FELIZ NAVIDAD BLOGUERA

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FIGURA Y FONDO

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...un personaje nacido de mi mano...

Cartas que no fueron enviadas

..quedan invitados a conocer el blog de Eduardo, mi papá (que sigue vivo desde sus letras)

LADY DARK

un relato ilustrado

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jueves, 27 de mayo de 2021

CADA JUEVES UN RELATO: INMERSIONES

Sumergiéndome en la propuesta que esta semana nos deja Myriam desde su blog (dar clic aquí para leer todos los textos participantes) opto por elegir la obra de Amparo Segarra, quien incursiona en el surrealismo feminista a partir de la técnica del collage. El título inverosímil que le he dado a mi texto surge, como verán, de la sumatoria caprichosa de sílabas de los conceptos en que me ha inspirado la obra.



REMANCO MUDO

Re(loj) man(dato) co(rsé) mu(jer) do(minada)


Tic tac, niña de cera

sigue marcando tu paso

que se te pasa la hora

y el gran señor se impacienta

y no gusta retrasarse

ni soportarte en espera.

 

Tic tac, niña de encaje

la del corsé apretado

sigue tocando el violín

mientras te dure la cuerda

que para nada le sirves

si se le apaga la vela.

 

Tic tac, niña difusa

que acatas llevando el ritmo

tal como te han enseñado:

siempre obediente y sumisa

y respetando el mandato

sin quejidos ni excusa.

 

Tic tac, niña imprudente

es que tú sola no puedes

andar de aquí para allá

sin que alguien te vigile

y que te diga qué hacer,

y te proteja y te guíe.

 

Tic tac, niña de mimbre

que tienes débil la flama

y no da para rabietas

ni para sueños absurdos

bajo el rígido ropaje

que te contiene y oprime.

 

Tic tac, niña de nubes

que se te pasan los años

y no te queda pabilo

debajo del maquillaje

con el que tapas tu cara

para que el sol no te espíe.

 

Tic tac, niña ya vieja

que más allá del violín

o de encender el cerillo

el buen don no tiene ganas

de escuchar tus bobadas

mucho menos tus quejas.

 


jueves, 20 de mayo de 2021

CADA JUEVES UN RELATO: Impresiones naturales

 


Esta semana nos conduce Dorotea desde su blog proponiéndonos hablar de seres vivos contando sus impresiones. Me sumo esta vez von unos versos (las musas llegaron de esa forma). Para leer todos los aportes jueveros, dar clic aquí.


MEMORIA DE ÁRBOL

 

Del tiempo que fui semilla

hoy ya no recuerdo nada:

apenas un cielo incierto

sesgado entre otras ramas

-aquellas que dieron fruto,

justo antes de procrearme-

 

Después, entre leves brisas

me solté de donde estaba

soñando con otros rumbos

fui a anidar en tierra sana.

Caí sin saber en dónde,

junto a rio de aguas mansas

 

eché con premura -entonces-

raíces en suelo blando:

henchí mi simiente virgen

agrietando mis ropajes

implorando que fuera fértil,

la negrura en que cavaba.

 

No fue corto el desenlace

-más bien fue proceso largo-

extendiendo mis retoños

hacia arriba y hacia abajo

buscando tantear el cielo

y arraigando mi linaje.

 

Recuerdo que fue con lluvia

el día que logré -a tientas-

el prodigio de asomarme

entre granos y terrones

persistente, me abrí paso

al mundo que ya extrañaba.

 

Después, lanzado a la vida

desde el suelo que me anclaba

logré acodarme en el río

entre otros que allí mismo

compartían el resguardo

de sus hojas y ramajes.

 

A la par que me ensanchaba

hacia todas direcciones

con mis brotes juveniles

-rebosante de follaje-

sentía que renovaba

desde el aire hasta el paisaje.

 

Conforme pasaron los años,

los hombres que vi vagando

-en fortuito derrotero

recorriendo los caminos-

siempre alabaron mi sombra

como atractivo paraje.

 

Junto a mí, armaron sus tiendas

y degustaron los frutos

que brindo sin lamentarme.

A cambio narraron historias

y me contaron de estrellas

que solían contemplarme.

 

Cuando el sol ya despuntaba

al verlos que se alejaban

un poco, quedaba triste

y otro poco con nostalgia:

no es bueno sentirse solo

aunque se crezca plantado.

 

Uno espera que lo amen

y que lo evoquen por algo:

ya sea por su espesura

o la torsión del ramaje

no quiere acabar su vida

pensando que fue olvidado.


domingo, 16 de mayo de 2021

CIERRE DE CONVOCATORIA



Agradeciendo la participación entusiasta y creativa de tod@s quienes se sumaron a esta convocatoria juevera que ya culmina, doy por finalizado el encuentro y le doy el pase a la querida Dorotea, quien tiene a cargo la próxima conducción. Que tengan una linda semana!

jueves, 13 de mayo de 2021

CADA JUEVES UN RELATO: EL SÍNDROME DE LA CABAÑA

Sumándome a mi propia convocatoria:



EL SÍNDROME DE LA CABAÑA

En el interior de mi burbuja, sigo en pie. Pese a todo. Después de todo. En soledad absoluta, aislado de lo que fue, de lo que será o puede haber sobrevivido más allá del cristal que me contiene.

El refugio que me acoge lo he construido junto a un abismo, con una alta atalaya desde donde dominar los confines de un horizonte al que le temo. No tengo idea si aún existe algo bueno en lo que llamaba antes mundo exterior y hoy apenas reconozco como un mar de sombras, un universo informe de mil enemigos que me acechan buscando despojarme de lo poco que atesoro.

Diariamente, siguiendo mi rutina de sobrevivencia, reviso mi cabaña buscando sellar cualquier fisura que pueda aparecer en la frágil estructura en la que me aíslo. Temo que pueda escapar por ella un sueño importante o entrar, en cambio, una duda insidiosa queriendo infectarme. Los peligros son miles, y pocas mis reservas para enfrentarlos; pero lo intento. Nadie puede decir que no lo intento. Mi vida es esto ahora, una continua lucha por mantenerme a salvo de los peligros que otros llaman normalidad y a mí me aterrorizan.

Es que ya nada reconozco de lo que existe allá afuera. Me siento muy confundido. Aquí en lo alto, aislado de todo, me he ocupado de resguardar sólo para mí contadas cosas, en medio de este breve prado de ternuras recordadas mecidas por soplos de un viento que no alcanzo a identificar, asido al único árbol por el que suelo trepar, soñado vislumbrar el cielo desgastado de mi fe.

Justo antes del crepúsculo, en ese preciso instante en que el sol parece diluirse en su sangre roja, alcanzo a divisar entre las nubes la silueta de un ave que me sobrevuela, amenazante. Intuyo que es la impiadosa locura que me roza. Es entonces cuando desesperado cierro las puertas de mi cabaña sin hacer ruido, apago las luces y corro las cortinas para que no me vea y piense que ya me he muerto. Intento -como puedo- engañarla. Hasta ahora no lo consigo.


* Para leer todos los textos participantes, pasar por el post anterior.

domingo, 9 de mayo de 2021

ENCUENTRO JUEVERO DEL 13 DE MAYO

Buen domingo para tod@s!

Después de pensar bastante sobre el tema a proponer en este nuevo encuentro juevero que me toca conducir, se me ocurrió que el llamado Síndrome de la Cabaña que en estos días viene estando en boga, sería un buen disparador para distintos relatos. Les dejo más información para ir entrando en clima:

EL SÍNDROME DE LA CABAÑA



"El síndrome de la cabaña, también fiebre de la cabaña, o síndrome de la cueva, se refiere a la angustiosa irritabilidad o inquietud claustrofóbica que se experimenta cuando una persona o un grupo queda atrapado en un lugar aislado o en un lugar cerrado, durante un período prolongado de tiempo, sintiéndose como en una «prisión».

Una persona puede experimentar el síndrome de la cabaña, en una situación en la que está aislada dentro de una casa de vacaciones en el campo, también cuando pasa largos períodos bajo el agua en un submarino, o cuando está aislada de la civilización. Durante el síndrome de la cabaña, una persona puede experimentar somnolencia o insomnio, desconfianza de cualquier persona con la que se encuentre, o sentir el impulso de salir, incluso en condiciones adversas como mal tiempo o visibilidad limitada. El concepto también se invoca con humor para indicar el simple aburrimiento de estar solo en casa durante un período prolongado de tiempo. ​

El síndrome de la cabaña no es una enfermedad en sí misma, y no tiene prognosis. Sin embargo, los síntomas relacionados pueden llevar al paciente a tomar decisiones irracionales, las cuales potencialmente podrían amenazar su vida o la vida del grupo con el que está confinado. Algunos ejemplos serían el suicidio o la paranoia, o dejar la seguridad de una cabaña durante una terrible tormenta de nieve en la que uno podría quedar atrapado. 

En los meses de marzo a mayo de 2021, se ha hablado del síndrome de la cabaña en referencia a reacciones emocionales derivadas del confinamiento por la pandemia de COVID-19, y de las circunstancias derivadas de tener que estar recluidos en casa durante un largo periodo al que las personas no estaban acostumbradas. Como consecuencia de ello y de las medidas adoptadas, se ha podido generar en algunas personas un acostumbramiento a no salir de casa y considerar su hogar como el único lugar seguro. Y aunque se hayan suavizado las restricciones iniciales, sin embargo sienten inseguridad en salir a la calle.

El concepto de síndrome de la cabaña se utilizó como tema en la novela Crimen y castigo de Fyodor Dostoievski de 1866, la película de Chaplin de 1925 La fiebre del oro, la novela de Stefan Zweig de 1948 El juego real, la película de terror de 1980 El resplandor, el episodio de Los Simpson «La montaña de la locura», y el videojuego de 2010 Alan Wake. La película de terror psicológico de 2019 El faro .

Espero les entusiasme la propuesta. Recuerden avisarme de sus posteos a partir del miércoles y siguiendo las normas de Tésalo*

miércoles, 5 de mayo de 2021

CADA JUEVES UN RELATO: EL PIC NIC

 Me sumo con este relato a la convocatoria juevera que, desde su blog, esta semana nos hace Mar. Para leer todos los textos, dar clic aquí.



EL PICNIC

Lo que importa es la actitud, se dijo, y con gusto y dedicación comenzó a juntar algunas frutas maduras de un arbusto bastante espinoso que crecía junto al risco, consiguiendo llenar el rústico cesto hasta la mitad. Después, con la técnica que había perfeccionado a lo largo de tantos meses infructuosos, logró atrapar tres pececitos de aspecto sabroso que mantuvo protegidos del sol con una hoja que arrancó justo antes, cuando trepó la única palmera hasta alcanzar el coco más grande que recordaba haber visto nunca.

Celebró con sencilla emoción lo generosa que se le prodigaba la madre naturaleza en ese día especial -su cumpleaños- y dirigiéndose con presteza al punto más bello de la playa, se dispuso a disfrutar de su picnic tal como lo había planeado.

Extendió la escueta tela a cuadros sobre la arena y allí dispuso los comestibles recién recolectados. Se permitió un momento de íntima satisfacción antes de comenzar el ritual de paladear sus manjares, contemplando con regocijo la magnífica vista que desde allí, la inmensidad del océano le brindaba. Se sintió pleno, afortunado, esperanzado. Y esos pensamientos lograron revitalizar su ánimo, bastante alicaído durante las últimas semanas.

Con sincero gozo fue saboreando uno a uno los pececitos que asó sobre la fogata trabajosamente montada, después, una a una las carnosas frutas, que a esa hora le supieron a mieles, todo oportunamente regado con el agua de coco que calmó su sed bajo el sol tajante. Justo antes del atardecer, se decidió a disfrutar del mar, nadando tranquilamente por un largo rato, dejándose llevar por las olas dóciles que rompían en la orilla. Después, juntó los restos del festín y se felicitó por la insólita ocurrencia de hacer un picnic a modo de celebración. La vida es solo una y merece disfrutarse, pensó, mientras sacudía la tela a cuadros contra el viento, para que la arena no se le metiera en los ojos.

Cuando la luna ya se alzaba sobre el horizonte, volvió, resignado, a desmontar el mástil que había improvisado hacía más de un año en lo más alto de su isla desierta. Ató nuevamente el deshilachado trapo a modo de bandera izándolo hasta el tope y rezó, mientras lo hacía, para que alguna vez la tripulación de algún buque que navegara por esos rumbos lo viera, llegando al fin a rescatarlo.


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