lunes, 30 de mayo de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS CON SINDEL 22 de 52 ASÍ

Sumándome nuevamente a la propuesta de Sindel, un pequeño juego de palabras




Así,
asidos de las manos,
asimila cada uno la mirada del otro.
Asimismo, la luna los observa desde lo alto
asistiendo como testigo mudo a semejante suceso.
Asiente el mar, con su rumor, a lo que preguntan las estrellas:
¿así nace en verdad el Amor cuando dos enamorados, ilusionados, lo invocan?

jueves, 26 de mayo de 2016

ESTE JUEVES UN RELATO: Una noche en un museo

OBRA DE LA EXPOSICIÓN DE ERNESTO NIETO EN EL GUGGENHEIM DE BILBAO.



En un muy moderno museo de un mundo futuro no muy lejano, a instancias de un viejo curador que se entretiene en rescatar lo que los otros ya han dado por perdido, se ha organizado una muy peculiar muestra nocturna, ambientada con especiales efectos de luces música y colores para intentar atraer eventuales visitantes que, de otra forma, nunca decidirían recorrer una exposición de ese tipo.

Ordenadas en prolijos anaqueles, cuidadosamente iluminadas y a la vista de todo aquel que quisiera observarlas, aguardan dormidas, preservadas para la eternidad un buen número de curiosas reliquias ancestrales. 

Rastros anacrónicos de una sociedad que alguna vez fue y que terminó sepultada por su falta de adaptación al pragmatismo de las nuevas épocas: contenidas en pequeñas cajitas primorosamente rotuladas se conservan distintas sustancias, extractos de aptitudes humanas ya extintas, acompañadas de antiguas fotos monocromas y viejos textos que las ejemplifican.

Honestidad, integridad, palabra de honor, generosidad, compromiso, prudencia, modestia, avidez por el conocimiento… así se caratulan algunos de los elementos esenciales que los científicos sustrajeron en su momento de desaparecidos individuos de antaño y que, en su mundo de avanzada competencia y egoísmos, pocos conocen y menos, aún aprecian. Cualidades que ya pasaron de moda y que sólo se llegan a conservar en algún museo poco concurrido, para que las futuras generaciones puedan tener idea –muy vaga e imprecisa, por cierto- de los principios que alguna vez, otras civilizaciones, valoraron y defendieron.

Más relatos jueveros en lo de Lucía

lunes, 23 de mayo de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS 21 de 52: Entretiempo

Sumándome otra vez a la propuesta de la querida Sindel






ENTRETIEMPO

Entre el nacer y el morir
fluimos -por un lapso breve-
por el curso del destino
como si fuésemos un río
que busca su verdad.
*
Mientras nos ocupamos
de andar por esta tierra
sembrando y cosechando,
dejamos leve huella
de nuestra identidad.
*
Apenas un paréntesis
resulta ese trayecto
conquistas y fracasos,
hallazgos y naufragios
de profunda humanidad.
*
Un mínimo entretiempo
de luces y de sombras
abarcan nuestros días:
inapelable desinencia
acotada de mortal.
*
Entre dos eternidades
el alma entonces se define
-a fuerza de vivencias-
evocando sus inicios
de pura levedad.

lunes, 16 de mayo de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS 20 de 52 Para siempre, eternamente

Sumándome a la propuesta de Sindel de esta semana



LA ETERNIDAD, EL TODO Y LA NADA

La Eternidad
no es abarcable
en la perspectiva
-acotada- de nuestra
dimensión humana.
Se nos escapa
-por trascendente-
su alcance
su implicancia
y su medida.
No es compatible
su concepción
con nuestra escala.
En la inmensidad
de un Todo trascendente
somos seres
tan sólo diminutos
y apenas breves
nuestra existencia,
importancia
y consecuencia.
Somos instantes
irreverentes y disolutos
dentro de un pulso conductor
que ata el tiempo
con el espacio
en nuestro karma.
Por nuestra innegable
impericia
a la hora de situarnos
no nos es dada
esa noción inabarcable
de comprensión
ni de lo Eterno
ni de la Nada
o lo Infinito.

jueves, 12 de mayo de 2016

ESTE JUEVES UN RELATO: Objetos obsoletos

Esta semana Charo nos invita a dejarnos llevar por el recuerdo, inspirándonos para escribir en objetos que hoy ya han sido desterrados por el avance de las nuevas tecnologías.


Cuando yo era chica, los teléfonos que masivamente existían por aquí eran negros, con disco numerado, bastante toscos y pesados… y por supuesto, la única telefonía que existía –y no en todas las casas- era la fija.
Curiosamente en casa de mi abuela paterna había uno muy anacrónico y demodé con el que me encantaba jugar. Se trataba de uno de aquellos viejísimos teléfonos de pie, con auricular en forma de campana colgando en un lateral del tubo central y una bocina que se me antojaba una boca chistosa entreabierta. 


El dial estaba sobre la base y hacía al girar un sonido rítmico particular que remarcaba la lentitud del discado. Me resultaba un encanto y me entristeció mucho cuando en aras de la modernidad, decidieron “jubilarlo” cambiándolo por uno más innovador, gris y liviano, acorde a las últimas tecnologías de la época.


Pese a que el nuevo aparato nos llegaba como síntoma de modernidad, paralelamente veía en la pantalla del televisor -que estrenábamos en casa por aquel tiempo- unos teléfonos mucho más divertidos y originales apareciendo en las últimas series televisivas que llegaban desde el norte. Avanzados diseños futuristas nos advertían sobre lo atrasados que estábamos en aquel rubro –como en  tantos otros- cuando con elegancia y glamour, la estrella de la película tomaba con soltura aquel artefacto compacto y estilizado, con dial o tecla bajo su base, llevándolo y trayendo sin dificultades mientras jugueteaba, hablando distendida sobre algún sofá igualmente extravagante y modernoso. Confieso que me despertaba cierta envidia pensar que había mucha gente que ya podía disfrutar sin problemas aquellos avances de una tecnología que revolucionaba con su impronta tanto modas, conductas y estéticas.


Con los años, los diseños de los aparatos telefónicos se diversificaron, las teclas corrieron del ruedo a aquellos viejos discos giratorios que ronroneaban y las mil y una variantes de timbres y musiquitas desterraron al viejo ringring que por años reinó como exclusivo anunciante de las comunicaciones a distancia.

Ni vale la pena decir que los enredados cables ‘atávicos” de los teléfonos de ayer quedaron prácticamente en el olvido y los primeros celulares corrieron rápidamente el mismo destino del destierro ante el desmesurado avance de los mil Smartphone, phables y  sucedáneos con que hoy nos invaden. 


Los maravillosos aparatos hacen de todo además de posibilitar comunicarnos y no creo exagerar al decir que ya resultan ser parte esencial de nuestra identidad. Eso sí: pese a los increíbles avances, los inconvenientes en la comunicación no han sido superados.

lunes, 9 de mayo de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS 19 de 52 La Paz

Me sumo otra semana a la propuesta de la querida Sindel. Para leer más publicaciones sobre la Paz, pasar por su blog.





De la paz
¿qué decir?
que no quiero esa,
la que reina en la muerte
callada de los cementerios.
Que no sea sinónimo
de norma impuesta.
Que sea franca,
radiante,
que guarde espacio
para el fuego
y el ingenio
de las chispas rebeldes.
Que sea afectiva,
refulgente,
no apenas apariencias
con miedos latentes.
No quiero una paz
que genere
tan sólo calma estéril,
quiero una paz
contundente
frente a todo lo que sea
infamia y violencia.
Quiero una paz
transformadora,
fértil, bella y transparente.
Alegre, fructífera,
partícipe,
real e irreverente.
No quiero una paz
sometida ni silenciosa.
Quiero que en ella
sean posible
la risa y la euforia
las preguntas
las memorias
los debates
el disenso
y aún, las discordias.

viernes, 6 de mayo de 2016

ESTE JUEVES (VIERNES) UN RELATO (O MÁS BIEN VARIAS FOTOS)

Respondiendo a la invitación juevera que nos hace Gus desde su blog, pidiendo disculpas por el cómodo recurso de intentar ilustrar mi ciudad a través de algunas fotos de mi colección, quiero hacerles conocer algo del lugar en que nací y en el que felizmente vivo.


(para ver más grande, dar clic sobre cada imagen)

































lunes, 2 de mayo de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS 18 de 52 ECOS

Sumándome otra vez a la convocatoria semanal que nos propone Sindel





Desde antes de nacer, los sonidos de lo que nos rodea van siendo absorbidos por nuestro ser al punto de asimilarlos como elemento constitutivo de nuestra identidad.

Apenas dar nuestra bocanada inicial de vida, vamos aprehendiendo todo nuestro entorno en su forma y esencia. Cada voz, cada destello, cada suspiro, cada risa, cada estremecimiento. Todo queda plasmado en forma más o menos perceptible allí, en nuestro rincón más íntimo, como huella indeleble de nuestra persona.

Con el transcurso de los años y a medida que vamos creciendo se nos diluye quizás la consciencia de todo lo que nos marcó por nuestra infancia, pero en forma de latidos silenciosos permanecen bajo las cáscaras que sucesivamente nos vamos construyendo para subsistir. Permanecen allí, bajo la piel, bajo la apariencia de lo que decidimos mostrar.

Como ECOS de lo que fuimos y aún somos, todo lo que nos incentivó –para bien o para mal- subyace aportando su rumor, susurrando en nuestra inconsciencia. Pero a veces, todo aquello  logra romper las barreras de los filtros construidos y llega a aflorar al punto de ser escuchados con claridad. Voces claras, contundentes, rasgando nuestros silencios, rescatándonos de esos pozos interiores en los que caemos a fuerza de luchar por la cotidiana supervivencia.

Esas voces renovadas que de improviso abandonan su anterior estatus de imperceptibles ECOS lejanos, emergen asombrándonos con su poder de renovación, logrando traer vívidos, otra vez, los rastros de un pasado que manteníamos sepultado en nuestro inconsciente.