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domingo, 17 de octubre de 2021

ENCUENTRO JUEVERO, CIERRE DE CONVOCATORIA




Llegado el domingo, cumplo con dar el cierre formal a esta convocatoria juevera que culmina celebrando la variada selección de relatos que fueron surgiendo de ese manojo de frases propuestos al azar. 
Les agradezco a tod@s quienes se sumaron con buen animo y disposición, ya sea aportando, leyendo y comentando. 
Le doy ahora el pase a la querida Dorotea, quien desde su blog será la encargada de conducirnos en el próximo encuentro. 
Que tengan una muy buena semana!


jueves, 14 de octubre de 2021

CADA JUEVES, UN RELATO: ELIGE DOS


Para leer todos los relatos, pasar por el post anterior


 Y este es mi aporte a mi propia convocatoria:

DE MADERA

Un haz de luz cruzó el cielo como partiendo la noche. Sin aviso, de improviso. Fue justo en ese instante que recordé haber escuchado alguna vez que las estrellas fugaces que cruzan un cielo estrellado son capaces de hacer cumplir los deseos si se lo pide con sincera fe y se trata de algo puro nacido del corazón de niño que casi todos llevamos dentro. Si se conjuga bien la magia, el cielo nos escuchará y nuestro deseo será concedido.

A mi larga trayectoria de mentiroso empedernido se le cruza incluso una cierta fama de irresponsable aventurero que pone en duda la autenticidad de mis sentimientos, últimamente entrenados bajo la tutela de la especulación y la picardía mal dirigida. No soy creíble. Lo reconozco. Más allá de las circunstancias que me ha tocado atravesar y de mi naturaleza incierta que tantas veces me confunde y no me ayuda a la hora de asumir las consecuencias de mis decisiones, tengo que admitir que he sido tan irresoluto como inconstante, tan poco fiable como impulsivo en esto de querer creer y encapricharme con cualquier tentación que hallo en el camino. Por todo eso, por mis antecedentes tan vergonzosos, reconozco que esto de pararme ahora frente a la inmensidad de un cielo majestuoso jurando arrepentimiento e implorando una nueva oportunidad, hasta a mí mismo me suena sospechoso.  

No sé si lograré hacer que allí en lo alto alguien me escuche y se muevan esta vez los hilos de mi suerte en mi favor, pero juro que soy sincero. Aunque parezca duro por fuera, llevo dentro un alma sensible y me arrepiento por mi absurda manera de enfrentar la vida arrastrado por el malicioso juego de los que buscan sacan ventaja de mi inocencia (o de mi estupidez, que suelen mezclarse demasiado).

En ese momento sentí que algo en mis articulaciones dejaba de crujir y se volvían más flexibles mis brazos y mis piernas. Pensé en Geppetto y una calidez especial surgió desde el costado izquierdo de mi pecho… y mientras tanto los patos revoloteaban la laguna como si nada extraordinario hubiese pasado.



sábado, 9 de octubre de 2021

ENCUENTRO JUEVERO DEL 14 DE OCTUBRE



Hola gente!

Otra vez tengo el gusto de conducir un nuevo encuentro juevero y partiendo de una anterior convocatoria que quizás algunos recuerden, se me ocurrió “reciclar” el cartel de presentación de aquella primera oportunidad variando un poco el contenido de la consigna. Esta vez la propuesta consiste en elegir DOS de las frases de los recortes que se muestran para utilizarlas en un relato de tema y género libres. Como siempre, se deberá intentar no superar las 350 palabras, incluir en el encabezado del post la imagen que les dejo y el título propuesto: CADA JUEVES UN RELATO: ELIGE DOS y el enlace al blog convocante (en este caso, el mío). 

A partir del miércoles podrán ir subiendo sus historias, dejándome aquí el link correspondiente para armar la lista de participantes. Les recuerdo que la invitación queda abierta a quien quiera sumarse respetando la consigna, que incluye la lectura y comentario de todos los relatos que se sumen al encuentro.

Espero les guste la idea y sean muchos quienes participen.

Les dejo en link de nuestro blog INVENTARIO JUEVERO por si quieren ahondar en detalles y estar al tanto de temas y blog organizadores.

miércoles, 6 de octubre de 2021

CADA JUEVES, UN RELATO: De caballos

Esta semana es Myriam quien nos propone hablar de caballos. Dejo mi aporte y los invito a pasar por su blog para leer todos los relatos jueveros 



DE CABALLOS

Desde antes de esconderse el sol se percibía algo inquietante en el ambiente. Señal mucho más preocupante que la habitual certeza de ser observados desde la jungla que enmarca la playa, más allá del tosco fuerte construido a las apuradas. Los hombres se mostraban turbados y temerosos, azuzados por el hambre y la desazón tanto como por el indisimulable ansiedad que aumenta aún más por las noches, cuando la oscuridad absoluta lo envuelve todo y el aullido de las bestias se mezcla con los chillidos velados de los salvajes. Aquellas tierras bárbaras no se parecían en nada al paraíso que les habían prometido y si a esa desilusión se le sumaban la fiebre y las pestes con las que el nuevo mundo los había recibido, las ganas de emprender el largo viaje de retorno sin más ganancia que la de conservar la vida, a más de uno se les cruzaba como una posibilidad cada vez más tentadora.

Allí en el corral la inquietud no era menor. Habiendo pasado tanto tiempo encerrados bajo cubierta a merced de las inclemencias de un mar impiadoso, el hecho de permanecer aun expectantes aguardando la incierta posibilidad de ser cabalgados más allá de lo inmediato, a todos se nos hacía ya intolerable.

De improviso cayó la primera flecha. Certera e intempestiva, atravesando el pecho del guardia más expuesto. Después llovieron las otras. Igual de mortíferas e inesperadas, con el aditamento del fuego que las transformó en incendiarias. Una de ellas se clavó junto a nuestras patas y de inmediato el caos se apoderó de todos transformando el campamento en un infierno descontrolado. A fuerza de dar coces logramos volcar los maderos entre los que estábamos encerrados, y mientras los gritos de dolor, guerra y espanto se multiplicaban a nuestras espaldas, un puñado de yeguas jóvenes instintivamente comenzaron a seguirme mientras mi ímpetu contenido se liberaba en mil relinchos abriéndome paso entre aquellos salvajes que, sobre los otros hombres, avanzaban matando y muriendo.

Al fin, la luz de un nuevo sol despuntó en el horizonte, lejos ya del olor a carne quemada y aullidos destemplados. Una nueva tierra se abría ante nuestros ojos, inmensa y prometedora, aguardando ser recorrida con libertad y enjundia. Hacia los cuatro puntos cardinales nos dirigimos luego, crines al viento, haciendo caso omiso de dueños, látigos o enemigos. Llegamos así al nuevo mundo con la misión de repoblarlo. 

(Los caballos poblaron el continente americano en tiempos remotos, tal y como acreditan vestigios arqueológicos. Pero se extinguieron hace unos diez mil años por causas desconocidas. Su historia en el Nuevo Continente volvió a comenzar con la orden de los Reyes Católicos de mandar a sus nuevas posesiones veinte caballos y cinco yeguas. Estos animales llegaron a la actual República Dominicana en el segundo viaje de Cristóbal Colón, que zarpó de Cádiz el 25 de septiembre de 1493)


miércoles, 29 de septiembre de 2021

CADA JUEVES, UN RELATO: VERANOS QUE SABEN A POCO

Sumándome a la propuesta de Molí, aporto el siguiente texto que, espero, les guste. Dar clic aquí para leer todos los relatos jueveros.




EL ÚLTIMO VERANO

Entre la selecta tripulación estaba ella. Elegida entre cientos de postulantes fue seleccionada para integrar la primera avanzada colonizadora en Marte: un puñado de valientes con impecables antecedentes, física y psicológicamente óptimos, capacitados específicamente para una misión extraordinaria de la que, sabían, no habría retorno.

Con la firme decisión de estar entre los primeros terrestres poblando las instalaciones recientemente emplazadas en el planeta rojo, su vida -de ahora en más- se desarrollaría totalmente lejos del planeta que la viera nacer y del que ella intentaba despegarse sin mayores resquemores, nostalgias ni resentimientos. Por no tener familia ni amigos cercanos de quienes despedirse, estaba entre los prospectos con más posibilidades de alcanzar una adaptación exitosa y esa expectativa la llenaba de responsabilidad y orgullo.

Dentro del plan que se les había trazado en los últimos meses de capacitación estaba incluido un largo viaje al lugar que cada futuro colono eligiera, planteado como significativa despedida del mundo terrestre al que ya nunca regresarían.

Pese a no tener algún deseo o vínculo especial con el sitio, ella eligió una playa solitaria. Inquieta por naturaleza, se le ocurrió pensar que transitar casi en soledad su último verano terrestre, sin más actividad que tomar sol y zambullirse en el mar, terminaría por aburrirla, de esa manera la estrategia para no arrepentirse de su futuro marciano estaba asegurada.

Lejos de lo que se había imaginado, aquel sitio de ensueños la maravilló desde su llegada. No sólo el paisaje le resultó de una belleza inconcebible, también así le resultaron los pocos pobladores que lo habitaban: cálidos, amables, sencillos, solidarios. Se sintió la más feliz de las personas, colmados sus deseos y sentidos por toda la fuerza y belleza de la gente y de la Naturaleza que tan bien la habían recibido.

La última semana de su paradisiaca estadía sucedió algo imprevisto: un nuevo visitante llegó a la isla, tan interesante y atractivo como ningún hombre antes le había resultado. Pensando que esa sería una maravillosa forma de despedirse de la vida terrestre, se permitió la locura de enamorarse.

Craso error. Hoy, cuando el verano y su estadía ya culminan, ella, mirándose en los ojos de él, no halla la forma de contarle que ya no tiene vuelta atrás su inminente destino.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

CADA JUEVES UN RELATO: LA MENTIRA

Sumándome a la propuesta juevera de esta semana, aporto el texto que me inspiró el tema que nos hace Mag desde su Trastienda. Tanto en forma como en contenido resulta bastante caprichoso, pero así quiso nacer. Mis disculpas!

 


MENTIRA... O MI VERDAD


Tengo en el haber de mi conciencia una culpa que me quema y me quita dignidad.

Tiene cierta forma de mentira y se me oculta en lo profundo, atacando sin piedad.

Ella, como monstruo agazapado se presenta de la nada y con el peso de su historia se me carga a mis espaldas reclamando no olvidar.

No me deja, por su agobio, que camine bien erguido cuando busco regodearme frente a todos los que aplauden mi progreso en sociedad.

Se entretiene atormentando mis conceptos de avanzada, contrastando -en su defensa- lo que llama “integridad”.

No me deja contestarle con discursos exitistas, no permite que razone evaluando resultados o mostrando mi dialéctica fluida, la que indica que nos vamos sosteniendo y valorando frente al mundo por los logros obtenidos, escalando en jerarquía sin un freno irracional.

Esa culpa, que aflora del abismo de un pasado variopinto -tan mediocre y desteñido que pretendo sin tristezas desterrar- no me deja ya dormir a pierna suelta. No me alienta. No me exime. Me señala. Me incrimina. Me atosiga con reclamos y con quejas. Me llena de ansiedades y de dudas. Me hace en mí rumbo tambalear.

Me susurra, en su malicia, desdichadas consecuencias que me niego a considerar: no tengo de qué avergonzarme, no me pesan mis mentiras, le digo -porque las llamo mi propia verdad-. No  siento haber hecho ningún daño, aunque de eso prefiera no hablar.

Creo que al fin, las mentiras no son tales, si con arte las adorno y las disfrazo en mi forma de contar.

(del Diario de un/a hipócrita)

domingo, 19 de septiembre de 2021

CIERRE DE CONVOCATORIA



Llegado el domingo, después de haber disfrutado de una gama muy interesante de improvisaciones propias y ajenas, celebrando que nuestra reunión semanal haya sido tan exitosa  pese a los imprevistos, agradezco a tod@s los entusiastas participantes y doy por culminado el Encuentro Juevero que he tenido el gusto de conducir.

Cumplo entonces con entregar la posta a la querida Mag, quien desde su blog La Trastienda del Pecado, es quien conducirá el encuentro del próximo jueves, proponiendo nuevo tema. Tengan tod@s una muy linda semana!

jueves, 16 de septiembre de 2021

CADA JUEVES, UN RELATO: IMPROVISANDO

 Y he aquí mi absurdo aporte totalmente improvisado. 

 


IMPROVISANDO

Antes de empezar no sabía si se trataba de un sueño, una pesadilla o de una de esas absurdas situaciones en que suelo ponerme sin querer ni pensar demasiado. Después que el telón subiera y el impiadoso reflector me enfundara dentro de su intenso cono de luz, me vi ahí, en la boca de un tablado desconocido y oscuro, infinitamente solo y desprotegido, expuesto en crudo frente a una nada que aguardaba expectante sin que yo supiera por qué razón me encontraba en esa situación tan incómoda e insólita, sobre todo para alguien que jamás antes había pisado un escenario. A medida que mis ojos se fueron acostumbrando a la penumbra que todo lo abarcaba, descubrí en ella infinitos rostros que me observaban aguardando para juzgar mi métier (y digo esto destacando que ni sé francés ni sé hasta el momento qué tipo de espectáculo esperaba de mí aquella gente que me observaba en silencio). Aunque cueste creerlo, recién habiendo transcurrido un lapso que no supe medir, caí en la cuenta que además de todo lo ridículo del asunto, estaba allí semidesnudo. Apenas un minúsculo taparrabos ocultaba brevemente mis partes pudendas y un grotesco sombrerito tejido a ganchillo coronaba bufonescamente mi cabeza pelada. Como no suelo escapar de las situaciones embarazosas en las que acostumbro caer con frecuencia, no sentí en ningún momento el impulso de salir corriendo de aquel trance. Todo lo contrario. Me sentí en la obligación de responder ante aquel público impaciente (que manifestaba levemente su ansiedad con algunas toses indisimuladas) con algún tipo de arte acorde a aquel contexto de candilejas y bambalinas. Dada la estrambótica vestimenta que llevaba, se me ocurrió improvisar divirtiéndolos con algunos chistes que casualmente había escuchado esa misma mañana en la oficina. Pero dada mi nula gracia para las chanzas con las que he sido bendecido, logré arruinar cada uno de los cuentos desluciendo los argumentos y equivocando los remates en forma imperdonable. Nadie se rió. Lo único que conseguí fue llevar las toses a nivel de carrasperas y eso me hizo poner más nervioso. Pensé entonces que la danza es un arte muy apropiado para elevar el espíritu dentro de un teatro e intenté por ello adaptar, el gorrito tejido, como improvisado pollerín. Después de varios retiré poco afortunados, un attitude grotesco y media docena de grand jeté fallidos, terminé por aceptar que el ballet tampoco es lo mío. Pero fiel a mi carácter no me di por vencido y con soltura, como si los infructuosos pasos de ballet y los chistes mal contados no hubiesen existido, volví a calzarme el gorro ya estirado, esta vez como poncho colorido y me lancé a entonar con brío unas viejas chacareras alguna vez canturreadas en un acto escolar de mi lejana niñez. Otro fracaso. Esta vez sólo se escucharon algunos grillos quebrando el silencio sepulcral que reinaba en las butacas. Ahí sí me sentí herido. Tanto esfuerzo no apreciado... Tanta desaprensión de parte de un público mal avenido... Sin saludar ni decir una palabra, mientras el reflector me acompañaba y dos lágrimas resbalaban por mi rostro, me dirigí hacia la salida lamentando que, como otros grandes artistas, he debido culminar mi breve paso por las tablas totalmente incomprendido.

(Para leer todas las colaboraciones, pasar por el post anterior.)

lunes, 13 de septiembre de 2021

PROPUESTA JUEVERA PARA EL 16 DE SEPTIEMBRE: IMPROVISACIÓN

 Hola a tod@s! 

A las apuradas y tomando la posta para la conducción de esta semana (Ainoa era quien debía hacerlo originalmente) les propongo entrecerrar los ojos frente al teclado, suspirar profundo dejándose llevar por las alas de la imaginación y desplegar sin tapujos las artes de la IMPROVISACIÓN, buscando narrar una historia interesante desde el punto de vista literario de tema y características libres, intentando no sobrepasar las 350 palabras. A partir del miércoles espero sus respectivos links para armar la lista de participantes. Recuerden que la convocatoria es abierta a tod@ quien  desee sumarse respetando las normas de Tésalo, bajo el título CADA JUEVES UN RELATO: INPROVISACIÓN. L@s espero!


(imagen tomada de la red)



miércoles, 8 de septiembre de 2021

CADA JUEVES UN RELATO: GRATITUD

Esta semana Dorotea nos propone explayarnos sobre la Gratitud, y como a veces me suele suceder al escribir, mi historia se fue por el camino opuesto y terminó  generando una trama agarrada de los pelos con la premisa original, jeje. Encima, me pasé con la cantidad de palabras, como ya es costumbre. Apelo a su generosidad y su paciencia y aquí les dejo mi aporte juevero. Den clic para leer todos los textos.

(imagen tomada de la red)


(IN) GRATITUD

Tal vez haya quien me recrimine por no ser agradecido. Quien me eche en cara no dar gracias cada día por los bienes que, pese a lo impensado, he ido recibiendo. Sé que no todos llegan a sentir en su alma la grandeza de la Creación y que, por fortuna, yo sí tengo la virtud de apreciar en verdadera magnitud la belleza que cabe tanto en una flor como en los misterios insondables del mar profundo. Sé que no todos logran descubrir la cadencia sutil de un verso en su armonía, ni sosegar su alma triste observando el crepúsculo haciéndose noche en la lejanía, y yo -pese a mi tosca apariencia- sí lo logro. Sé que gracias a mi capacidad de percibir la inmensidad del Universo y dentro de él, la pequeñez del alma humana, he logrado avanzar y crecer en espíritu desde que abrí por primera vez los ojos, lacerado y aturdido.

No acepto, en cambio, la razón de mi existir más allá de comprobar que fue por un capricho de tu soberbia, un delirio mal resuelto de alguien que jugó a ser Dios sin meditar con detenimiento la gravedad de lo que cometía: el pecado original de mi angustioso derrotero en soledad y sin ser querido.

Me dirán que no sé expresarme. Que no sé bien cómo canalizar mi ira ni sé poner freno a mis ímpetus frente a lo que me atormenta y perturba. Que actúo como un ser primitivo e incivilizado, aunque no reaccione muy distinto al resto de los hombres cuando me condenan tan solo por ser como soy, incomprendido y distinto. Abandonado y huérfano, me has negado la identidad, ni siquiera un nombre me has otorgado.

Nadie mide ni mi dolor ni mi tristeza. Huyen de mí espantados a la vez que me condenan por huir. Se ensañan con sólo verme y me reclaman si me defiendo ante sus incontables agresiones. Soy tal vez el monstruo que temen ver en su propio interior y por eso les repelo. Los comprendo. No somos tan distintos.

Pero no puedo sentir gratitud por ser esto que creaste. No esperes que te vea como padre generoso que me ha otorgado la vida. Nada más alejado de mi corazón que eso. Es muy cercano al odio lo que siento por ti y no me cuesta admitirlo. Ahora, mirando mi reflejo en tus ojos aterrorizados, intento contener mi venganza dándote una última oportunidad para menguar tu daño: si no puedes dar marcha atrás con la atrocidad que en mí haz creado, te exijo al menos que busques aliviar mi dolorosa soledad otorgándome una compañera de mi misma naturaleza. Alguien que como yo sienta y comprenda, alguien a quien pueda amar sin ser humillado ni despreciado. Alguien con quien compartir este destino incierto al que me has condenado por el sólo arrebato de tu vanidad de científico inescrupuloso e insano. Si así lo haces, te perdonaré la vida y la de tus descendientes, Víctor. De otro modo hoy mismo el nombre del Dr. Frankenstein será olvidado.


miércoles, 1 de septiembre de 2021

CADA JUEVES UN RELATO: RELATO EN DOS TIEMPOS... O MÁS

 Sumándome a la convocatoria juevera que esta semana nos deja Inma desde su blog, me dispongo a intentar jugar con el tiempo (asumiendo con cierta culpa que me pasé en cantidad de palabras). Dar clic aquí para leer todos las historias. 


EL JUEGO DEL TIEMPO

Inesperadamente heredó la casa. Una antigua construcción centenaria en las afueras de un pueblo en medio de la nada. Pensó que quizás la suerte comenzaba a cambiarle a partir de ese momento e inmediatamente se dispuso a tomar posesión de ella. Apenas llegar afloraron los recuerdos. Registros de su niñez que creía perdidos bajo la niebla de la desmemoria. Los coloridos veranos con sus abuelos, las siestas a la sombra del olivo, las carreras junto al rio con sus primos, las primeras flores que viera nacer. Algo de aquellas evocaciones hizo que su mirada dejara de lado sus habituales pesares y hasta sintió que le brotaba una sonrisa.

La casa estaba en silencio y sombría. Descascaradas sus paredes pero seguía acogedor su espíritu. Abrió las ventanas para que el sol y el aire despejaran el polvo del tiempo ido. Mucho del ayer logró aflorar con placidez de todos los rincones y una dulce nostalgia lo envolvió con ternura. Tuvo la certeza que allí había sido feliz.

Luego de comer unas frutas cortadas del jardín que solía cuidar su abuelo, se fue a dormir, agotado por el viaje y por la gris pesadumbre acumulada sobre sus hombros. Sin grandes prolegómenos ni necesidad de pastillas, lo logró rápido y profundo. Nada que ver con las angustiosas noches de sus últimos años.

Soñó con su infancia bajo aquel mismo techo y aquel mismo cielo, su inocencia, su alegría, la sensación de libertad latiendo bajo su piel. Recordó con nitidez las caricias de su abuela, las risas de sus padres, los ojos chispeantes de su abuelo, el aroma de los azahares, el rojo de las manzanas lustrosas, las noches de lluvia después de la cena compartida, el sonido de la radio acompañando la sobremesa. Bellos detalles que tenía totalmente olvidados.

A la mañana siguiente despertó reconfortado y con el vívido recuerdo de un ingenioso juego de mesa que solía jugar en aquel tiempo. Revisó todos los estantes de la biblioteca en que solían guardarlo, rezando poder encontrarlo. Detrás de una vieja foto en que se le veía radiante junto a sus padres y abuelos, lo halló.

El artesanal tablero constaba de una grilla intrincada de casillas que a simple vista resultaba laberíntica, alternando en claros y oscuros el camino de madera por donde el jugador avanzaba con su ficha sobre las representadas líneas del tiempo hasta llegar a alguna bifurcación desde donde, luego de girar una especie de ruleta con distintas opciones y considerando las variables que surgían de cinco dados que se arrojaban antes de adelantar, decidía qué camino tomar, optando así por una de las tantas rutas que el juego proponía, brindando al hacerlo aventuras, pesares, encuentros y consecuencias que nunca se repetían y determinando, según surgieran de las múltiples posibles combinaciones, circunstancias por las que el participante arribaría a un punto de llegada diferente. He ahí lo atractivo y divertido del asunto. En ciertos cruces de los eventuales caminos que podían recorrerse había algunos pocos casilleros en donde aparecía la leyenda “botón de arrepentimiento” instancia por la que se podía optar si allí se caía al tirar los dados y la ruta que se iba transitando no resultaba ser favorable para el jugador. Al invocar en voz alta ese recurso, se le permitía retroceder sobre la línea temporal hasta algún punto antes transitado y desde allí redefinir el trazado explorando alguna nueva bifurcación. Esa posibilidad implicaba enfrentarse a nuevos riesgos y consecuencias, por lo que la llegada al futuro deseado nunca estaba garantizada.

Mientras recordaba lo complejo del juego, y lo relacionaba con lo complicada e infeliz que venía siendo hasta entonces su vida, descubrió que detrás de la foto que ocultaba la caja de madera, con letra que reconocía como la de su abuela, había un curioso mensaje:

 “Marco, pequeño, si quieres volver, mirando hacia aquí, pronuncia en voz alta la opción botón de arrepentimiento” y se le ocurrió pensar lo bueno que sería si aquel juego tan especial que compartía de niño con sus mayores tuviera oculto en verdad algún poder extraordinario que hiciera posible mover hacia atrás el tiempo dándole la opción de borrar las malas decisiones que modificaron drásticamente su destino.

Esta noche antes de dormir, frente a la foto familiar y al atrapante tablero desplegado listo para retomar el juego, intentando traspasar con sus felices recuerdos el ajado papel sepia en el que se ve retratado junto a sus seres queridos, (el pequeño) Marco se seca las lágrimas hasta ayer contenidas y se apresta a accionar el botón de arrepentimiento como último recurso justo antes de claudicar.


miércoles, 25 de agosto de 2021

CADA JUEVES, UN RELATO: Ilustraciones demiúrgicas

El siguiente texto surgió espontáneamente a partir de una de las imágenes aportadas por el amigo Demiurgo para inspirarnos en su convocatoria. Fue concebido como una total ficción y de ninguna manera alude a su persona. Los invito a pasar por su blog para leer todos los aportes jueveros de esta semana.


(la imagen que me inspiró)


COLLAGE DEMIÚRGICO

De los retazos de su vida reciente conserva sólo un manojo de tibios recuerdos. Pocos, no más de los que caben en una mano. Nada pasional que logre encender la memoria o el corazón al punto de lo que alguien como él podría soñar. Apenas logran transmitir la calidez suficiente para no tener que sobrevivir sin decir alguna vez creí ser feliz aunque luego se disipó la quimera y eso a veces le alcanza para inventar un juego de idas y vueltas más allá de la soledad absoluta en que casi siempre se sumerge. Dispuestas sobre un registro ilegible de rostros esfumados y siluetas borrosas afloran con nitidez algunas palabras que pretenden ser pistas de sus camufladas experiencias: “memoria de amores difíciles” “mi ideal no es para todos” “carta de Tea” y desde allí pretende sostener el punto de partida de una nuevo mundo en el que apuesta a la reconstrucción integral de sus ilusiones. Desde las miradas de aquellos perfiles femeninos que reinan en su tierra de ensueños, algo inquisidor lo asalta sin tapujos cuando se anima a confrontar sus musas de antaño. No es fácil enfrentarse a sus propios miedos, pero lo intenta. Nadie puede decir que no insiste o que no se las ingenia para salir adelante más allá de tantos huecos negros y pinceladas grises que componen su historia. Si la voluntad es un dogma, si la persistencia es una virtud, él ya se ha ganado un nombre entre los de su raza, intrépidos hacedores de mundos primordiales. Apostando siempre a las fuerzas creadoras, el Demiurgo solitario dispone que sus personajes vuelvan a vivir su historia en el espacio acotado de su imaginación y desde allí, renace él mismo en su fe y su identidad, siempre dispuesto a reinventarse.

miércoles, 18 de agosto de 2021

Y YO ESTABA ALLI...

Sumándome al reto juevero de esta semana que nos propone Mag desde su blog, aporto la siguiente historia, algo extensa y bastante delirante que espero les guste. Pasar por La Trastienda para leer todos los relatos

 



Por alguna razón recóndita que no conozco y sobre la que no se me ha permitido decidir, desde los inicios de los tiempos en que los primeros homo sapiens se han parado erguidos sobre esta Tierra, yo he estado aquí. A veces como testigo privilegiado, algunas otras como actor secundario sin referenciar y otras muchas, como anónimo participante dentro de las muchedumbres que llevaron a cabo importantes transformaciones dentro del trazado de la evolución humana en este planeta. Desde el comienzo, en los momentos claves en que la intervención de Los Otros fue concretada -ya sea por experimentación o como intromisión programada- he tenido la inexplicable oportunidad de asistir a los acontecimientos claves que se han llevado adelante a lo largo de milenios. Sin saber por qué las leyes de la muerte no se han aplicado en mí, he sido parte de las primeras alteraciones genéticas a las que fuimos sometidos aquel primer grupo de homínidos que vagábamos torpes y errantes sobre la superficie incipiente de los continentes actuales, y sobrevivido hasta ahora para poder contar nuestras experiencias. Aún recuerdo el pavor que sentimos al ser introducidos en esas instalaciones relucientes que no comprendíamos y donde aquellos extraños nos recibieron con condescendencia. Conservo frescos en mi memoria los primeros pensamientos lúcidos que tuve después de las alteraciones a la que mi cerebro fue sometido. Me maravilló poder razonar de una forma nunca antes alcanzada. Al miedo básico inicial le siguieron las preguntas y las dudas, las deducciones, las posibles respuestas, los intentos fallidos y los ansiados éxitos. La intervención foránea en nuestra naturaleza fue tan sutil, que aún hoy no me resulta claro discernir qué logros alcanzamos como especie por nuestros propios medios y a cuáles fuimos inducidos. Recuerdo puntualmente el día que entre varios llegamos a la conclusión de cómo debería ser una piedra para rodar y ser útil transportando cosas. No fue un invento de uno, como quizás se pudiera suponer. Fue una experimentación lograda con la asistencia de varios de nosotros impulsados por la necesidad de concluir una tarea antes de que anocheciera y las bestias nos asediaran. La satisfacción posterior a semejante logro fue celebrada con todo el grupo e inmortalizada después en varios garabatos que el más callado del clan plasmó con determinación en el corazón de nuestra cueva. Con confusión y gran tristeza los vi partir uno a uno. Con alegría celebré los nuevos nacimientos. Con gran incredulidad comprobé que a mí -en cambio- nunca me llegaba la hora de morir y aunque en un primer momento por ello fui venerado, más tarde fui expulsado y temido como algo maligno. A partir de ese día comprendí que mi posibilidad de vida en cada lugar tendría un tiempo acotado -justo el necesario para no levantar sospechas sobre mi anómala capacidad de sobrevivencia- y mi tarea sería llevar registro de cada logro en que me tocara participar. A estas alturas puedo decir que han sido innumerables. Estuve presente el día que un ingenioso sumerio observó asombrado como se habían conservado con precisión las huellas de un pequeño ave en el suelo arcilloso en un vado del Éufrates. A partir de allí le surgió la idea de estampar sus propias marcas sobre un trozo de arcilla que preparé afanoso. Después, entre ambos, ideamos que cada marca tuviera significado, primero un concepto, luego un sonido. Y así nació la primera aproximación a la escritura. No está en mi forma de ser adjudicarme la exclusividad del logro, pero esa vez la recuerdo como una en la que más activamente participé. Hoy, transcurridos tantos años que ya ni quiero apuntarlos, tengo guardados en mi memoria cientos y cientos de maravillosos momentos en que la humanidad logró torcer el trazado de su suerte y que por designio de quienes nunca más he vuelto a contactar, he intentado testimoniar con justeza, pese a la incomprensión y el desprecio al que me siguen sometiendo mis congéneres. Frente al plato de sémola fría, pastosa y desabrida que me dan aquí por almuerzo cada día, intento en vano narrar mi historia a todo quien quiera escucharla, pero, pese a mi entusiasmo y mi preciosidad en los detalles, todos se empeñan en ignorarme o simplemente llamarme loco.

jueves, 12 de agosto de 2021

CADA JUEVES UN RELATO: OJOS QUE NOS VEN

 De la mano de Dorotea me sumo a un nuevo encuentro juevero que un cuento bastante turbio, jeje. Pasen a leer todos los relatos, dando clic aquí.

 


RATAS

Aquí otra vez, fuera de mi refugio. Intento acomodar mis ojos a esta luz cegadora que contrasta tanto con la amable penumbra a la que estoy acostumbrado. Por suerte la monocromía sigue dando desahogo a mi visión inquieta y logro desenvolverme con comodidad recorriendo los rincones de este descuidado cuartucho de hotel perdido en el medio de la nada. Doy uno o dos pasos sin dejar de observar todo a mi alrededor y aguardo con prudencia. No suele haber predadores bajo techo, pero uno nunca sabe. Más vale ser precavido. Al viejo Rati lo atrapó una vez un gato en un desván de dos por dos y no pudo contarla. En nuestro caso, la experiencia de uno vale para todos, y si es mala, más todavía: se transmite de generación en generación para que los nuevos no caigan en las mismas trampas en que cayeron sus mayores. Vamos evolucionando, lento, pero aprovechamos el aprendizaje. En eso no somos como los humanos que suelen tropezar dos veces con la misma piedra. Su especie es individualista y engreída. Creen que la experiencia ajena no vale de nada y que cada cuento en el que se embarcan empieza desde cero, sin considerar lo que ha habido detrás ni lo que vendrá luego. No asumen las consecuencias de sus propios errores y siguen empeñados en hacer su vida tal como ellos creen merecerla, cueste lo que cueste. No saben adaptarse. Quieren seguir comiendo rico y variado aún en época de sequía. Desperdician agua y alimentos en temporada de bonanza y después, cuando los recursos menguan, no se resignan a comer cualquier cosa. Nos miran torcido si andamos hurgando entre los restos de sus propias inmundicias, como si fuésemos nosotros quienes las hubiésemos producido… como ahora este fulano: me mira con asco y desprecio. Intenta arrojarme con impotencia uno de sus mugrosos zapatos aun sabiendo que ya le queda poco. Suena incomprensible esa reacción considerando que ha sido él mismo quien hace un par de horas se ha abierto las venas con un cuchillo de cocina y lentamente ve transcurrir lo que queda de su vida frente a él mientras su sangre tiñe la despeluchada alfombra que tapa la entrada a mi guarida. ¿Qué se creía? ¿Qué matarse aquí tendría algo de encanto y poesía? Pareciera que así lo ha pensado por los garabatos que ha dejado sobre un papel a modo de despedida. Habla de un amor despechado y de la incomprensión a la que fue sometido su corazón enamorado. Allá él, si no pensó que hubiera sido mejor elegir un medio más rápido y definitivo para acabar con su vida. Hubiese sido más certero pegarse un tiro. Aunque fuere más obvio y brusco, la muerte le llegaría de inmediato si afinaba la puntería. Ahora ya es tarde. Intenta desesperado –ya casi sin poder moverse- que su olor no nos atraiga a su alrededor con la inmediatez a la que la falta de alimento nos obliga: la colonia ha aumentado y los recursos escasean. Las crías están hambrientas y rápidamente todos salimos de nuestros escondrijos ansiosos por comer. ¡No puede pretender que las panzas vacías vayan a aguardar a que finalmente él termine de morir para recién entonces comenzar a desguazar sus partes blandas!


domingo, 8 de agosto de 2021

CIERRE DE CONVOCATORIA

 


Agradeciendo a tod@s quienes se sumaron de una u otra manera a este encuentro juevero entre humos y penumbras, doy por finalizada la reunión que me ha correspondido dirigir, dando el pase formal a la querida Dorotea, quien desde su blog nos propondrá nuevo tema para el próximo encuentro. Tengan una muy buena semana!

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