Me sumo con este relato a mi propia convocatoria, resaltando los elementos aludidos. Para leer todos los aportes, pasar por el post anterior.
* un instrumento de precisión
*
un personaje en riesgo
* un documento inesperado
* una sustancia
tóxica
* un organismo en extinción
* un artilugio ingenioso
* un
detalle insignificante
* una promesa rota
*
una decisión difícil
* una
vestimenta inusual
SIMULACRO
Desde siempre se había sentido
extraña. Diferente a quienes la rodeaban, sumergidos todos en una blanda apatía
inexplicable que la hacía sentir tan ajena como relegada, como si fuese una extraña
criatura solitaria representante de una raza condenada
a la extinción. Pese a todo, buscando no romper
su promesa de ser siempre optimista, persistía en el intento de pretender
llevar adelante su acotada monotonía sin mayores cuestionamientos.
Marcaba el
reloj las tres de la tarde cuando se despertó de improviso. La breve
siesta se había trasformado en un sopor pesado y oscuro que hizo que despertara
tan desconectada como si surgiera de un pozo profundo. El sobresalto fue
intenso y le faltaba el aire. No había escuchado algún ruido que la pusiera en
alerta, no recordaba haber tenido alguna pesadilla ni nada que surgiera quebrándole
la tranquilidad del sueño. Simplemente se despertó con la certeza de que todo a
su alrededor, incluso las personas, resultaban parte de un montaje diseñado para
observarla y su existencia, apenas una sustancia tóxica peligrosa dentro de aquel aceitado mecanismo montado como un gran
ensayo.
Mientras intentaba disipar la
pesadez en su cabeza, una casi imperceptible anomalía
bajo la piel de su cuello llamó su atención al palpar la zona: algo de
considerable dureza como una astilla o pequeño alfiler
-que jamás antes había advertido- alteraba la esperable blandura de su cuello.
¿Qué podía ser aquello camuflado
bajo su piel? ¿En qué momento se había incrustado allí? ¿Se le habría
introducido en forma accidental o se lo habían colocado intencionalmente sin su
consentimiento?
Un torbellino de preguntas se
desató en su mente desbaratando el inestable equilibrio con el que solía
despertar. Se sintió vulnerable, avasallada, perpleja. Luchó por bucear en las
profundidades de su mente intentando retrotraerse hacia un evento borroso que empezó
a surgir en su memoria como una sombra de lo que alguna vez vivió y después buscó
ocultar, pretendiendo autoprotegerse.
Haciendo un esfuerzo inmenso para
asirse a aquellos débiles recuerdos, logró vislumbrar lo que alguna vez
sintiera con descarnada crudeza. Recordó luces enmarcando extrañas siluetas con
esmeriladas vestimentas rodeando el cubículo en
el que ella se hallaba expuesta. Percibió sus pensamientos sin que ellos
emitieran palabra o sonido alguno. Supo cuáles eran sus fines y qué objetivos
tenían sus experimentos. El video síntesis que
aquellos visitantes observaban daban cuenta de lo ocurrido con su planeta
terroso: la violencia y la desidia de la humanidad se había desbordado al punto
de acabar con toda forma de vida, a excepción de un último feto criopreservado
que los visitantes habían logrado desarrollar para experimentar, al fin, dentro
de la simulación virtual en la que ella resultaba estar inserta.