Me sumo a la convocatoria juevera que nos propone Campirela a partir de la siguiente frase (tomándome la libertad de optar por una de fuera de la lista sugerida) . Para leer todos los relatos, dar clic aquí.
P.D:
necesitamos anfitriones para las próximas fechas
LA BELLEZA DE LO COTIDIANO
Justo un instante
antes que la consciencia tome nota de la realidad que la rodea, la luminosidad
de la mañana logra quebrar las nieblas del sueño y uno se despereza. Según sea
el tramo que le toca transitar en su vida, los primeros pensamientos que alejan
a la mente de su periplo por el mundo de los sueños serán mieles, preocupación
o soledades. O una particular mezcla de todos.
Después las rutinas
ocupan su lugar tomando el mando frente a las urgencias que nos reclaman y es
el espejo el encargado de poner en orden las clavijas mientras el agua juega su
juego de bendecir los despertares.
Regala el café su
aroma de grano recién molido mientras crujen las tostadas rubias a medida que
las degustamos como si fueran un regalo del cielo. Si hay tiempo, naranjas
exprimidas coronan el recreo imprescindible ante de intentar otra vez tomar al
mundo por sus astas. Cada quien decide por dónde empezar y si vale la pena el
intento. La fe y los años hacen de alas y contrapeso equilibrando las
voluntades. Por un segundo y café mediante, todo parece nuevamente tener
sentido y hasta dan ganas de enfrentarlo.
Después, a medida
que otros rostros se encuentran frente al nuestro con sus propias soledades, la
pesadez de lo improbable nos tiende la trampa de las contradicciones poniendo a
prueba suerte, maña y voluntades.
Uno vuelve a tomar
conciencia de sus propias vulnerabilidades y necesita reencontrarse con ese
impulso vital que le empuje al ruedo. Es ahí que el poder infinito de una
sonrisa, una flor o un gesto impensado de humanidad hallado de improviso, logra
mover montañas y se renuevan otra vez mágicamente las ganas y la esperanza.

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