Me sumo con este texto a mi propia convocatoria. Pasen por el post anterior para leer todos las historias.
ESO QUE MIRAN
(los niños)
¿De veras quieren que con estos ejemplos crezcamos motivados para lanzarnos
a la vida?
Ver lo que son, escuchar lo que dicen, pensar en lo que hacen y en lo que
no… nos asusta! De ahí nuestras caras de sospecha, incredulidad y espanto.
¡Si hasta a la hora de elegir líderes ustedes demuestran que son un
absoluto fracaso! Obsesionados por su propio ego, los impresentables compiten en
inconsistencias, subiéndose al podio del absurdo y la ignorancia. Ni siquiera se preocupan ya por aparentar
buenas formas o por elaborar falsas promesas que, apenas asumir, quedarán para
el olvido. Han superado las barreras del cinismo.
No ocultan sus contradicciones ni sus fanfarronerías. Se creen
autosuficientes, perfectos, bellos, incuestionables, eternos… y no lo
disimulan. Disponen de sus semejantes como si fueran peones, apenas un número,
una minucia, una baja colateral. No saben de empatía. Desprecian la solidaridad,
la honestidad y el compañerismo.
Y ustedes, ¨adultos responsables¨ -que tan fácilmente olvidaron su
inocencia- ¿Qué hacen por nosotros? ¿Predican con ejemplos? ¿Sostienen ideales?
¿Construyen un futuro? ¡Nada de eso, señores! Más bien lo contrario. Desdeñan lo
importante minimizando los valores que alguna vez proclamaron. La paz, la
concordia, la solidaridad, el amor al prójimo, la defensa de la vida… ¿A dónde los
dejaron? Escondidos bajo la alfombra de sus urgencias han pisoteado lo
esencial, el verdadero sentido de la vida. ¿O es acaso la acumulación de fama,
dinero, gloria y poder lo que quieren que entendamos por ¨éxito¨? No señores,
lamentamos contradecirles, pero nada de eso es cierto. Se puede ser rico y tener poder y gozar de
aplausos y elogios a fuerza de imponer miedo en los otros y eso no les llevará
a ser mejores personas, al contrario definirá su mediocridad y generará odios y
resentimientos que sólo acabarán cuando les llegue su propia ruina, cuando caigan
aplastados por lo malo que sembraron.
Llámennos ilusos, inocentes, crédulos, inmaduros, irresponsables, blandos,
dependientes… como mejor les guste. Pero no piensen que somos tontos. Sabemos que
nada bueno nos dejan para el futuro. Tendremos que deshacer mañana la ponzoña
que hoy dispersan si queremos recuperar algo de lo que hoy nos niegan: paz,
esperanza, confraternidad, un mundo más justo y más sano.






















































