miércoles, 22 de abril de 2009

DE MUÑECAS Y AFINES (rescatado de mi viejo espacio)










 

Leyendo la entrada de Tere, en la que se refiere a los años dorados de su infancia, me vino la memoria algo de aquel tiempo en que jugaba con mi imaginación y mis juguetes (afortunadamente sin computadora y con muy poca tele). 

Tengo más claros los recuerdos de tardes de invierno, con mucho frío, sentada en el piso de mi cuarto mimando y vistiendo a mis muñecas (si mal no recuerdo eran más de cincuenta, entre pequeñas, medianas y grandes).

Desde ya, todas tenían nombre. Para recordarlos todos (sí sabía muy bien los de las preferidas) les había colocado un cartelito atado a sus bracitos con su correspondiente nombre, con la mejor de mis letras. Recuerdo todavía algunos: Beatriz, Yolanda, Mirta... (qué feos me suenan ahora!!!, y pensar que estuve mucho para bautizar a cada una!!!)

Me encantaba cambiarles los vestiditos, tenía muchos, algunos hasta hechos por mí!!!! (tengo una vaga idea de la calidad de ellos, jejeje); la cosa era que mientras las vestía, las peinaba y acicalaba iba tratando de que cada una no se pusiera celosa de la otra, porque siempre pensé que tenían sentimientos propios, y como buena madre, no podía permitir que ninguna se sintiera en inferioridad de condiciones. 

Nunca dejaba que una sola me acaparara toda la tarde, trataba siempre de ser más o menos equitativa, siempre me preocupé por esos detalles. Además, iba rotando los mejores vestidos (según el tamaño, claro) para evitar otros conflictos.

No era sencillo, era más que sacar y poner vestidos: era una manifestación de cariño.

Recuerdo, además que por las noches, sabiéndolas sentaditas en una estantería especial que me había comprado mi papá, me las imaginaba descansando junto conmigo, preparándose para lo que viniera al día siguiente, sabiéndose protegidas y queridas por mí, por quien, gracias a los hilos del azar había terminado siendo su dueña.

Cuando crecí, cuando ya me sentí grande para jugar con ellas, tardé un tiempo en decidir qué hacer con ellas. De vez en cuando las limpiaba, ordenaba y vestía (permitiéndome un momento de recuerdo para aquellos ya lejanos días).

Un buen día  decidí que no merecían estar sin jugar, allí sentadas, como simples adornos. Tomé coraje y vi que era hora de desprenderme de ellas.

Así que, con mucho cuidado y acomodándolas en cajas, quitándoles una a una los cartelitos con sus nombres (su identidad me pertenecía exclusivamente a mí) las llevamos a su nuevo hogar. Llegué hasta un vestíbulo despojado y algo frío, donde nos recibió una monja con una sonrisa, agradeciéndonos el gesto en nombre de quienes serían las destinatarios de aquellos juguetes (mi hermano también había llevado los suyos).

Lo más pronto posible, no sin un nudo en la garganta, quise alejarme de ese lugar, rogando que desde ese momento otras manos que las merecieran fueran las que las vistieran y se encariñaran con ellas, con todas por igual, sin diferencias… como se lo merecían mis muñecas.



15 comentarios:

  1. QUE LINDO MONI, Y CUANTAS MUÑECAS TUVISTE¡¡¡
    YO RECUERDO, UNA O DOS TENER, Y UNA LA QUE MAS QUERIA, QUIZAS ERA LA MAS FEUCHA, TODA ESCRITA POR MI, CON LAPICERAS DE VARIOS COLORES, FUE LA MUÑECA DE TODA MI INFANCIA, PERO PASE MOMENTOS HERMOSOS¡¡¡¡ SIMPLES, TAMBIEN CON POCOS JUGUETES, POCA TELE, SIN COMPU, PERO CON MUCHA IMAGINACION¡¡¡¡¡
    UN BESO GRANDE MONI

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  2. Me llenastes un segundo del recuerdo de todas las mias, que no se cual fue su destino, tambien tenia muchas con nombres y jugaba todos los dias un rato por las tardes.

    Ay, me dio nostalgia.

    besotes.

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  3. Terminar el dia con este TU recuerdo de la infancia y haberlo comenzado con el Mio...un lujo Moni, se nota aun hoy el cuidado que le diste ya que tu escrito tiene esa delicadeza y detalle para no dejar librado al azar que TODAS eran importantes para vos.

    Te cuento mis muñecas nunca fueron tantas, imaginate! tenia tanto chiche con la naturaleza que tampoco me harian mucha falta, pero recuerdo las 5 que tuve, y te comprendo la edicacion para con ellas.
    Con la diferencia que yo me desprendi de ellas apenas un poco mas grande, tendria 35 años y sabiendo que ya no tendria mas hijos (y que pudiera ser mujer)las regale a Don Orione.
    Lo de la hija mujer era una tremenda excusa...te imaginaras!
    Un abrazo a vos Moni querida, y otro a nuestros maravillosos recuerdos de la niñez.

    Dos afortunadas...es por eso que no puedo ser ajena a los niños que no la tienen gracias a los adultos.

    Buen jueves para vos!

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  4. QUENBELLOS RECUERDOS NEO.YO NO TENIA TANTAS ,ADEMAS,COMO ESTABA TOOOOOOOODO EL DIA CON MI MELLIZA ,ERAMOS MAS DE INVENTARNOS JUEGOS E HISTORIAS DE PRINCIPES Y PRINCESAS CON MALVADOS Y DRAGONES..ERAMOS MUY CHICAZOS,JE..
    CUANDO PUEDAS HAY UN REGALO EN MI CASA.
    BESOS.MJ

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  5. Cuidabas de las muñecas de manera muy maternal, procurando dar a cada una de tus hijas el mismo amor, como una madre.
    Supongo que te costó mucho desprenderte de ellas, pero también sería una gran alegría saber que ellas sacarían sonrisas a otras niñas.
    Recuerdo esta entrada, es tan tierna!



    Un besito


    Lala

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  6. Oky tengo que buscar esa pues la verdad no oi nada al respecto ah de ser la version extendida dame unos dias y te la consigo

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  7. Un gesto precioso el tuyo y el de tu hermano. Mis juguetes no acabaron en muy buenas condiciones, pues siempre fuí dado a los experimentos y a la cirugía, de modo que acabaron mayormente en la basura,jeje.

    Menuda colección que tenías¡¡ Imagino las horas que tendrías que emplear para tenerlas a todas tan cuidaditas. :)

    Un abrazo¡

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  8. Bellos y entrañables recuerdos...

    Me has recordado la epoca de mi feliz niñez.

    Un abrazo.

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  9. Me ha gustado mucho tu texto Neo. En cierta manera tu eras su mamá y tenerlas que dar en adopción, debió ser duro.

    Las mías corrieron peor suerte. Claro que el estado de las pobres el día que murieron era lamentable. Alguna estaba incluso decapitada por mi hermano jajaja

    Hace unos años, pude rescatar una que pasó su vida en una estantería. Era una muñeca cara y mi madre la protegía así del sádico de mi hermano. La tengo conmigo todavía.

    Besos

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  10. Lo que contás, es una linda historia personal, que se pega a nuestras historias propias con esa nostalgia linda de lo que fue y nos dejó momentos tan felices. Un acto de generosidad y madurez el tuyo, de desprenderte de algo que representaba una etapa de vida pasada. Yo también un poco de eso hice, pero guardé algunas con la "excusa" como dice (dibujito de corazón) de tener hijas mujeres, hoy, con dos hijos varones, la excusa son las posibles nietAs... y después será...que se yo, pero alguna conservaré... En cuanto a los nombres recuerdo a Lujan, Carina (era italiana, me la trajo mi madrina de un viaje) y Faviola. BUenos hoy elegiría esos nombres...? que se yo., pero estuvo bueno volver a esos tiempos. (recuerdo también las muñecas de papel y las casitas que les dibujé....) besotes y gracias por tus recuerdos tan disparadores.

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  11. Neo con tu precioso recuerdo nos has hecho revivir también nuestros momentos de "mamás".
    Yo no tuve tantas, pero sí jugué muchísimo , una de ellas aún la heredó mi hija.
    Abrazos.

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  12. A mí me queda el recuerdo de haber jugado mucho a la "barbie" con su novio "Ken" y otros más muñecos de los cuales ya no recuerdo sus nombres. Era toda una ceremonia. ¡Qué tiempos!
    Hoy en día tengo dos muñequitas (una hecha por una amiga española) y la otra comprada (del Perú).
    Recibe un abrazo de niña a niña.

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  13. Uyyyy! ¡Qué recuerdos Neo! Y como me identifiqué con las tantas cosas que aquí cuentas! Junto a mis muñecas, he sido doctora, maestra, cocinera, modista, peluquera... Recuerdo que con mis amigas nos sentábamos a tomar el té en unas tacitas pequeñas llenas de refresco. Era una especie de rito, a la hora de bautizarlas, cuando llegaba a casa de alguna de nosotras una muñeca nueva.
    Hoy por hoy, me he desprendido de unas cuantas, las que han quedado, han seguido jugando, adormecidas por el arrorró cantado por mi hija.
    Juntas soñamos, que algún día, será una nietita mía, la que las arrulle. En fin, en definitiva, me gusta preservar ese juego de niñas, lejano a la cibernética y el apuro que tienen las niñas de hoy por crecer y olvidarse de disfrutar del juego con muñecas.
    Besos al vuelo!
    Gaby*

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  14. Que buen recuerdo! Yo tenía muchas muñecas, mi preferida era una que me había regalado mi padre y tenía el pelo largo y blanco. Como me gustaba! Un día mi hermano mas chico despues de una pelea le cortó todo el pelo con una tijera, creí que me moría. Estuve dos días llorando.
    De ahi en mas fué "la pelada" y todavia la conservo.
    Y ahora que lo pienso no sé por donde anda, mirá de lo que me hiciste acordar!
    Las tuyas habrán hecho sonreir a tantas nenas! Un buen destino sin dudas.
    un beso grande Neo

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  15. Me ha llenado de ternura tu escrito y me ha hecho recordar las mías y en especial una de trapo (me temo que no fui tan equittiva como tú jaja)que la llevaba conmigo a todas partes. No te preocupes seguro que las tuyas han encontrado otras manos que las llenarán de cariño : ) Un abrazo de caramelo

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