Hola amig@s
Aporto esta historia no tan ficticia (lamentablemente) a la convocatoria que nos deja esta semana la querida Dafne.
Pasar por su blog para leer todos los relatos
P.D
hacen falta anfitriones jueveros para cubrir futuras fechas. Me avisan si se ofrecen
EL RESTAURADOR
Entre los escombros abandonados de un mundo ya en ruinas, vaga él, en
absoluto silencio solitario, quebrado a veces por un silbido improvisado surgido
de la evocación de alguna vieja melodía.
De sus prolongadas excursiones entre sombras y ruinas, logra extraer
antiguos rastros de lo que alguna vez fue vida: abollados enseres de cocina,
oxidadas herramientas, empolvados libros o viejas fotografías. Todo lo recoge,
logrando entrever bajo el polvo y los restos de guerras y destrucciones añejas,
las emotivas huellas de quienes alguna vez tuvieron vida.
Cada impensado hallazgo lo pone en perspectiva ante lo que fue y alimenta su
ilusión de poder revivir un trozo de aquellas vidas sepultadas en medio de tanta
desolación y muerte.
De todas las reliquias exhumadas entre despojos de hogares destruidos, el restaurador
siente inigualable emoción al descubrir juguetes viejos. Al hallar los restos aún
coloridos de algún juguete oxidado, en su corazón renace la excitación que
alguna vez sintiera en su remota niñez, cuando desenvolvió con emoción el único
regalo de cumpleaños que recibiera en su vida: un diminuto auto rojo
descapotable de cuatro puertas, réplica exacta de algún viejo modelo que alguna
vez circulara por lo que fueron calles.
Como quien se dispone a descubrir un mundo nuevo, cada vez que un juguete
destrozado entra a su improvisado taller, con minucioso detalle va registrando sistemáticamente
cada ensamble antes de ir desmembrándolo para su primorosa restauración. Cada pieza
oxidada es cuidadosamente separada, limpiada y despintada para reubicarla
luego, de ser posible sin emparche o reemplace, en su mismo lugar, realzando
sus detalles y redefiniendo sus aristas. Quizás sea allí donde reside su mayor
talento: amor, método y paciencia. Todo sabiamente conjugado para garantizar el
éxito de su trabajo de restauración y descubrimiento.
Al fin, luego de la exquisita reconfiguración, el puntilloso artista va
disponiendo sus pinturas y acabados para reponer al juguete la magia original de sus colores y sus brillos. Es entonces
cuando, satisfecho por su trabajo y pleno de euforia, contemplando cada detalle
restituido, el niño que aún habita en él consigue revitalizar su corazón desgarrado alejándose del peso de las ruinas que le rodean. Después, con una sonrisa, despliega sus alas de fantasía
y VUELA, abstraído entre cielos límpidos y juguetes mágicos, restaurándose a si mismo dentro de un mundo mejor.





































