Con algo de retraso, me sumo al reto juevero de esta semana. Pasar por el blog de Campirela para leer todos los relatos participantes.
EL VALOR DE LA
ALEGRIA
Ante la
adversidad,
la risa.
Artilugio valioso
para torcer el
brazo
al infortunio.
Haciéndole una
mueca
al destino
uno pretende
distraerlo
(y distraerse)
sembrándole a la
sombra
una fisura
por donde, a su
tiempo,
vuelva a entrar
la luz
que le ilumine.
Es más fácil,
seguro, caer en
la tentación
de la queja y de
la culpa
alimentando el
dolor
y la tristeza
que brota sin
piedad
cuando la suerte
mengua
y la inquietud invade,
como cizaña,
el verde jardín
de los espíritus
puros.
No somos niños
pero como ellos
igual sufrimos
cuando la
enfermedad
o la ira de los demás
-o la propia-
nos sacude.
Plantéatelo así:
más vale
construir que destrozar
y más cura reír,
que llorar,
cuando un corazón
sereno
conduce el motor
de nuestros días.























