Me sumo a la propuesta juevera de esta semana. Dar clic aqui para pasar por el blog de Nuria.
MIEDO A LA OSCURIDAD
Hoy pensaba en la noche.
En el cuarto sin luces.
En las voces que -ocultas- se despiertan, temidas.
Hoy pensaba en el bosque.
En un cielo sin brillos.
En las sombras siniestras que me espantan -sin vida-
Hoy pensaba en los truenos.
En el viento sin calma
que me inquieta –soplando- aunque tenga yo abrigo.
Qué me asusta de ellos?
Qué hay de malo en la noche?
Qué hay de infame en el viento
o en el bosque sombrío con negrura infinita?
Es de ellos que escapo
cuando tiemblo aturdida?
Es maldad la que late -entre sombras- fundida?
Qué se asoma en mi mente?
Son recuerdos arcanos
los que insisten, siniestros
o es temor de un mañana que se cierne sin bríos?
No es la noche, ni el bosque
ni la furia irredenta de esta
tonta tormenta la que espanta sin causa en sutil agonía.
No los culpo a los pobres.
No son malos ni buenos,
lo que temo en el fondo es saber, que lo oscuro y siniestro... es
mío.
Hola Mónica, sabía reflexión. En el fondo no solo nos asusta la oscuridad o lo desconocido, sino mirar en nuestro interior y descubrir algo que quizás nos asusta más. Una poesía profunda que hace honor a esa oscuridad interior que tanto tenemos y engrandece la convocatoria superándola con creces.
ResponderEliminarTe felicito.
Me encantó.
Un abrazo
Me alegra y celebro que te haya gustado, Nuria. Siempre valoro mucho tus comentarios. Muchas gracias por conducirnos. Un fuerte abrazo
EliminarEn este poema la oscuridad más grande es la de nuestro interior esa que a veces nos da toques de atención y nos alerta de nuestros propios miedos.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte.
Es a la maldad humana a la que debemos temer. Las abstracciones que inventamos y nos asustan, no son lo peligroso. Un fuerte abrazo, Campi. Gracias por tu visita
EliminarEsa conclusión es muy sincera. Hay oscuridades y oscuridades, de las cuales podemos o no participar. Pero hay una, la nuestra por excelencia, de la que no escapamos.
ResponderEliminarHola Fackel. Si. De ese oscuro demonio nadie puede escapar. Me alegra que te pareciera acertada la conclusión del poema. Un abrazo y muchas gracias por leer y comentar
EliminarMuy bien expresado, los peores demonios, los miedos más terribles, son los que nos aguardan al otro lado del espejo...
ResponderEliminarY son lo que en realidad nos pintan de cuerpo entero frente a nuestra verdadera identidad. Muchas gracias por la atenta lectura, Beauseant. Un abrazo
EliminarTarde o temprano se producirá el encuentro con el secreto mejor guardado, uno mismo... Vivir, pensar, amar, incluso escribir son apenas indicios...
ResponderEliminarAbrazo hasta vos.
Tardamos toda una vida en conocernos! Un abrazo, Carlos y gracias por leer
EliminarHermoso poema Mónica, sin dudas nuestros mayores temores están escondidos dentro nuestro, como bien decis no es la oscuridad o el bosque, somos nosotros.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho, te felicito.
Un abrazo.
PATRICIA F.
Muy amable, Patricia agradezco y valoro tus conceptos. Muchas gracias
EliminarResulta que en la MENTE esta el rincon oscuro mas siniestro posible.
ResponderEliminarExacto. Y hay mentes muuuy siniestras, tanto que ni imaginamos! Un y muchas gracias por tu visita, José
EliminarNo soy miedosa, la oscuridad no me asusta pero has conseguido que lea atentamente esos miedos versados. Y si al llegar al final reconozco que las mas de las veces son nuestros propios miedos, sin razón. Un abrazo
ResponderEliminarLo mas oscuro suele ser nuestra propia mente, Ester. Muchísimas gracias por tu visita y atenta lectura. Un abrazo grande
EliminarSabía reflexión revestida de un poema que va analizando uno a uno los miedos " de libro" en los que todos pensamos, para al final desembocar en nosotros mismos.
EliminarUn abrazo
Me alegra que coincidamos, Tracy. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención
EliminarMuy bueno y tienes mucha razón. Me ha encantado tu forma de pensar acerca de la oscuridad.
ResponderEliminarUn saludo de Buscador
Te agradezco Buscador. Celebro que te haya gustado. Un abrazo y muchas gracias por la atenta lectura
EliminarSomos luz y sombra, Mónica, es imposible renunciar a cada uno de esos lados sin fingirse.
ResponderEliminarLas oscuridades más terribles provienen de nuestra propia especie, deberíamos aceptarlo o intentar evitarlo? Siempre es grato recibirte por mi casa, Pedro. Muchísimas gracias. Un abrazo
EliminarEs cierto.
ResponderEliminarPodría evitarse la oscuridad, alejarse de las tormentas, si se tiene suerte.
¿Pero cómo escapar de uno mismo?
Un abrazo.
Es lo más difícil. Gracias por pasar y leer con atención. Demiurgo. Un abrazo
EliminarMuy bueno y hace una gran reflexión, quizás el miedo a la oscuridad es en ocasiones a nuestro lado oscuro.
ResponderEliminarUn abrazo Mónica!
Si lo piensas bien, es una reacción a eso, a nuestra propia construcción mental cargada de miedos y complejos. Muchas gracias por tu visita, Dakota. Un abrazo
EliminarUna buena reflexión porque peor que la oscuridad de fuera es que podamos tener dentro...Esa si que es peligrosa. Un abrazo!
ResponderEliminarEsa es la única dañina, la otra, es solo la eventual falta de luz. Un abrazo, lady. Muchas gracias por la atenta lectura. Un abrazo
Eliminara ritmo de vals desgranas tus situaciones para demostrarnos que todo todo está en nosotros no en los escenarios que vivimos en nuestros temores. Un abrazo
ResponderEliminarMe gusta eso de "a ritmo de vals" muchas gracias Rodolfo. Un abrazo
EliminarImagina un teatro abarrotado de gente hasta el techo y todos aplaudiendo tus versos...!!! Magnifico...desde el principio al final y sobre todo el final..saber que todo eso que asusta solo nos pertenece...bss
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Diva. Valoro enormemente tu generoso comentario. Un abrazo
EliminarEl miedo a las tinieblas es, en el fondo, miedo a nuestra propia oscuridad. Mejor aceptarla que negarla. No siempre somos unos angelitos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Más bien, pocas veces lo somos, José Antonio jeje. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención
EliminarMuy bueno, al final la oscuridad es quien nos permite ser por dentro.
ResponderEliminarUn abrazo grande.
O quien nos impide serlo. Un abrazo y gracias por pasar, Albada
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