No soy feminista, lo aclaro…me considero “humanista”, si el término cabe para definir a quienes creen, respetan y promueven los derechos humanos de TODAS las personas, sin diferencia de credo, sexo, edad o color. Pero dentro de esa postura, y en un contexto social donde los más postergados son las minorías discriminadas por una u otra razón, dentro de ellos, siempre, las mujeres son quienes han sufrido (y aún lo hacen) el mayor despojo en sus derechos.
A lo largo de la historia y en las distintas culturas, la mujer ha sido botín de guerra, encarnación del diablo, objeto decorativo, propiedad del hombre, aparato de reproducción, tentación al pecado, ser inferior carente de raciocinio, carga de familia, esclava sexual…y tantos otros etcéteras con los que la cultura machista nos ha menospreciado por siglos.
Por todo ello quiero sumarme a los festejos, homenajes, manifiestos, declaraciones y demás “yerbas” que muy pronto veremos en todos los medios en adhesión al DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER que se celebra el 8 de marzo de cada año. Para tratar de darle un significado más profundo y real a la fecha, iré publicando por varios días distintos relatos sobre mujeres – de distinta edad, distinto origen, distintos contextos – a través de ellos (surgidos de mi propia interpretación) intento mostrar algo de la postergación, humillación y maltrato que infinidad de mujeres sufren aún hoy en día, como parte de una Humanidad que tiene pendientes muchos aspectos por evolucionar y corregir. Cada relato está inspirado EN UNA HISTORIA REAL: mujeres cuyas historias (más o menos conocida) han sido alguna vez expuestas en los medios ya sea, para exaltar sus valores como para contar las aberraciones sufridas. De todas ellas, evito intencionalmente los apellidos: me refiero a ellas simplemente por sus nombres, porque me parece que de esa manera me resultan (y espero que también al lector) mucho más cercanas y concretas en su humanidad.
Espero que los disfruten. Gracias.
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