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miércoles, 10 de octubre de 2012

ESTE JUEVES, UN RELATO: El teléfono



La primera vez ocurrió durante una tormenta. Mientras los oscuros nubarrones cubrían el cielo nocturno, cierta inquietud que sobrevolaba en la atmósfera parecía preanunciar la posibilidad de que algo mucho más inusual que rayos y truenos se sucedieran esa noche.

La vieja casona se hallaba en total silencio, ya que nadie más que él la poblaba desde que sus padres murieron y su hermana decidiera mudarse más cerca del pueblo. Su fiel perro Dingo, agotado por las largas jornadas de cacería que habían sobrellevado esa semana, apenas hacía más que estar echado junto al fuego, resoplando las chispas que alcanzaban con persistencia su hocico de adiestrado sabueso, ansioso ya, por su retiro.

Los primeros truenos resonaron quebrando la placidez del galgo y los nostálgicos pensamientos de su dueño. No resultaría exagerado comparar la repentina aceleración de sus latidos con la irrefrenable carrera que emprende una liebre ante un peligro inminente. La lluvia torrencial se desencadenó con tal ansia que parecía ser la última vez que el agua caería sobre aquellas tierras.

De repente el sonido agudo del teléfono culminó por quebrar la pretendida templanza de ambos  solitarios. El hombre notó que la voz le nacía entrecortada desde el abismo de su silencio, se esmeró entonces por procurar mostrar un acento afable en sus palabras. Pese a repetir varias veces –y elevando más el tono- la misma inquisitoria pregunta para averiguar quién le hablaba, nada pudo distinguir más allá de un forzado murmullo y algo muy parecido a un quejido lastimoso que agregó más inquietud a su desconcierto. La llamada no se prolongó más que unos segundos, pero fueron suficientes como para poner a trabajar a pleno sus presunciones y sus miedos.

Lo primero que hizo luego de cortar fue comunicarse con su hermana y algún otro conocido que pudiera haberlo querido llamar en aquella desapacible noche de inquietud y tormenta. Luego de constatar que entre sus cercanos ninguno había intentado telefonearle, su imaginación siguió disparándose a la par de los estertores de la noche inhóspita que ya moría.

Después de aquella primera vez se sucedieron muchos otros llamados tan misteriosos como desconcertantes. Descartó de plano la posibilidad de estar siendo destinatario de alguna broma pesada. Ninguno de los habitantes de aquellos páramos resultaba dar con el perfil necesario para armar semejante parodia de mal gusto. Además los quejidos lastimeros iban poco a poco tornándose algo más audibles, asemejándose cada vez más a palabras pronunciadas con la firmeza de alguna advertencia o de una sentencia anunciándose incumplida.

No podía dejar de reconocer que a cada momento -tanto del día como de la noche- se sorprendía aguardando la chillona campanilla de su teléfono anunciando otro de los preocupantes llamados que aún no conseguía dilucidar. Tanto por su procedencia incierta como por lo encriptado de sus contenidos, aquellas llamadas iban horadándole cada vez más tanto el transcurrir monocorde de sus días, como la ya precaria racionalidad de sus pensamientos.

Quizás por vergüenza o por la certeza de no poder conseguir quien lo ayudara a identificar el origen de aquellos extrañas llamadas telefónicas, a nadie le dijo de sus angustias. A nadie le comentó de sus sospechosas premoniciones.

Lo cierto es que lo único que se pudo reconstruir más tarde –basándose en algunos inquietantes escritos que el hombre dejara garabateados a modo de diario de su infortunio- fue que después de varios meses padeciendo tal grado de tortura telefónica, creyó reconocer en aquella voz lastimosa el rastro de alguien que no debía ya estar en el mundo de los vivos. La presunción de quienes lo encontraron junto al teléfono –con el tubo descolgado y mudo, muy cerca de su cabeza- fue que el infortunado decidió al fin descerrajarse un tiro en la sien, desesperado por la soledad inmensa en que estaba sumergido…o por la locura que comenzó a sembrarse entre sus viejas culpas.


Más relatos telefónicos, en lo de María José

36 comentarios:

MORGANA dijo...

No debía tener la conciencia tranquila si se suicidó.
Muy buen relato,Moni.
Besitos.

Montserrat Sala dijo...

Acongojable. Atrapa des de el primer momento, presientes frase por frase la deseperanza del hombre que insinua que todo va acabar mal.

Dominas como nunca este estilo de narrativa en este magnífico relato.

Me ha gustado mucho Neo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¿Paranoia o realidad? A veces hay llamadas que no controlamos...

Valaf dijo...

Me acabas de dejar atónito, y no es peloteo. Una llamada tipo psicofonía que, finalmente, consigue su objetivo: atraer a este desdichado a su terreno, digamos, no físico.

Excelente!!

Un beso

Valaf dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
casss dijo...

Tensión al límite, al borde de un disparo.
Una llamada "de película".

Corto, no sea cosa que....

Besotes

mariajesusparadela dijo...

Negro.

rodolfo dijo...

donde termina la creatividad y comienza la genialidad?

Rochies dijo...

Quizás debió haber confiado en alguien. Cuando ese otro nos es par, alivianamos la carga...

Ricardo Miñana dijo...

Tal vez hablando se entiende la gente,
un relato lleno de inquietudes.
que tengas una buena semana.
recibe un abrazo.

José Vte. dijo...

Un magnífico relato que no permite dilucidar con claridad cual fue el motivo real de tan triste final ¿imaginación, realidad?, seguramente algo de ambas cosas. La soledad no deseada al fin y al cabo es dura y muy dificil sobrellevarla.

Un abrazo

Cecy dijo...

¡Que final! Por lo que haya sido, que manera de quitarse la vida. La soledad puede hacer estragos.

Un abrazo.

Luis Rodriguez dijo...

Desde el inicio (tan atractivo) se crea un ambiente tanmisterioso, que la lectura se hace inevitable hasta el final. Excelente, la soledad es una explicación del origen de la locura, quizás esa llamada nunca existió, tal vez estaba en su imaginación. Un abrazo Mónica

Juan Carlos dijo...

Una tremenda historia. Las llamadas incomprensibles son un magnífico tema. Hace unos pocos años recibí varias de número secreto en que nadie hablaba, solo sonaba música clásica. Primero me pareció divertido, luego empecé a preocuparme por si fuera algún mensaje ...
Abrazos Mónica.

ana dijo...

Me recuerda tu relato a las películas de terror, una vez vi una que recuerdo el título en la que el muerto hacía las llamadas y me cagué literalmente.

Leyendote he vuelto a a ver esa pli por segunda vez. Muy bien narrado.

BESICOS.

amelia dijo...

que mala la soledad, es mala consejera, igual que el teléfono que nunca se coge

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Empieza interesante, pero yo pense que el personaje recibia un llamado de si mismo en el futuro.
Aunque el tema de la paranoia es interesante.

Encarni dijo...

Un buen relato de Crónica negra. Me ha resultado intrigante y que engancha desde el principio. Muy bueno.

Un abrazo.

Luis de Burg dijo...

he escuchado miles de relatos de llamadas desde el otro mundo, aunque soy ateo siempre presto atención a ellos, y este me ha gustado mucho por la forma como lo has narrado, me gustaría algún día tener este tipo de experiencia tan sólo para tener alguna duda de que exista el más allá, me agradaría tan sólo tener una duda para empezar a creer, tal vez, una historia similar y que me encantó desde que la escuché desde muy niño, es la de la madre que contesta una llamada de un hija muerta hace más de diez años, y que le dice que está perdida y que no puede llegar a casa, cuando la madre sale de su letardo, empeiza a preguntarle si ella está bien, cosa que su hija le responde que sí, la madre con el corazón golpeándole muy fuerte sigue haciedo preguntas mientras sus lágrimas corrían por todo su rostro, mientras que la voz en el teléfono se va apagando hasta hacerse muda, se dice que ella desde ese día no ha podido despegarse del teléfono, por si su hija intenta comunicarse de nuevo....

Carmen Andújar dijo...

Relato desgarrador y tremendo. Es posible que un hombre llegue a la locura por una llamada que agudizada por su soledad, le hizo caer en la desesperación.
Un abrazo

Alfredo Cot dijo...

Magnìfico relato, donde el continente y contenido se se funden equilibrados en una ortodoxia narrativa excelente.
Como nos tienes acostumbrados.

De la llamada, no digo nada, queda un mundo de interpretaciones.

Besos.
Alfredo

Teresa Oteo dijo...

No pudo soportarlo, impresionante! qué miedo de llamadas, son peores que las de movistar jajaja
En serio, buenísimo el relato, engancha y te deja sobrecogida.
Un besito.

San dijo...

Este hombre muy tranquilo no estaba, no.
UF! que angustia la suya. Nos has metido de lleno en la historia Neo.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

entre nuestros compañeros , me refiero al estilo de nuestra escritura, hay de todo...mis maneras, eso lo sé, no alcanzan a las tuyas ni en broma...dicho esto, mónica, casi que sólo decirte que CHAPEAUUUU¡¡
pero mientras te leía, se me ocurría que mantener una conversación contigo debe de ser de un enriquecedor QUE TE CAGAS...esto lo demuestra tu amplio bagaje de palabras y adjetivos..
medio beso.

Lola Polo dijo...

No debía tener muchos amigos, de haberlos tenido el tormento de ese teléfono hubiera sido mas llevadero... también pudo prescindir de él. Mala cosa, eso de obsesionarse con las llamadas hasta llegar a suicidars... pero como relato de terror es muy bueno

Un abrazo :)

Lola

Sindel dijo...

La voz de la conciencia es la más poderosa de todas, esa voz que lo atormentaba era algo que había dejado pendiente en su pasado.
Me encantó ese final Moni, es tremendo y justo.
Un abrazo enorme.

Maria Liberona dijo...

EXCELENTE RELATO Y VAYA QUE ME HA IMPRESIONADO BASTANTE EEE ME HAS DEJADO MUY ASUSTADA IMAGINÁNDOME LA ESCENA UUFFF !!!

Pepi dijo...

Pienso que la conciencia no la tendría muy limpia, pero de todas formas, vivir alejado, solo, con tormenta, y sentir una voz rara a través del teléfono, yo salgo corriendo, y no paro hasta que llego a casa de mi hermana, je, je.
Buen relato Neo. Besitos.

maria jose Moreno dijo...

Final inexplicable como las llamadas que recibia, solo él podría decirnos por qué lo hizo y por qué le angustiaban de aquella manera. Me puedo imaginar mil cosas y es una excelente primera pagina para una novela. Gracias por participar. Un beso

Toni dijo...

Misterio y suspense hasta el final. Buen relato Neogéminis.
Un abrazo.

ibso dijo...

Un relato que inquieta, creas o no en estas cosas.
Siempre he pensado que si los muertos pudieran vengarse de los vivos, andaríamos con mucho más cuidado en lo que hacemos en esta vida.
Un abrazo
ibso

Pepe dijo...

Me gusta sobremanera la forma en que vas introduciendo al lector en el misterioso e inquietante clima que hace que el imprevisible final nos resulte casi lógico y natural. Las llamadas se asemejan a la voz de la conciencia que unidas a la soledad, determinan su extinción como forma de acabar con ese angustioso y machacón sonido.
Impecable narración, Neo.
Un abrazo.

Cristina Piñar dijo...

Menuda manera de ir atraer al lector sin que este pueda dejar de leer hasta conocer el desenlace del relato. Me ha encantado. Una historia llena de misterio que culmina con un final tan desconcertante como las llamadas que recibía el protagonista. Me gusta el ambiente de tensión y miedo que has creado. Un beso.

rosa_desastre dijo...

Atrapada en el sonido de tus letras, asi estoy.
Me aterra pensar que alguna vez me tocara una llamada así. Angustioso final.
Un beso

Gastón Avale dijo...

un relato que termina de forma espectacular... me encantó de principio a fin, cada palabra! un beso amiga!

Tyrma dijo...

Neo, mantienes la intriga con maestría. Un relato estupendo de principio a fin.
un beso

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