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CERCARE E TROVARE, un blog de entretenimiento

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sábado, 7 de marzo de 2009

VIVIR DESPEINADA - Algo que me llegó por correo









Todos deberíamos atender esta frase con intensidad, sin poses, disfrutando cada momento, cada experiencia, cada afecto. Sin lugar a dudas, seríamos mucho más felices.

Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad…
El mundo está loco. Definitivamente loco… Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…- Hacer el amor, despeina.- Reírte a carcajadas, despeina.- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.- Quitarte la ropa, despeina.- Besar a la persona que amas, despeina.- Jugar, despeina.- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible…

Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado…
Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.
Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.

Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria… Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuando me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda… ¡La persona más linda que puedo ser! Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser.

Por eso mi recomendación a todas las mujeres:
Haz el amor, Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta, y sobre todo, deja que la vida te despeine. Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.



FELIZ FIN DE SEMANA PARA TODOS!





viernes, 6 de marzo de 2009

EL GÉNERO POSTERGADO - Algunos ejemplos


Que el femenino ha sido y es todavía el género más castigado y menospreciado, no cabe la menor duda. Sobran los ejemplos de situaciones increíbles y terroríficas a las que han estado siendo sometidas millones de mujeres en distintos lugares de nuestro tan vapuleado planeta.

Varias veces he dedicado en mis viejos espacios, entradas puntuales sobre algunas de las prácticas aberrantes que aún hoy vienen sufriendo infinidad de mujeres por el mero hecho de serlo y de pertenecer a culturas en las que se las considera de menor valía que los hombres.

Desde las costumbres ancestrales que imponían e imponen aún la deformación física como canon estético exigido para ser aceptadas como esposas, pasando por la mutilación parcial o total de sus genitales, (sanguinaria costumbre que deben sufrir aún siendo niñas para satisfacer los requerimientos de los potenciales esposos), se le suma también el aborto o el abandono postnatal que sufren millones de niñas por el sólo hecho de haberse gestado como mujeres.

UN PAIS SIN NIÑAS


El feticidio y los asesinatos causan cada año la "desaparición", denunciada por la UNICEF, de dos millones y medio de niñas, sobre todo en las áreas más desarrolladas y mejor alfabetizadas de la India.

Este fenómeno, unido a la malnutrición, ha hecho subir la mortalidad infantil femenina en los estados del norte del país, un fenómeno que descompensa el equilibrio demográfico entre hombres y mujeres.

Esta situación ha ido empeorando desde el año 2003, cuando se introdujeron de manera masiva las ecografías, que permiten determinar el sexo de los fetos, y las nuevas técnicas abortivas, que empujaron a muchas familias a matar al feto tras conocer su sexo.

En ciertos poblados de la región de Madhya Pradesh, en el centro del país, una ecografía cuesta 350 rupias (unos seis euros), mientras el aborto se cotiza a 26 euros.
Hay muchas formas de matar a una hija en la India, pero las mujeres de Pudhupalayam siempre han utilizado el «beso de la flor del mal». Los campos de esta zona remota del sureño Estado de Tamil Nadu están cubiertos por adelfas que mezclan la belleza de sus colores rosado y blanco con el líquido lechoso y altamente tóxico de su tallo. Bastan unas gotas de su veneno para acabar con la vida del bebé.


Tradiciones centenarias, pobreza y presión social han convertido el distrito indio de Salem en el lugar del mundo donde una niña tiene menos posibilidades de llegar a cumplir los cinco años. Las autoridades locales aseguran que al menos un 60% de las hijas son abortadas antes de nacer o asesinadas en sus primeros tres días de vida. El problema se extiende a toda la India y ha sido declarado una emergencia nacional después de haberse publicado estadísticas que aseguran que el país tiene un déficit de 50 millones de niñas y mujeres, según datos de UNICEF.
Para muchos padres, el infanticidio o dejar morir a sus hijas es preferible a pagar una dote a la familia del novio en el momento de pactar el matrimonio, una costumbre que se conserva en la India, un país donde el hijo varón perpetúa el linaje, hereda la propiedad y cuida de sus padres en la vejez, al contrario que la mujer.

El infanticidio no se limita a las zonas rurales o pobres. Salem es, a pesar de las privaciones de muchos de sus habitantes, el quinto distrito más próspero del Estado de Tamil Nadu. La preferencia por el varón está igualmente arraigada entre las poblaciones urbanas y entre las clases medias y altas de la India, donde el fácil acceso a máquinas de ultrasonido hace que las parejas opten por abortar al conocer el sexo del bebé. El rechazo a las niñas es el mismo, sólo cambia el método, y el infanticidio se ha convertido en la opción de los pobres que no tienen acceso a las ecografías o el dinero para pagar un aborto.


Para intentar paliar en algo la situación el gobierno indio decidió hace unos meses poner cunas en todos los distritos del país, para que los padres puedan abandonar allí a sus recién nacidas cuando no quieran criarlas.

La solución a los infanticidios de la India pasa por romper el ciclo de pobreza y tradiciones que han hecho que tener una hija sea una carga a menudo insoportable. Mientras llega ese día, un grupo de ONG locales ha tomado la iniciativa con programas de educación, la creación de una línea de teléfono de emergencia para denunciar infanticidios y la organización de comités de vigilancia en las aldeas. Voluntarios reclutados entre los propios habitantes de cada pueblo hacen un registro y seguimiento de los embarazos, se aseguran de que el bebé nace y lo protegen durante sus primeros dos años de vida. A cambio, la madre recibe ayudas para hacer económicamente viable la manutención de la hija.


(en este contexto es concretamente donde se desarrolla el hecho real de lo contado en LA HISTORIA DE PUNIDA, en una de las entradas anteriores)

EN EL MUNDO

Inclusive antes de nacer, las niñas de las naciones en desarrollo deben enfrentarse a la violencia y la marginación. Los abortos selectivos en países como la India, Pakistán o China han privado al mundo de la presencia de 100 millones de niñas.

En China, la política de control de la población que permite a los matrimonios tener sólo un solo, ha hecho que se convierta en algo extendido conocer su sexo antes de nacer, y practicar abortos en el caso de que se trate de una niña. Como consecuencia, dos tercios de los niños nacidos en familias con hijos únicos, son varones.

Los abortos selectivos de niñas han creado un desequilibrio demográfico de género en una proporción de 100 mujeres por cada 120 varones, cuando la media normalmente suele ser de 100/103-107. Debido al descenso de mujeres: 40 millones de hombres estarán solteros en 2020 y paralelamente el tráfico de mujeres para matrimonios forzados va en aumento.


jueves, 5 de marzo de 2009

HISTORIA DE HANNA - Serie: Día Internacional de la Mujer
















Hanna se palpa la panza. Ya pronto no volverá a sentir la piel tensa de su vientre. El niño (ya le adelantaron que es varón) nacerá en cualquier momento. Mary, que ha sido desde el comienzo más que su hermana, le recomendó que no lo mirara, que intentara alejarse de él hasta con el pensamiento; ni siquiera escucharlo. En el momento que nazca se concentrará en pensar sólo en el alivio, no se apiadará de su fragilidad, ni por la inquietud de su destino. Él estará bien. Cualquiera sea la familia que se lo lleve estará mejor que con ella. Ella ya ha sufrido y hecho más que suficiente. Más de una vez durante estos nueve meses se arrepintió de no haberse animado a concluir lo que decidió hacer en un primer momento. Fue una verdadera tragedia enfrentar a sus padres y a la soledad de saberse abandonada por el que, hasta horas antes le juraba amor y cariño. Fue muy afortunada al tener a su amiga acompañándola en todo momento; de no haber sido por ella no hubiera resistido y aquella mañana en la clínica hubiera seguido adelante con lo que en ese momento creyó que sería la única posibilidad. Después cambió de opinión. Quizás el ver a aquella madre sosteniendo a su hijo la decidió a animarse a esto que ya estaba por concluir. Por fin!. No hubiera soportado más. Ya pronto terminará todo y seguirá su vida como antes. Quizás hasta se anime y vuelva a estudiar. Se cambiará de escuela, lógicamente, para que nadie conozca su historia. Retomará su alegría, sus fiestas, sus ganas de viajar y conocer el mundo. No quiere pensar en crecer. No quiere saber de más responsabilidades. Sólo cerrar los ojos y dormir sin despertarse a media noche angustiada por la llegada de este ser, que sin que nadie lo quisiera, invadió su vida y casi consigue trastornarla.

Pero ya todo está por terminar. Apenas nazca se desentenderá de él y alguna familia que lo quiera se lo llevará. Se ocuparán de él mucho mejor de lo que lo hicieron con ella sus padres, abandonándola sin saber nada de sus sueños aún cuando compartían la misma casa. No será así con este niño. Lo criarán y lo verán crecer con amor y alegría, como se debe recibir a un hijo. Haciéndolo sentir deseado y no simplemente aceptado como una responsabilidad más, como algo que no pudo evitarse. No ve la hora que todo termine. Trata de liberarse de toda esa carga de miedo y angustia que siente desde el principio, desde que adivinó el embarazo. Pero las contracciones son cada vez más fuertes y no consigue desligarse de su cuerpo que todavía es uno con él... con ese bebé que no quiere ver.

A veces, sin proponérselo, jugaba a ponerle nombres, pero inmediatamente los borraba de su mente como se pretende borrar un mal momento, un dolor, una pesadilla. Y ahora ahí estaba ella…por fin; un último esfuerzo y todo concluiría. Se iría de allí y olvidaría todo, como si nunca hubiera pasado nada, como si su cuerpo nunca hubiera cambiado, como si nunca hubiese contenido otra vida…una contracción más…esta vez más fuerte. - ya viene- dice con calma la partera. – puja fuerte- una y otra vez se esfuerza, tratando de no pensar, de no sentir.


No sabe cuánto tiempo pasa, quizás minutos, quizás horas, quizás siglos, pero entre sudor, dolor y forcejeos siente que ya nació. No quiere ver. No quiere pensar. No quiere saber. Un llanto de recién nacido…suave, desvalido, penetrante. Está bien…ha nacido…está vivo…sólo eso y nada más…no quiere saber más…- Está sano? – pregunta. – Sí – le contestan – es muy lindo y grandote –. No quiere ver, no quiere saber, sólo irse y olvidar. – De qué color tiene el cabello? - pregunta sin querer. – Oscuro – le responden. - Como el mío – piensa, y se arrepiente de pensar.

– No lo vayas a mirar – le recomendó Mary en su infinita sabiduría – no lo mires – . Mientras la voz de su amiga retumba como alerta en su memoria Hanna, sin querer, abre los ojos…


(versión libre de una de tantas historias similares)



HISTORIA DE LOLA - Serie: Día Internacional de la mujer








Lola se disponía a lavar los platos de la cena. El día había transcurrido como siempre. Un día como todos los que recordaba: atender la casa, su marido, sus tres hijos. Ropa, llantos, corridas, escuela, compras, polvo, aseo, problemas, dinero que no alcanza, ropa para planchar, juguetes tirados, gritos, peleas entre hermanos, vecinas chismosas, suegra de visita, teléfono que suena, dolor de cabeza, comida quemada, marido que regresa, reproches, gritos, vino que no alcanza, portazo, llantos, niños que no duermen, televisión a todo volumen, portazo, gritos otra vez, alma oprimida, corridas, insultos, alcohol, golpes, llantos, niños que gritan, mano que golpea, grito contenido, cabeza que se estrella, sangre que mana, sueños que se han muerto, vida interrumpida…



(versión libre de cualquiera de las miles de historias reales relacionadas con la violencia doméstica)




HISTORIA DE PUNIDA - Serie: Día internacional de la Mujer









Punida tiene dos años y enormes ojos oscuros. Desde que nació, aunque no lo sepa, ha vivido esperando que se cumpla la sentencia de muerte que pesa sobre ella tan sólo por haber nacido mujer.

Sus padres acordaron que le darían el “beso de la muerte” apenas su madre volviera a quedar embarazada, aún antes de saber si se tratara del tan ansiado varón. Pero el embarazo no llega y la niña ya está muy mayor. “Ya no lo permitiremos” dicen las ancianas del pueblo, extendiendo sobre ella sus manos, en señal de protección.

Los dioses no deben haber querido que Punida tenga el mismo destino que tantas niñas nacidas en su aldea, la llamada Capital del Infanticidio. De cada cien que nacen sesenta son matadas por sus propios padres a los pocos días de vida.

La llegada de una hija es recibida para la gente del lugar como una maldición. La discriminación que sufren les impiden heredar propiedades y para casarlas sus familias deben pagar dotes tan altas que llegan a endeudarse de por vida.

Nadie en su aldea oculta lo que es una realidad: el nacimiento de una hija no se festeja. Generalmente se les da de beber el jugo de la flor de la muerte; es rápido y no deja huellas.


A pesar de lo que dicen las ancianas, el futuro Punida no está garantizado, ha habido casos hasta de adolescentes que han sido matadas por sus padres para evitar la vergüenza que significa no poder pagar una dote.


Punida no entiende aún de esas cosas; por ahora ríe y corretea libre entre las casas de su aldea. Su madre, mirándola desde lejos, no sabe tampoco qué pasará. No sabe ya ni qué desear: si seguir rogando a los dioses por la llegada de un varón o implorar que sea la niña el único fruto de su vientre. Mientras tanto Punida ríe…y su madre la contempla…


(versión libre de una historia real)


HISTORIA DE PILAR - Serie: Día internacional de la Mujer











Pilar siempre vivió en la misma casa. Desde que terminó la primaria supo que quería ser enfermera. Su corazón sensible se estrujaba cuando leía en el diario o veía por la tele sobre las guerras, las masacres, las injusticias del mundo.

Siempre soñó con poder hacer algo por aquella gente de tan lejos, pero que ella siempre sintió cercana. Los años de sus estudios superiores fueron quizás, los que más disfrutó. Le apasionaba la profesión que había elegido y no veía la hora de comenzar a trabajar en ella.

Pronto, como todo en esta vida, llegó el día. Junto a su familia que siempre la apoyó, recibió su título con honores. Cuando salieron a festejar, entre risas y promesas ella les dio la noticia: había decidido sumarse a Médicos sin Fronteras; pensaba hacer una pasantía en un hospital cercano y luego sí, dedicarse de lleno a cumplir el que fuera su sueño de niña. Viajar y ayudar a aquellos a los que siempre sintió como hermanos, aunque nunca conociera.

Su conocimiento de inglés no era muy profundo, pero tenía la convicción de que el idioma no sería una barrera que la detuviera. Después de varios meses llegó la confirmación de su destino: Somalia. En España se contactaría con la gente que la asesoraría con los primeros trámites y de allí partiría a encontrarse con los que serían sus contactos.

Casi no tuvo tiempo de prepararse para el impacto que le causó el primer día en tierra somalí. No era que no supiera lo qué le esperaba, pero los ojos de aquel pequeño débil e indefenso que fue su primer paciente atravesaron su alma como un rayo indeleble. Nunca podría olvidar aquella mirada entre dolorosa y perdida que imploraba por ayuda.

En el día a día su vocación y entrega crecían, de la mano de Mercedes, la médica española a quien enseguida adoptó como amiga y confidente.

En sus tareas y pacientes estaban pensando cuando ambas se dirigían al puesto sanitario. No los vio llegar…sólo alcanzó a comprender que las estaban secuestrando cuando vio sus rifles apuntándoles…


(versión libre de una historia real)


HISTORIA DE KATOUCHA - Serie Día Internacional de la Mujer










Katoucha sufrió como todas las niñas de su estirpe la ablación de su clítoris cuando tenía siete años.

Su madre, impotente ante lo que siempre consideró una crueldad, soñó desde el primer momento con liberar a su pequeña del destino que le esperaba si ella no conseguía abandonar su tierra. Quería que su hija fuera libre de decidir con quien casarse, no quería que sufriera lo que ella misma había debido soportar.

Aún en su ignorancia intuía que en otros lugares la realidad era diferente, que las niñas podían educarse a la par que los varones, que podían decidir su vida sin condenarse irremediablemente a ser esposa y esclava del hombre que la desposara. Pasaron algunos años pero un día, ayudada por un tío que las protegió por un tiempo pudieron cruzar la frontera.

Lo que en un principio fue un refugio se transformó en infierno, cuando el propio tío violó a la niña cuando ésta cumplió los doce años. La fortaleza y el empeño de la madre hizo que pudieran escapar hasta lo que sería al fin, su destino de libertad: Francia.

Katoucha llegó a ese paraíso a los diecisiete años. Era alta y esbelta como las mujeres de su estirpe. Su rostro bello y sereno resultaba exótico y atractivo para la gente de aquellos lugares. La mala alimentación que sufriera en su infancia le sirvió para lograr una figura que en aquella realidad tan distinta a la de su aldea, era envidiada por mujeres que luchaban por combatir los estragos de las grasas y los carbohidratos. Consiguió trabajo como modelo y pronto fue conocida como la “diosa negra”.

Su triunfo sobre las pasarelas de Europa, su fama y su bienestar económico no lograron borrar el trauma y sufrimiento que siempre llevó consigo: no se consideraba una mujer completa.

En aquel mundo tan diferente al de su infancia comprendió que la habían mutilado no sólo en su cuerpo sino también en su integridad de mujer. El no poder disfrutar de su naturaleza femenina hizo que su vida conyugal nunca fuera plena.

Su feminidad no estaba íntegra y su dolor y frustración no sólo fue creciendo con los años, sino que se hizo carne con la tortura que sabía, miles de niñas, en su tierra, sufrían como ella lo había hecho.

Comprendió que debía hacer algo para que aquella práctica aberrante cesara y el mundo entero supiera y condenara lo que siempre se trasmitió como una costumbre ancestral imposible de cuestionar. Hasta las propias mujeres de su país estaban convencidas de que no hacerlo traería consecuencias irreparables para el destino de sus hijas: ningún hombre querría desposarlas si no se les practicaba la ablación, quitándoles la posibilidad de sentir placer en su genitalidad.

A partir de ese momento dedicó gran parte de sus esfuerzos para terminar con aquella práctica retrógrada e inhumana. Creó una ONG divulgativa, educando a las mujeres de los países africanos para que no acepten y combatan esa costumbre.

A los cuarenta y siete años Katoucha seguía siendo una “Venus de ébano”, su carrera triunfal no se detuvo, y tampoco su trauma. La noche en que borracha de alcohol cayó al río, su vida terminó en forma inesperada, absurda… pero en las oscuras aguas del Sena, al fin ella consiguió ahogar su dolor.



(versión libre de una historia real)



HISTORIA DE GHULAM -Serie: Día Internacional de la Mujer








Ghulam tiene once años. Su flamante marido es un rico comerciante dos años mayor que su padre.

Apenas ayer, su madre le dijo lo afortunada que era: el hombre sólo tenía otra esposa ya mayor y ésta apenas le había dado una hija. Seguro que ella sería la consentida, era sana y fuerte y sabía trabajar muy bien. Era callada y sumisa, virtudes muy apreciadas en una esposa, y si la suerte y las plegarias hacían efecto, muy pronto quedaría embarazada de un varón; estaba segura: su madre y su abuela habían parido varios varones y eso es cosa que se trasmite…

Tenía miedo, no lo podía negar. Su madre no le había explicado mucho. Sólo le recomendó que cediera a todo lo que el hombre le dijera, simplemente debía dejarlo hacer.

No sería demasiado doloroso, sólo la primera vez. Si el dolor era intenso debería apretar los dientes y tratar de no llorar. Sería rápido, sin duda.

Su marido era ya mayor y sabía como debía comportarse. Estaba en ella aprender a complacerlo y atender sus necesidades.

Si se congraciaba con la primera esposa, quizás ella no la maltratara demasiado y hasta pudiera ser que la ayudara y protegiera.

Tal vez la tratara como una hermana. Tal vez consiguiera que no la viera como una enemiga y se conformara con soportarla. El sol está por ocultarse. La hora en que va a ser desposada está próxima.



(versión libre de una historia real)




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