(imagen sacada de la red)
Cuando supe de la última convocatoria juevera –que aunaba escribas y cegueras- lo primero que vino a mi mente fue la figura señera de Jorge Luis Borges, además, estábamos sobre la fecha aniversario de su nacimiento, por lo que me pareció doblemente propicio.
Sin ser experta en su obra y aún no habiendo leído todos sus textos, sé que su mundo mágico se nutría de mitologías varias y a través de sus búsquedas existenciales solía meditar sobre la muerte, la inmortalidad, el paso del tiempo, el destino…esos temas estaban siempre entre sus preferidos.
A través de él supe qué era una clepsidra y me enteré que para filósofos y alquimistas de la antigüedad el octaedro –junto con otros cuerpos geométricos regulares- tenía marcado significado sagrado. Gracias a su rescate, llegaron hasta mí aspectos inusitados de elementos, formas y colores que iban señalando la magia de su mundo simbólico imaginario que me impactó desde un primer momento. Laberintos y espejos se sucedieron una y otra vez en sus escritos siendo puertas secretas a nuevos mundos, metáforas de encierros y búsquedas perpetuas hacia la libertad y la trascendencia.
Cuando Borges pierde la vista –según él cuenta- no queda sumido en la oscuridad cerrada, sino en lo que describe como una penumbra y en esas sombras, el último color que llega a percibir –quizás por ser el más vibrante- es el amarillo, de ahí que ese haya sido otro hito dentro de su simbología literaria. Los tigres fueron también cruciales en su narrativa simbólica, por la imponencia, por la belleza estética, por la majestuosidad de sus movimientos, por el entramado de sus rayas (en alguno de sus cuentos busca desentrañar sus significados ocultos) sobre ese fondo –precisamente amarillo- que aún lograba percibir.
Tratando de armar un modesto homenaje a ese bello, mágico y complejo mundo fantástico que Borges nos dejó desde sus escritos, aflorando desde el interior sin que su ceguera lograra desalentarlo en su búsqueda y producción, fue que decidí titular mi aporte juevero en su honor: DE ESCRIBAS CIEGOS, TIGRES, Y LABERINTOS DE ESPEJOS.
Para mi sorpresa, fueron pocos quienes en sus comentarios me hicieran ver que así lo habían entendido y surgieron en cambio, alusiones a Homero -con La Ilíada y La Odisea- o derivaron en interpretaciones más genéricas a las que ni me imaginaba aludir. Fue por esto que quise aclarar mi intención –que , por lo visto, no fue muy obvia! Jejeje- de escribir específicamente un homenaje a Borges, quien para mí es sinónimo universal de Literatura.
P.D
recuerden que sigo esperando sus aportes manuscritos!
P.D
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