De la mano de Alfredo e inspirada a su vez en las imágenes de Gaby Herbstein que nos propone, mis musas me han llevado a elaborar este texto que nada tiene de sueño autobiográfico y todo de fantasía literaria.
«Tranquilo, tengo en mis manos
tus sueños de esta noche y te aseguro que son inspiradores y reconfortantes.
¡Por fin algo me distancia de la muerte!
Te cuento...»
La trama onírica se inicia dentro
de un cielo de nubes iridiscentes. Una brisa ligera va despejando poco a poco
los sutiles nubarrones que mantienen fuera de mi vista algo que tardo en
comprender. A medida que intento visualizar los detalles de aquello que resulta
ser una multitud de pájaros negros golpeteándose entre sí sin causa aparente, tomo
conciencia de que dentro de ese firmamento de irrealidad, apenas estoy sujeta por
unas cuantas cuerdas a punto de deshilacharse por completo. A pesar de ello, no
me asusto ni me preocupo. Intuyo que en ese mundo de levedades las
consecuencias de una caída como la que supongo va a producirse no deben de ser
muy graves y dispuesta a disfrutar lo que se anuncia como una muy interesante experiencia,
agudizo todos mis sentidos para no perderme detalle. La inminente sensación de vértigo me resulta tan placentera como divertida y la certeza de saber que
estoy próxima a caer me despierta mariposas en el vientre de las que ya adivino
sus colores. La última hilacha de las cuerdas se desliza entre mis dedos con suma
delicadeza en el justo momento en el que las nubes rosadas se disipan
totalmente dejándome ver con nitidez el paisaje paradisíaco hacia el que la gravedad me conduce.
Como sospechaba, la caída se
asemeja más a un regocijante vuelo voluntario que a una indeseable precipitación
hacia la nada. Me dejo llevar sin oposición mientras el aire se entretiene ensortijándome
los cabellos y desenrollándome el ropaje, que a estas alturas resulta ser una
especie de túnica muy ligera y transparente. Mientras me deslizo hacia
abajo disfrutando el vértigo sin complejos ni preocupaciones, noto que aquellos
pájaros negros del inicio me acompañan desde lejos, ya sin apretujarse ni golpeándose
como lo hacían antes. Parecería que la serenidad de mi propio vuelo los ha
hecho concentrarse otra vez en lo que sin dudas dominan: un armónico arte alado
que ahora despliegan a mi alrededor buscando mantener la sincronía con mis
propios movimientos. La gracia de su aleteo me anima a imitarlos. Extiendo mis
brazos pretendiendo convertirlos en alas. Por un momento logramos alcanzar la armonía
máxima. Fuimos UNO sólo, en plenitud y libertad.
Mientras el sol se va ocultando
en ese cielo infinito de difusos horizontes, veo que llega la hora de tocar
suelo y retomar otro nivel de realidad. Mis pies se hunden en la hierba fresca
mientras los pájaros negros vuelven a ese fragor de aleteos que mostraban al
comienzo, ahora apenas por encima de mi cabeza. De repente las alas se
disuelven pasando a ser frondosa cabellera de alguien que se yergue ahora a mi
costado, que me observa y me mira y sin dudas me comprende y con sonrisa
cómplice espera compartir desde esa noche y para siempre todos mis vuelos.
Para leer más narraciones de los jueveros participantes, pasar por La Plaza del Diamante
Como vas desgranando poco a poco los pasos que sigue hasta poner los pies en el suelo ..un buen relato .
ResponderEliminarUn abrazo y feliz noche.
Muchas gracias, me alegra que te haya gustado. Un abrazo
Eliminarbello es volar, sentirse liberado de lo que nos ata a la tierra, reírnos de Newton y sus manzanas por que ya no nos afectan.
ResponderEliminarVolar es mas que la sensación en si, es ser, es sentir, es sobrevivirte a ti mismo
Qué buena reflexión, Rodolfo! Muy profunda. Y la alusión a Newton y sus manzanas, me encantó! 🍎 😁
EliminarHemos coincidido.
ResponderEliminarUna estructura muy interesante.
Uno se siente cercana cuando se dan coincidencias en los puntos de vista 😀 un abrazo
Eliminarwow... no has perdido el encanto, esa naturalidad increíble de crear una historia fantasiosa, digna de un cuento, basándote en dos imágenes que no tienen nada en común, ni parentesco, y mientras iba leyendo, desenvolviendo la madeja de lana, mi mente se preguntaba, a que hora entrará, el joven de cabello revuelto con un ave saliendo de su cuerpo, hasta que topó el suelo... magnífica, eres un cuento hecho carne... me alegra poder gozar nuevamente de tus letras, me alegra que sigas aquí...
ResponderEliminarBienvenido Luis! Me alegra que nuevamente estés revoloteando entre nosotros, blogueros crónicos que gustamos de dejarnos volar con las palabras. Me pone muy contenta saber que te gustó la historia. Apenas pueda paso por tu blog. Un abrazo
Eliminar¡Hola! Me gusta la serenidad de tu relato y como todo va tomando forma hasta convertirse en una experiencia placentera y liberadora. Me encanta.
ResponderEliminar¡Un abrazo!
Muchas gracias, me alegra que te haya gustado 😁
EliminarEl escenario espacio tiempo de esa narcosis es mágica, una experiencia inolvidable, que al final se despierta al lado de ese otro cómplice onironauta. Muy bein planteado el fragmento.
ResponderEliminarTe agradezco mucho por tan completo y cuidado comentario. Me alegra que te haya gustado el texto. Un fuerte abrazo 😀
ResponderEliminarMe gusto mucho, muy lindo relato, me agrado mucho leerlo
ResponderEliminarMuchas gracias Maria 😁
EliminarExcelente interpretación de la imagen. Un texto impecable que navega (más bien, vuela) entre el más verosímil de los cuentos. Me ha gustado mucho. Gracias por participar. Besos
ResponderEliminarMe alegra tu opinión, muchas gracias por tus palabras. Ha sido un placer doble participar en tu propuesta, ya que el hecho de haber sido intermediaria para que te acercaras a la autora de las imágenes me agregó entusiasmo. Un abrazo
EliminarTe leí el otro día, pero en seguida vino mi pareja y al final no terminé de contestarte.
ResponderEliminarMe encantan los vocablos que utilizas para que nos acerquemos a la historia. Has hecho un trabajo muy bueno interpretando ápice a ápice cada rincón de la imagen. Que casualmente es la misma escogida por mí.
Encantada de estar aquí después de tanto...
Noa
Muy amable por pasar por segunda vez para dejar tu comentario. Me alegra que te haya gustado el relato. La imagen fue muy buena disparadora para dejar volar la imaginación. Muchas gracias por tu visita. Un abrazo
EliminarNo una sino dos imágenes para montar una historia bella, y llena de matices, así como sereno y maduro ese desgranar y desmenuzar lo pensado y sentido.
ResponderEliminarBesos Neo.
Muchas gracias, San. Me alegra que te gustara. Un fuerte abrazo. 😊
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