Este texto surgió por su cuenta, de repente y enlazado a la propuesta que nos deja esta semana Campirela desde su blog. Pasen por allí a leer todos los relatos participantes.
JUEGOS DE VERANO
A veces, contemplando un rincón del patio o la forma de una nube, los
fantasmas del pasado me traen recuerdos de juegos en la arena. Inocencias juveniles
que resurgen en mi memoria con la nitidez de aquellos momentos imborrables que
vencen aún la pesadez acumulada de mi calendario.
Tórridas tardes junto al rio intentando sacudir la modorra de una siesta no
dormida. Época de promesas en donde la creatividad jugaba a la par del miedo a
quedarse aburrido. Correr, gritar, cantar, todo junto y a coro, marcando la
posibilidad de soñar y volar sin tener que medir todo, por si estaba prohibido.
Tímidos roces, palabras susurradas, silencios compartidos. Hasta el aire,
por ese entonces, se sentía fresco y nuevo, sin estrenar, como si el mundo todo
estuviese esperando que cada quien se animase a trasponer el umbral de lo que
apenas se imaginaba conocido.
Leves, los ecos, se alejan con los fantasmas, después, cuando la realidad
del hoy se hace presente -otra vez- entre quienes aún quedamos vivos. Se los
extraña -claro que sí- amigos que ya no están, porque en un momento de
distracción se escaparon jugando a las escondidas.

2 comentarios:
Recuerdos y añoranza de aquellos que se quedaron en el camino de la vida.
Ese río, cuántas fiestas habrá vivido y cuántas palabras susurradas habrá escuchado de jóvenes adolescentes en esa edad de enamorarse.
Gracias, Mónica, por tu participación y este relato donde fluyen esos recuerdos en nuestra memoria. Un besote.
Monica, impressionate o quanto de lembranças e saudades um tema assim nos traz e revela! Até o ar parecia mesmo diferente, tudo era mais leve...Adorei te ler! beijos, tudo de bom,chica
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