Sumándome a la propuesta que desde su blog nos hace Dorotea. Pasar por aquí para leer todos los relatos participantes.
ZAPATOS

Taconeando nerviosismo
dos sandalias se entretienen
por debajo de la mesa
remarcando en su impaciencia
el vago ritmo sostenido
que les llega desde el piano.
Disimulan con reparo
la inquietud que les deviene
al saber que ya es la hora
y no han llegado -hasta el momento-
los zapatos convocados
a esa cita a escondidas
que han propuesto con descaro.
Repasando con prudencia
el fulgor de sus
hebillas
con la punta del mantel que
acaricia sus tobillos,
las sandalias se complacen
por el dejo acharolado
que remarca la figura
de unos pies que en su lisura
hoy sacuden la modorra
de mujer siempre calzada
con zapatos distendidos.
Esta vez son los tacones
-tan agudos como agujas-
los que anuncian que está lista
la mujer, para aventuras.

Tan ansiosos como ellos
dos zapatos masculinos
de impecable contundencia
y elegante pespunteado
se aproximan a la mesa
sosteniendo una disculpa
por el rato que ha pasado
más allá de lo acordado.
Por debajo de la mesa
de aquel bar de enamorados
toqueteándose las puntas
ahora juegan a los besos
cuatro pies que han hallado
-bajo influjo de la luna-
ese par que les faltaba.
























