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CERCARE E TROVARE, un blog de entretenimiento

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jueves, 6 de octubre de 2016

ESTE JUEVES UN RELATO: HOMENAJE A LA MEDICINA Y SUS PROFESIONALES

Esta semana Juan Carlos nos propone un tema algo complicado y como la solución de recurrir a un evento personal no me provocaba ninguna idea disparadora efectiva, opté por escabullirme por la salida del "divague creativo" y desde allí me dejé llevar, espero sean tolerantes con mi "travesura".
Para leer el resto de aportes jueveros, pasar por el blog de Juan Carlos.




PARTICULAR MEDICINA 

Se especializaba en sanar egos lesionados, reconstruir autoestimas y entablillar ilusiones rotas. Lograba rehabilitar exitosamente almas malheridas sin tener que recurrir a anestesias totales ni a amputaciones cruentas. Conseguía recomponer ideales, remediar frustraciones y desinflamar angustias existenciales sin tener que operar a corazón abierto. Lograba recuperar íntegramente alegrías pisoteadas, inocencias maltrechas y sueños desgarrados. Era experto en su oficio de suturar viejas heridas sin dejar cicatrices y su buena praxis había logrado extender su fama más allá de su ciudad y su comarca.

No lucía ningún diploma enmarcado en la pared de su oficina ni contaba con certificaciones habilitantes de universidades destacadas. No se hacía llamar “doctor” ni “eminencia” ni contaba en su haber con diplomas de honor que acreditaran su formación profesional y académica. No se ausentaba con asiduidad para participar en congresos ni asistir a cursos de post grado. No recibía gratificaciones informales de industriales farmacéuticos ni de algún laboratorio multinacional que premiara la persistencia de recetar los medicamentos de su marca.

El hombre no era de esos. Ejercía su profesión en forma desinteresada con honestidad y respeto. Pertenecía a esa raza casi extinta de doctores del corazón que se desvivían por preservar la integridad de sus pacientes, buscando sólo su bienestar, su sanidad espiritual y su felicidad efectiva. Y no lo hacía por desinterés, curiosamente, sino por instinto de auto-conservación que bien pudiera catalogarse de egoísmo. Y es que curar a los demás le otorgaba esa estirpe de felicidad que no alcanzaba de ningún otro modo. Al fin de cuentas él era tan humano como cualquiera y no se olvidaba de su propia salud: ayudar a los demás repercutía en su propio beneficio.

lunes, 3 de octubre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS 40 de 52 Palabra Ojalá





Ojalá logremos alguna vez
Que las ficciones que nos inventamos
Para intentar vivir mejor
Cuajen en la realidad
Haciendo posible
Lo que soñamos


Más aportes a la propuesta semanal de Sindel, aquí

jueves, 29 de septiembre de 2016

ESTE JUEVES UN RELATO, Hablemos de cocina



AROMAS DE COCINA

Ajo con cebolla
Laurel, cilantro y tomillo
Tomates e hinojo
Pimentón y olivas.

Aromas de la olla
que bulle en el hornillo
y guisa los antojos
celebrando vida.

Deja firme huella
aquella cocina sencilla:
entra por los ojos
y aromada, cautiva.



Más relatos aromáticos, en lo de Leonor

martes, 27 de septiembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS 39 de 52: ALGO

Me sumo a la propuesta de esta semana de Sindel con parte de un texto ya publicado (la falta de inspiración fresca es ya preocupante)




ALGO que apostar...



Los pocos pasajeros que lo acompañaban, lucían en sus semblantes las consecuencias de mil privaciones. El desarraigo forzado les entristecía el alma. Ninguna ilusión guiaba sus infortunadas soledades.

Entre ellos, uno con rasgos prominentes y exceso de culpas experimentadas llamó su atención de ingenuo campesino recién destetado. Palabra va, palabra viene, un viejo mazo de cartas lo invitó a arriesgarse en una inaudita partida de poker. El clímax del juego llegó cuando nada tenía ya en sus bolsillos para apostar y cuatro reinas alineadas le prometían un triunfo imbatible. Tan ansioso estaba de experimentar la victoria, que aceptó el fatal riesgo que aquella apuesta implicaba: su alma, con específica fecha de entrega, luego de una aceptable vida de felicidad.

Cuatro ases matando su cuarteto de reinas sellaron la contundencia del pacto, y con la inapelable certeza que da lo inescrutable, desde entonces aguardó su anunciado final.


La incrédula sonrisa de quienes lo escuchábamos narrando aquella inconcebible anécdota se vio truncada cuando con resignada entrega el abuelo nos confirmaba que esa misma noche resultaba ser la fecha en la que debía pagar su deuda y mientras cerraba sus ojos como definitiva despedida, alcanzó a balbucear que, ciertamente, había sido feliz.

martes, 20 de septiembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS 38 de 52




LO SIMPLE

En el equilibrio
en el espíritu
en la belleza
de las cosas más simples
está contenida
la verdadera
esencia y sabiduría
de las cosas.
Todo lo que en lo complejo
e infinito se despliega
en gran escala y armonía,
en paralelo
-aunque con mayor síntesis-
en lo pequeño y sustancial
igualmente se define.



jueves, 15 de septiembre de 2016

ESTE JUEVES UN RELATO: En septiembre

Esta semana nos conduce Encarni, desde su blog Brisa de Venus, invitándonos a escribir sobre las bondades del mes de septiembre. Les dejo mi aporte:





Por aquel septiembre los lapachos despuntaron temprano, compensando en parte la falta de color que agosto -escaso de amarilis ese año - había dejado en el patio. Como siempre, la enjundia rosa de sus flores asomó al unísono, asombrando a todos por lo impetuoso y repentino. Pese a todo, la primavera no llegaba aún en plenitud, haciendo que los abrigos anduvieran aún fuera del placard mientras el sol escamoteaba caprichosamente su presencia.

A través de la ventana que daba a la calle, ella observaba arrobada al lapacho florecido que adornaba su vereda, mientras un par de palomas revoloteaban aquí y allá deseosas por decidir en qué rama instalar su nido.

Él caminaba por esa misma calle, silbando bajito con la mente puesta en algún planeta que solo Dios sabe, jugueteando sin apuro con una piedrita perdida que quiso acercarse a su zapato. La piedrita se las ingenió luego para arrimarse a una de las flores recién caídas del lapacho, él con gran delicadeza tomó la flor como si se tratara de una rara gema. Casi sin pensarlo acercó la flor a sus labios y depositó sobre los pétalos un beso.

Desde la ventana, ella le observaba sonriendo, sorprendida quizás por aquel romántico gesto. Él, lejos de avergonzarse, extendió la mano hacia la muchacha acercándole, decidido, tanto la flor como el beso. Ella, olvidando su pudor, los aceptó a ambos sin reticencias. Y así como antes floreciera temprano el lapacho, de improviso llegó el amor, sumándose a la primavera que brotó de repente.

Para más lecturas, pasar por el blog de Encarni 

lunes, 12 de septiembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS 37 de 52 Flores en el río

Sumándome otra vez a la propuesta semanal de Sindel



LAS FLORES Y EL RÍO

Dos flores blancas
bajan por el río.
Recién arrancadas
por alguien nostálgico
o por un viento frio
ellas se estremecen
cuando al deslizarse
por la corriente mansa
sus pétalos níveos
se quedan dormidos.

Dos almas amantes
que buscan remanso
las flores simulan.
Dos seres etéreos,
fragantes y puros
que bajan, danzantes
navegando el río.

Desde lejos primero
y luego continuando
a paso raudo, por la orilla
contemplo su recorrido.
Las siento anhelantes,
adivino que ansían
compartir su destino.

Las tomo en mi mano
y aspiro su  aroma,
les cuento un secreto
que nunca he admitido.
Las dejo otra vez, libres
transitando el río
y siento que ellas
se aúnan conmigo
mientras, flotando en las aguas,
me disuelve el río.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

ESTE JUEVES UN RELATO Regálame un sueño

Esta semana, Maribel nos propone contar un sueño para luego ella intentar interpretarlo. Aquí dejo uno que en varias ocasiones he tenido.




El sueño se sitúa dentro de aquella vieja casa que alguna vez habitaran mis abuelos y mis tíos y que, por años, fuera cada domingo el lugar de reunión de toda la familia.

Puedo recorrer con fluidez la sucesión de habitaciones que se me muestran solitarias y oscuras. Los seres queridos que allí habitaron se adivinan entre las sombras. Están quietos, quizás observándome, pero sin emoción. Son parte del mobiliario arrumbado que persiste en los rincones, bajo el polvo de los años. Sé que están muertos, sé que la vieja casa ya no existe porque ya no están quienes le dieron vida. Pese a todo sigo recorriendo las habitaciones, descubriendo aquí o allá algún detalle que me reaviva algún recuerdo lejano de años felices.

Bajo mis pies, las apolilladas tablas del piso crujen agregando dramatismo a mi recorrido. Afuera llueve y sopla un viento fuerte. Hay goteras en el techo y el agua de lluvia se filtra con facilidad entre las grietas. Ya casi no hay sitio seco que resulte ser un refugio aceptable frente a las inclemencias del tiempo, sólo está firme el techo de la cocina, otrora cálida pero que ahora se siente también fría, inhóspita y desolada. Pese a todo, allí me siento más confortada, algo más protegida.

Por algunos instantes percibo que ellos, mi gente, mi familia, están. De una forma irreal, no vital, pero están y me acompañan. No me espantan esas presencias, todo lo contrario. Me siento contenida, aunque comprendo que la casa no es ya un sitio habitable, que no vale la pena estar un momento más allí, que el pasado ha dejado su huella inapelable y que debo partir.

Ahora la lluvia ha cesado y hasta me parece sentir alguna tibieza de un sol que no veo y que se despide. Se abre paso la noche. Me voy, recorro la vereda que aún tiene charcos dejados por la lluvia, en los que se reflejan las luces de la calle y de los autos que pasan sin detenerse. Sé que ellos, mi gente, se quedan adentro, aguardando pacientes por si quiero volver a visitarlos. La casa se ve en ruinas, más triste y vacía de lo que solía ser. La tristeza me embarga pero no derramo lágrimas, sólo paladeo un regusto agridulce en mi boca.

Más relatos de sueños compartidos, en el blog de Maribel

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