Me sumo con este relato a la convocatoria juevera de esta semana.
SUTIL DESTINO DE
LAS COSAS OLVIDADAS
- No me olvides- dijo,
mientras le acercaba un ramito de flores de igual nombre y sus palabras
comenzaban a disgregarse como un suspiro elevado por la brisa.
Sostenido en el silencio aquel momento comenzó a evaporarse y por un
impulso del que no tuvo casi noción, decidió, en un breve rapto de locura,
sostenerse a él mientras ascendía sutilmente hacia una extraña dimensión. Una
totalmente distinta a la rutinaria de complejidades acotadas y palpables
resoluciones a las que estaba acostumbrado.
Aquel universo paralelo al que iba siendo transportado junto al manojo
disperso de flores y palabras -recién nacidas y ya olvidadas- resultaba ser tan arcaico como la inconstancia
humana, esa condición quebradiza y vulnerable como la razón, la fe o la
esperanza, que habitan en algún momento en los corazones y que al siguiente, desaparecen
o se transforman sin prurito ni recato en lo opuesto que venían a sostener.
Allí, apenas entrar, arrumbados entre las cenizas impalpables de un pasado sin
noción de nombres, fechas o lugares, logró vislumbrar los rastros desvirtuados
de los gestos, promesas y palabras dichos al pasar, como formalidad o
compromiso expresado sin consistencia en algún momento de su vida. Los intuía acumulados
en cantidad, sin orden ni jerarquía, momificados y olvidados, unificados en su
vaguedad.
Entre las sutiles sombras de su memoria poblando aquel mundo desvaído, pudo
distinguir también un montículo de objetos olvidados, despojados del valor que
alguna vez tuvieron y que por algún motivo, su corazón distraído había dejado
de preservar y honrar como alguna vez ellos merecieron. Su primer juguete,
aquel lápiz mordido con figuras ribeteadas que tanto atesoraba en primer grado,
la figurita difícil del primer álbum completado, el moño blanco de su primera
comunión, la baldosa con el hombrecito azul que regenteaba el zaguán de la casa
de sus abuelos, la libreta en la que garabateara sus primeros versos, la
servilleta doblada en forma de flor que le entregó en secreto a su primera
novia… Apenas se reconocían allí, casi imperceptibles, sin que alguna vez se
hubiese preguntado él por sus destinos, diluidos con el paso del tiempo junto a
los rastros de su antigua inocencia.
Saberlos allí, abandonados en su orfandad como si nunca hubiesen sido
importantes, lo conmovió de una manera extraña, remota, casi ajena a su
identidad… que ahora también se sentía flotar sobre la nada sin significado… porque
tampoco a él, ya nadie recordaba.


21 comentarios:
La imagen de las flores, las promesas y los objetos olvidados me parece preciosa y dolorosa a la vez. Hay una melancolía muy humana en descubrir que incluso aquello que un día fue imprescindible puede acabar convertido en una sombra casi irreconocible.
Pero, sobre todo, me ha conmovido ese final: descubrir que también él ha quedado allí, olvidado entre sus propios recuerdos. Porque quizá el verdadero miedo no sea morir, sino dejar de existir en la memoria de quienes alguna vez nos quisieron.
Un abrazo y feliz fin de semana
Gracias Nuria. Comparto. Seguiremos viviendo un poco si los demás nos recuerdan. Deberíamos esmerarnos en sembrar buena semilla en ese terreno. Un abrazo
Este relato me ha recordado algunas conversaciones entre la familia, cuando fallece alguien, y es que mientras los mencionamos, ellos siguen vivos. Pues al igual pasa con esas ilusiones y objetos de los que por algún motivo debemos desprendernos; cuando nos vienen sus recursos a la mente, ellos siguen vivos entre nosotros.
Un abrazote, y feliz finde.
Tremendamente evocador, onírico, precioso y nostálgico. Es un relato que he disfrutado muchísimo de verdad. Sobre todo cuando se reencuentra con todos esos objetos que ya había olvidado. Un regalazo leerte.
Un abrazo.
Hay objetos olvidados a propósito. Lo peor es cuando permanecen en algún desván o trasterosin ser reclamados, sin darlos salida, estando sin estar. Porque un objeto o está cumpliendo una función o es como si no viviera ya.
Ah, qué angustioso, deprimente, rebajado, suplicante y rendido grito el de "No me olvides" o "No te olvides de mí" o "No me abandones al olvido" de tantos enamorados en crisis, es decir, en inconsistencias y dudas.
Así también lo siento, Campirela. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención.
Me alegra que te emocionara, Rebeca. Uno busca ese tipo de reacción cuando escribe. Muchas gracias
Cierto. El pedido de "no me olvides" suena muy lastimoso y humillado. El amor no correspondido o desgastado, duele hondo. Gracias por leer, Fackel
Es una dimension sobrecogedora.... donde todo aquello que ya no sirve, o que sirve pero ya nadie se acuerda de su existencia...... y tambien llega uno alli..... como una playa de un oceano gigante.
No hace mucho estuvimos en el altillo de la cochera tirando trastos que se iban a cumulando. Mas bien ellas, mis hijas y su madre, que yo mientras las observaba para que no me tiraran algo que no debieran mientras tiraba una foto a ese rarillo fenómeno de rayos crepusculares cuando el sol se va escondiendo y que por cierto publico en la entrada de mañana. Pero si que es cierto que aparecieron cosas como dices que vuelven por un momento a llevarte muy lejos. Y que casi no recordaba.
Salud.
Me dijeron vive de tal modo que te recuerden con alegría, no dejes penas, ya sea para otra dimensión o en esta, por eso al leerte lo he recordado por la tristeza de tanto acumulado y que ya no vale nada. Un abrazo
Sólo seremos recuerdo, dijo Borges. Pero si nadie nos recuerda... seremos nada. Gracias por leer con atención. Un abrazo
El recuerdo es la forma que tienen las cosas para prolongar su existencia. Y las personas también. Padre a ver esas fotos. Saludos
Si lo acumulado genera tristeza, mejor olvidar lo. Muchas gracias Ester por pasar y leer. Un abrazo
Impactante Mónica, esos objetos testigos importantes de una vida y de ilusiones pasadas, las flores de nomeolvides y hasta uno mismo pasa a ser olvido, me encantó.
Los objetos son testigos mudos de sentimientos, nostalgias, y tantas cosas más.
Un abrazo.
PATRICIA F.
Me alegra que te gustara, Patricia y celebro que te hayas sumado. Un abrazo y muchas gracias por la atenta lectura
Me dijo una persona muy querida una vez, que alguien muere sólo cuando nadie le recuerda...
Gracias por coordinar, eres buena. Abrazo.
Coincido con esa reflexión. Gracias por sumarte, Verónica. Mantener el entusiasmo con un proyecto depende de la repercusión que se logre. Uds lo hacen posible. Muchas gracias
Monica, que lindo e comovente!
Chega a arrepiar quando leio do lápis mastigado, de cada recadinho escrito e guardado,nem que apenas na memória! Ainda que não existam mais, estão bem dentro do nosso coração e isso vale mais do que a presenças dos objetos...
Só pessoas não são possíveis substituir...
beijos, adorei te ler! chica
Muchas gracias, Chica, me alegra que te gustara. Un abrazo
El recuerdo, la memoria, la presencia etérea y menguante de lo que hubo, de lo que tuvimos, de lo que fuimos. Nos preguntamos cómo pudimos olvidar lo que antaño fueron nuestros tesoros, nos preguntamos quienes nos recordarán cuando ya no estemos, si es que hubo quien nos recordaba aún cuando estábamos.
Yo no tengo respuestas certeras, si tengo ilusión o esperanza (como todos supongo) de ser recordado... porque yo aún recuerdo, aunque no todo, aunque no a todos.
Y lo más irónico es que cuando ascendamos sutilmente a esa extraña dimensión, no tendremos manera de saberlo.
Un abrazo.
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