NAVIDAD BLOGUERA

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CERCARE E TROVARE, un blog de entretenimiento

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Con paciencia, los invito a buscar los elementos pedidos en cada entrada

FIGURA Y FONDO

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miércoles, 14 de enero de 2009

HIPOCRESÍAS










Hipocresía…
por lo que es y no se quiere ver
por lo que se niega
y aún así existe
por las verdades a medias
por las falsas dialécticas
por las promesas incumplidas
por la moralina
del que no tiene principios.
Por la ambigüedad
del que no actúa con firmeza
…por no hacer lo que se debe
y por hacer lo que no se aconseja.







martes, 13 de enero de 2009

UN TÉ ENTRE TIGRES Y LABERINTOS (inspirado en una historia real)







(...y siguen las re ediciones! ...sepan disculpar!)


Ella era estudiante de filosofía y letras. Desde siempre se supo una exigente lectora, no todo lo que caía en sus manos era de su agrado, siempre fue muy selectiva, y como tal tenía en su personal escalafón de escritores a dos o tres que concebía como genios, como los que realmente tendrían que estar siempre en el podio de la excelencia.

Entre ese grupo estaba el que eligió para realizar su tesis final, sobre él quería escribir, quería poder entrever esa magia del que escribe y con ello consigue despertar no sólo la imaginación del lector sino que también lo acompaña en la búsqueda profunda del significado de la vida.

Sabía que su proyecto era pretencioso, sabía que por eso mismo corría el riesgo de que resultara el peor de los fracasos. Pero siempre fue caprichosa en las decisiones que tomaba y una vez que se decidía por algo no había quien lograra hacerla cambiar de opinión.

Preparó y repasó el proyecto una y mil veces. Buscó todos los datos de las biografías que de él se habían escrito. Aprendió cada detalle de su vida y obra hasta sentir la sensación que ella misma la había vivido. Releyó cada libro, cada poema, cada cuento, con la minuciosidad de quien está a punto de enfrentar un momento decisivo y sumamente esperado y no quiere dejar detalle en manos de la improvisación.

Recurriendo a las mejores fuentes consiguió el número de teléfono del maestro.

No lo podía creer, estaba frente a la posibilidad cierta de concertar una entrevista con aquél que desde niña le abriera las puertas de la poesía y el amor por la literatura.

Sabía también, que eran muy pocas las probabilidades de que pudiera concertar una entrevista, el hombre era ya mayor, sumamente famoso y muy solicitado por todo tipo de medios. Precisamente en esos días había tenido oportunidad de ver por televisión un reportaje que le habían realizado en un programa de un canal capitalino. El entrevistador estaba a la altura de la situación, pero más de una vez había resultado, a su criterio, demasiado obvio en las preguntas que realizaba, perdiendo la oportunidad de explorar en aspectos de la obra del escritor poco difundidos.

Precisamente a ella le interesaba bucear en ellos para intentar conectarse particularmente con los pormenores del proceso creativo y la inspiración en cuanto a los temas filosóficos que sostenían la obra literaria.

Se le ocurrió pensar que tal vez no debía pretender demasiado de la improbable entrevista, y muchas veces se veía tentada de abandonar lo que sin lugar a dudas sería un privilegio al que pocos y muy selectos personajes pudieron acceder.

Pero como además de joven era terca, no quiso darse por vencida sin intentar. Hizo una guía de lo que debía preguntar cuando la atendieran por teléfono, porque no quería que la memoria le jugara una mala pasada. Se esmeró por ser concisa pero sin dejar de dar detalles sobre su particular admiración sobre la obra del maestro. Apelaría a la humildad que había escuchado tanto alabar en él, porque a pesar de encontrarse en el momento de mayor fama y prestigio, se decía que el hombre era muy sencillo y de buen trato.

Al fin se decidió y cuando ya tenía resuelto el tema del viaje y del hospedaje, juntó coraje y marcó el número.

El teléfono sonó varias veces sin que nadie lo atendiera, cuando ya estaba por colgar, una voz de mujer preguntó quién hablaba. La joven tartamudeó un poco al principio, pero enseguida logró encaminar correctamente la conversación, presentándose para solicitar la entrevista. Apenas unos minutos más de espera y la respuesta la dejó casi sin palabras. El viejo escritor aceptó de buen grado recibirla, acordándose una tarde de la siguiente semana para concretar la reunión, que sería obviamente en su casa, ya que el hombre, ya muy mayor y ciego, no quería trasladarse.

La rápida resolución de los acontecimientos la tomó por sorpresa, quedando perpleja por lo fácil que le había resultado aquello que desde el vamos intuyó como una verdadera locura, muestra de su gran desparpajo rayano en la imprudencia.

Luego que le dejaran de temblar las manos hizo una lista con las preguntas que tenía en mente para organizar la entrevista, aunque creía que lo mejor sería, si la situación así lo permitiera, dejar que el maestro hablara libre, sin la insidia de preguntas preconcebidas.

Estuvo cavilando el resto de la semana por el cariz que prefería tomara la reunión, no quería parecer irreverente, pero tampoco convencional. Ni uno ni lo otro sería bueno para evitar que el encuentro se convirtiera en algo muy breve que no rindiera buenos frutos. Toda esta tensión y la ansiedad que le producía el hecho próximo de encontrarse frente a su admirado escritor hacía que, por momentos, el objetivo último del encuentro, que era realizar la tesis decisiva de su carrera, pasara a segundo plano, siendo suficiente como logro, el privilegio que iba a tener: estar frente a frente con uno de los más grandes de la literatura contemporánea.

Los días pasaron más lento de lo que ella deseaba, pero al fin la fecha señalada llegó, y la joven emprendió su tan esperado viaje a la capital.

La ansiedad era tal que ni siquiera se detuvo en disfrutar de los árboles recién reverdecidos, ni de las primeras flores de la primavera que había coincidido en llegar con ella.

El edificio de departamentos estaba ubicado en una elegante calle de la zona más tradicional de la ciudad porteña.

Anunciándose por el portero eléctrico, la misma voz de mujer que la había atendido en el teléfono, la invitó a subir.

Sin exageraciones ni carencias, la suntuosa lámpara de cristal que señoreaba en el techo de yeso decorado con molduras despertaba respeto a quien cruzaba por primera vez aquel hall.

Un espejo de bordes biselados duplicaba su figura que parecía, sin motivo, haberse vuelto más pequeña.

El ascensor subía lentamente, mientras su corazón, por el contrario, se aceleraba con rapidez.

Apenas unos segundos frente a la puerta del departamento, y una señora mayor, de aspecto sencillo, la invitó a pasar hasta la sala, donde, envuelto en la tenue luz de la tarde, el viejo escritor se encontraba solo, sentado en un sillón de pana roja, con sus manos cruzadas reposando sobre su bastón que formaba parte inseparable de su persona desde que se había quedado ciego.

Con la mirada lejana, atento a los menores sonidos, aquél hombre sabio y discreto, la esperaba para satisfacer su más atrevida ocurrencia. Con un hilo de voz, apenas pudo pronunciar su nombre cuando la criada la presentó y el hombre, mirándola sin verla, le extendió la mano para saludarla.

Sin duda su nerviosismo la delató, el temblor que la recorría de pies a cabeza no pudo pasar desapercibido, a pesar de la ceguera.

Con una inesperada calma, el hombre fue el que comenzó a preguntar, allanando el camino que hasta ese momento se presentaba cuesta arriba.

Poco a poco y sin que ella se diera cuenta, ya estaban hablando de literatura, recuerdos, anécdotas, viajes, familia, regalándole así la vida, aquella oportunidad reservada para unos pocos.

El anciano le relató los pasajes de su niñez, muy especial y solitaria, debido al temor que sus padres tenían de que él y su hermana contrajeran alguna enfermedad - comunes en aquella época - por lo que crecieron entre las paredes de la casona familiar, educados por varias institutrices y rodeados de libros.

Una a una se sucedieron las anécdotas y el tiempo parecía revivirse para los apagados ojos del anciano y para su embelezada interlocutora. Por momentos se dedicaron a recorrer, él con la memoria y ella con los ojos, los maravillosos tesoros de su biblioteca.

Hablaron de tigres, de laberintos, de la magia de los espejos. No faltó a la cita el tema de la muerte ni tampoco el de la búsqueda de la trascendencia. Cada una de aquellas palabras tan ciertas volaban blandamente desde los labios del anciano hasta el corazón de la joven.

De improviso, el ama de llaves entró a la sala y le preguntó si le resultaba inconveniente que ella se ausentara por una media hora, para realizar unos trámites. La joven, bastante confusa, le dijo que no había ningún problema, que no tenía límite de horarios, por lo que podía salir tranquila. La mujer le agradeció y se fue enseguida.

Mientras la charla se hacía cada vez más amena, un viejo reloj de pared sonó anunciando que ya eran las cinco de la tarde, - hora del té – interrumpió gentilmente el hombre, y con una de sus más abiertas sonrisas la invitó a dirigirse hacia la cocina, donde le pidió, si era tan amable, de preparar ella misma el té que iban a compartir.

Aquel pedido singular la hizo otra vez entrar en la noción de lo extraordinario de la situación que estaba viviendo: no sólo había podido concretar una larga y fructífera entrevista con el autor de los mejores poema y cuentos que había leído en toda su vida, sino que , además, ahora se le había agregado el privilegio, no sólo de ser invitada, sino de preparar con sus propias manos, el té que una tarde muy especial de primavera, el señor Jorge Luis Borges iba a compartir con ella conversando ambos en la cocina de su casa.




lunes, 12 de enero de 2009

OTRO VIEJO CUENTO










Dada mi casi nula inspiración en esta etapa reciente, estoy apelando a re editar antiguos escritos, tanto de uno como de mi otro viejo spaces. Hoy voy a publicar un relato que escribí a consecuencia de un juego propuesto por Valeria en uno de sus blogs (allá lejos y hace tiempo!), así que si lo han leido, no fue en uno de mis propios blogs, sino en el de ella.


Espero sepan disimular si ya lo conocen, pero las musas no me tratan bien últimamente! jajajaja.


(Aclaración: el relato estuvo inspirado, en su momento por una película de cuyo título ya ni me acuerdo!)



POR QUÉ NO LA FLAQUITA DE LA POLLERA A CUADROS

A, B y C eran tres amigos que compartían un amplio departamento. A era un periodista informal y muy irónico, burlándose siempre de quienes no eran como él. B era una joven médica que recién comenzaba a hacer su carrera con la que pensaba hacer fortuna y ganar prestigio. C era un contador, algo corto de carácter y bastante antisocial. Los tres formaban un sólido trío que se fortalecía haciendo frente común ante cualquier persona a la que consideraran blanco propicio para sus burlas.




Como el departamento era muy amplio y las expensas subían constantemente, deciden buscar otro inquilino con quien compartir los gastos. Ponen un aviso en el diario pidiendo se presenten los interesados. Entre los tres se confabulan para humillar a más no poder a los sucesivos candidatos. No respetan ni a hombres ni a mujeres, todos les resultan insignificantes e indignos de compartir la vida despreocupada y elitista a la que están acostumbrados. El gordito de anteojos, la flaquita de pollera a cuadros, el tímido que tartamudeaba…



Después de numerosos entrevistados un hombre algo mayor que ellos consigue evadir sus maniobras humillantes y sus preguntas capciosas; haciendo muestra de una inteligencia notable les resulta apto para ser su nuevo compañero de departamento. En la entrevista preliminar dice no tener familiares ni amigos que lo vengan a visitar, dice ser recién llegado a la ciudad y debido a sus ocupaciones estará en el departamento sólo por las noches. Dadas las condiciones favorables el desconocido es aceptado e inmediatamente se muda con el trío de amigos.



Luego de un par de días sin complicaciones, una mañana descubren con sorpresa que el desconocido yace muerto sobre su cama. Los tres amigos reaccionan en forma dispar, B es la primera en asegurarse de que realmente estaba muerto y estima que ha sido por causa natural. C propone inmediatamente dar aviso a la policía, A como siempre haciendo gala de una particular ironía comienza a hurgar entre las pocas pertenencias del desconocido diciendo que es la oportunidad de averiguar algo más sobre el prácticamente desconocido infortunado.

La curiosidad puede más que la razón y con gran impudicia se dedican a revisar la ropa y las pertenencias. A descubre una gran valija oculta debajo de la cama. Sin reparos, la sube a la cama donde yace el cuerpo y comprueba que está cerrada con llave. Inmediatamente B descubre que la llave está en una cadenita que el muerto tiene atada al cuello. Quitan la llave de la cadenita y abren la valija. Con gran sorpresa pueden ver que en el interior de la misteriosa valija hay una fabulosa suma de dinero. C calcula que se trata de una cifra superior a la que se pudiera gastar en muchos años de grandes lujos.



Ante semejante tentación, los planes de llamar a la policía pasan a segundo plano. El primero en sugerir abiertamente el apropiarse del dinero es A, siempre más arriesgado y trasgresor. B lo secunda enseguida. C, más calculador e inseguro, hace un listado de los problemas que podían surgir cuando quien conozca al muerto decida revisar las pertenencias, quizás alguien cercano al difunto conociera la existencia del dinero y lo reclamara. A reflexiona sobre el hecho de que la llegada del difunto ha pasado desapercibida hasta para los vecinos y recuerda que el muerto dijo no tener parientes ni amigos. No queriendo demostrar que ya lo ha pensado en detalle, B insinúa que si el cuerpo desapareciera sin hacer la denuncia, nadie lo reclamaría. C reacciona con aparente espanto, pero rápidamente se deja convencer por los argumentos de A quien rápidamente elabora un detallado plan para deshacerse del cuerpo sin dejar rastros. B puntualiza que tanto manos como pies y piezas dentarias son elementos con los que se puede identificar un cadáver mucho tiempo después de muerto.



Luego de varias idas y venidas ajustan los detalles de lo que van a hacer y deciden llevarlo a cabo esa misma noche. Entre los tres envuelven el cuerpo y lo bajan por las escaleras del edificio luego de asegurarse que los vecinos ya están durmiendo. En el auto de A se dirigen a un bosque cercano y allí, con mucha aprensión pero con una fuerte decisión motivada por la gran tentación que representa la posibilidad cierta de convertirse en millonarios, llevan acabo el macabro plan.



Entre A y C cavan una fosa profunda, lejos de la ruta. Iluminados por una linterna, desenvuelven el cuerpo y con la ayuda de una sierra, C corta manos, pies y cabeza del cuerpo del muerto, con gran horror y venciendo la repulsión que eso le produce. Luego B coloca los trozos cortados dentro de una bolsa, mientras sus compañeros entierran el resto del cadáver borrando todo rastro de los alrededores. A la mañana siguiente, B se deshace de la bolsa con los restos en el incinerador de la morgue del hospital donde trabaja.



Luego de quemar cuidadosamente las pocas pertenencias del infortunado ex compañero de departamento, asumen que no quedan pistas que puedan relacionarlos con quien fuera apenas un desconocido y gracias a quien, desde ese momento, pasarían a disfrutar de la vida opulenta que nunca antes imaginaron.


A y B comienzan a divertirse y a no cuidarse en los excesos. En cambio a C, le invade una gran culpa y lo atormentan los horrores que cometieron aquella noche. Comienza a perder la razón a la vez que aumenta la desconfianza hacia sus compañeros. El extraño comportamiento de C despierta el recelo de A y B, quienes sospechan que quien era hasta ese momento su gran amigo, está urdiendo un plan para quedarse con todo el dinero. La unidad del trío antes inquebrantable, comienza a fisurarse. Esa noche ninguno de los tres puede dormir. Por distintas razones nadie puede conciliar el sueño.



A la mañana siguiente mientras los tres desayunan, alguien toca el timbre. Despreocupadamente B entreabre la puerta del departamento. Sin que pueda reaccionar un par de matones la empujan y en pocos minutos consiguen dominarlos. Con la solvencia de quien sabe lo que hace los atan y comienzan a golpearlos. Consiguen a la fuerza sacarles la información que buscaban. Se dan cuenta que el muerto era un ladrón que había robado a otro mayor, y ese tipo de gente no soporta que nadie se quede con lo que ellos piensan que le pertenece.



Mientras los dos matones cavan tres fosas en el bosque cercano, lejos de la ruta, los tres amigos embolsados y semi inconscientes se preguntan para sus adentros por qué no mejor habrían elegido a la flaquita de la pollera a cuadros!...


sábado, 10 de enero de 2009

MIXTURA FELIZ (nueva versión)










Cuando las fantasías
se vuelven vida
cuando las maravillas
se adiestran y ganan,
cuando el azar
se requiebra
y manda la fortuna
de sentirse intactos
entonces y solo entonces
poco importan
al final
la ciencia
la precisión
la calma
y triunfa
como en su soñar
la locura feliz
de los que viven con ganas.



UN DISCURSO (más que palabras)






Gracias Dolores por el envío!


Cliquear para ver en mayor tamaño y traducido!




PALABRAS FECUNDAS (más re ediciones)



















Niebla…Calma…
Estrella..Aurora…
Soledad…
Tan sólo una palabra
que tienda su hilo,
su mano sugestiva,
y entonces…
una a una se entrelazan
libres, fecundas,
dando a la luz
mensajes cifrados,
dialectos comprendidos,
intrincados verbos,
jugos y juegos de palabras
que buscan marcar un rumbo
sobre el silencio
o en la blancura
de un papel virtual
que se vuelve entonces
eterno…
como el cielo…
como el mar.





jueves, 8 de enero de 2009

DIÁLOGO SIN CÓDIGO












Cuando tú me dices
cielo
yo me ato a este suelo.

Cuando tú me dices
tierra
yo invento aquí mi cielo.

Cuando tú me dices
agua
yo escarbo en el desierto.

Cuando tú me dices
casa
yo sólo veo piedras.

Cuando tú me dices
viento
yo cerca veo tormentas.

Cuando tú me dices
vida
yo en cambio siento muerte.

Cuando tú me dices
sueño
yo sigo viendo un dueño.

Cuando tú me dices
patria
yo sólo escucho histeria.

Cuando tú me dices
gloria
a cambio, hallo miserias.

Cuando tú me dices
todo
yo sé que esa es mi entrega.

Cuando tú me dices
siembra
yo sufro mil urgencias

Cuando tú me dices
paz
yo intuyo mil contiendas

Cuando tú me dices
guerra
yo muero sin clemencias.





PREMIO, AGRADECIMIENTO Y NOMINACIONES








Quiero agradecer a MR:X y a Noemí por haberme nominado para este premio, que exhibo con orgullo.




Las reglas que el mismo impone son las siguientes:
1) Aceptar, hacer que el logo sea visible, respetar las reglas.
2) Hacer un link al blog que te ha premiado.
3) Premiar a 15 blogs y avisarles.



Agradezco nuevamente por este gesto con el que se me ha considerado y aclarando que no pretendo ser aguafistas, sino que, simplemente no quiero asumir el reto de elegir a sólo quince (y asumiendo que estoy rompiendo las reglas) quiero entregar este premio a TODOS y cada uno de los amigos que me distinguen con sus visitas, leyendo lo que uno intenta escribir y dejando a cambio sus reflexiones. Eso es invalorable y me enriquece muchísimo.


Gracias a todos y espero que nadie se sienta ofendido si me permito alterar en esta forma las reglas de la premiación.



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