Esos ojos glaucos, inquisidores y gélidos, escrutando sin esfuerzo los
recovecos oscuros de mi conciencia y mi alma. Me seduces y me castigas -a la
vez- sembrando dudas sin pausa. Afloran luego las culpas, frente al misterio de
tu esencia gatuna. Mis pecados no encuentran ya más excusa para no enfrentarse
cara a cara con la sabiduría profunda que te habita, me interpela y me reclama.
No puedo engañarte. Eres el único que puede penetrar mi orgullo sin
necesidad de palabras, y tú lo sabes. A estas alturas, nada hay de mí que tú no
sepas, testigo mudo de mis flaquezas y venganzas. Logras quebrar mi aparente
seguridad con un solo gesto, sin que pueda yo disimularlo. Me subyugas. Me
dominas. Me doblegas.
A veces intento no mirarte. Esquivar tus ojos fisgones que me escudriñan -buscando
en mí una disculpa, un momento de arrepentimiento, o alguna lágrima- pero nunca
lo consigo. Siempre, al final, me vence tu reclamo. El hipnótico embrujo de tus
verdes pupilas socavando mi templanza.
Por ti soy lo que soy, aunque nos cueste admitirlo: a mí, por ser como soy,
minúsculo, impotente e indigno paria que destruye lo que ama por temor a no ser
amado, y a ti, felino tutor que goza con mi necedad mientras encarna el frío
papel de quien juzga sin conocer las debilidades que condena. Ambos somos, en definitiva,
crueles y malignos. Tú, por dejarme hacer, aunque luego me tortures con la
culpa. Y yo, por no tener integridad y dejarme dominar por tu perfidia de gato.























