miércoles, 24 de febrero de 2021

CADA JUEVES UN RELATO: Una poesía que me defina

 Siguiendo la propuesta juevera de esta semana que nos hace Dorotea desde su blog, dejo mi aporte e invito a leer todos los textos dando clic aquí.




MI PERSONA


Alegoría

de poesía espontánea

sin versos sentenciosos

y de rimas libres:

esa es mi persona.

Inquieta,

dual e inconstante,

de giros sorpresivos

y de andar ligero

sin que deba forzarlos.

Insuflada de aire

y recuerdos

rescatados en vuelos

del ayer evocado, avanzo

por temor a quedarme.

Descubriendo

en mis letras los ecos

de las voces guardadas

de cada mirada

que logró emocionarme,

me elevo

en los aires del verso

-el relato o la prosa-

que me nazca de adentro,

con mi pluma geminiana.



domingo, 14 de febrero de 2021

TÍTULOS CON PUZZLE: CIERRE DE CONVOCATORIA

 Agradeciendo la activa y populosa concurrencia, doy por terminado el encuentro juevero de esta semana con un pequeño texto en el que he incluido todas las palabras de nuestro juego de puzzle. La semana que viene nos encontramos en lo de Lucía, quien será la encargada de proponer nuevo tema.

Que tengan una linda semana!


PUZZLE DE PALABRAS

Lanzándose a la aventura que comienza apenas traspasar la única puerta de la amurallada ciudadela, el hombre parte en silencio dispuesto a la odisea para la cual se ha preparado toda su vida. Apenas andar el camino desolado que lo conduce a la laguna de la leyenda, unos agudos chillidos quiebran el sereno rumor del paraíso por el que camina. Se le eriza la piel, pese a estar preparado. Desde la orilla, las aguas se ven muy quietas y no se divisa el origen de aquellos extraños sonidos que le hacen recordar a los gritos de los niños pequeños cuando se les niega su alimento. Justo en el momento en que parece bajar la guardia, la ve. Erguida  frente a él, sobre los restos de un muro antiguo. Es la ninfa ancestral, esa que interpela a los viajeros que osan atravesar su reino. Su apariencia es mucho más irreal y bella de lo que le advirtieron los sabios de su pueblo. Una diadema de lirios de agua ciñe su cabeza. Ahora, ella lo encara con la intrepidez que caracteriza a los espíritus del inframundo y él se dispone a responder al reto: debe resolver con justeza el enigma que le planteará para cumplir su destino. De otro modo, seguirá siendo el perpetuo encierro el futuro de su gente.



jueves, 11 de febrero de 2021

CADA JUEVES, UN RELATO: TÍTULOS CON PUZZLE - Mi aporte

Habiéndome pasado un poco en la cantidad de palabras, dejo aquí mi aporte a mi propia convocatoria. Para leer todos los relatos participantes, pasar por la entrada anterior.



UN EXTRAÑO EN EL PARAISO

Sólo recordaba el estampido. Algo súbito. El dolor intenso atravesando su pecho. El griterío incomprensible. La sensación de hormigueo subiendo por sus piernas. El entumecimiento total.

Luego sobrevino la calma. Una niebla iridiscente despejándose ante sus ojos recién abiertos, como vueltos a nacer. Nada a su alrededor resultándole identificable. Apenas algunas formas delineándose entre las nubes ligeras. Después la luz se abrió camino y lo transformó todo. La plenitud del cosmos ante su mirada atónita. Todo era bello, armonioso, perfecto.

Los seres que le rodeaban mostraban sus rostros felices, sin preocupaciones, sin resentimientos, albergando en su interior una paz inusitada que se transmitía en la calidez de sus miradas. Se dirigieron hacia él con infinita dulzura y gestos fraternos. Entendieron su aturdimiento mostrándose compasivos. No fue necesario que emitieran palabra. Sus pensamientos le llegaban con la fluidez con las que las almas logran penetrar la divinidad que las contiene.

Uno de ellos, de apariencia más comedida, lo ayudó a incorporarse confirmándole lo que presumía: acababa de morir y se hallaba en el Paraíso. Su incredulidad resultaba evidente, por lo que los anfitriones se esmeraban en reafirmar lo que ya era un hecho: era un elegido. Se hallaba allí porque sus méritos así lo determinaron. Fue en ese punto donde sus dudas afloraron con la claridad de una verdad contundente: seguramente había un error. No había sido de los buenos en vida. Lo sabía sin que se lo digan y esa certeza lo descolocaba. No comprendía cómo había podido suceder, pero sabía que no pertenecía a ese lugar.

Mientras intentaba acomodar sus pensamientos sin que se le notara demasiado el desconcierto, caía en la cuenta que pronto todos iban a saber que se hallaba allí por una equivocación. No tendría sentido mentir. Pensó que tal vez, si se mostraba sincero, tendrían alguna consideración. Quizás lograra evitar o postergar la definición de su destino final que –intuía- sería inevitablemente mucho menos agradable.

Logró balbucear unas ideas intentando despertar conmiseración. Buscó explicar que si había sido malo, en gran parte fue debido a la suerte que le tocó en vida, que no todo había sido por su responsabilidad… pero hasta a él mismo le sonaron sin convicción sus excusas tontas y decidió pedir clemencia. Un poco de la misericordia que seguramente todos ellos supieron ejercer en sus días mortales.

Ensayando sus mejores poses, llora ahora pidiendo perdón. Se declara honestamente arrepentido. Siente de improviso que la fuerza que lo trajo vuelve a llevarlo hacia donde vino. Se disipan la luz, las siluetas, la niebla iridiscente y un vértigo incontrolable lo arrastra hacia el momento previo de su muerte, justo antes que la bomba que llevaba estalle en su cintura en medio de la multitud.

Recuerda claramente la luz, las almas gentiles, la eternidad perfecta y se emociona. Se siente miserable, despreciable, indigno de ser considerado humano. Sabe que no puede impedir que la bomba se detone, pero sí decide que no lo haga en medio de la multitud. Se arroja entonces al rio, lejos de toda la gente que camina de aquí para allá, ajena a lo que está por suceder.

Otra vez el estampido. El dolor intenso. El entumecimiento total. Llora en su instante final.

Quizás haya logrado cambiar su definitivo destino.


miércoles, 10 de febrero de 2021

domingo, 7 de febrero de 2021

CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL11 DE FEBRERO: TÍTULOS CON PUZZLE

 Hola a tod@s! 

Me corresponde nuevamente conducir otro encuentro juevero y como punto de partida les propongo empezar con una especie de juego: armar a partir de un puzzle el tema de nuestro relato. 

Como verán en la imagen, simulando piezas de un rompecabezas, hay distintas palabras. Ensamblándolas de la forma y cantidad que mejor les inspiren, cada quien deberá  definir el título de su propio relato, después, como siempre, siguiendo las normas de Tésalo y tratando de no superar las 350 palabras a partir del miércoles lo publican en su blog, con la imagen que acompaña este post. Me avisan dejándome los respectivos enlaces y el jueves iré armando la lista con los participantes. 

Espero se sientan inspirad@s y sean muchos l@s que se sumen. que tengan una linda semana!




jueves, 4 de febrero de 2021

CADA JUEVES UN RELATO: UN ENCUENTRO INOLVIDABLE

 Siguiendo la propuesta juevera de esa semana de la mano de Mag, nos metemos en el mundo de la mitología imaginando un encuentro con algún ser mitológico. Me he decantado con la Esfinge, curioso monstruo inmortalizado de distintas maneras. Para leer todos los aportes, dar clic aquí.




Cuentan que la Esfinge es un monstruo con cuerpo de león, rostro y busto de mujer que asoma detrás de un par de fuertes alas emplumadas. Un monstruo que acecha a los desprevenidos que se aventuran por los caminos escarpados que conducen a Tebas. Cuentan, además, que es maléfica y cruel su revancha para con quienes no logran responder sus enigmas.  Dicen, que los trozos de sus víctimas han quedado esparcidos a la vista de todos, como advertencia de su ira que no sabe de indulgencias.

Dicen, todos dicen, pero en realidad son muy pocos quienes han logrado verla de cerca. Suponen que llegó enviada desde la lejana Etiopía para sembrar el terror en nuestros campos, en castigo por alguna afrenta espuria que nuestros reyes cometieron contra los dioses. Pero en realidad, nadie sabe nada con certeza. Tan sólo yo, que la he visto distendida luego de haber atacado -implacable- recordando a todos lo sangriento de su asedio.

Yo, miserable mendigo sin nombre más que el que me digo a mi mismo, la conozco desde hace tiempo. Ella, hija ilegítima del mismo rey que ahora tanto le teme, fue arrojada al poco tiempo de nacer, debido a su deformidad, al mismo páramo en donde yo solía guarecerme. Y en medio de la soledad y el desamparo la vi crecer, desproporcionada y enana, alimentando su odio y su venganza desde que fue expulsada.

Alguna vez, cuando ya todos la habían olvidado, se cruzó entre los riscos con una leona salvaje enferma de los ojos. Bien dicen que las bestias entre ellas se entienden, porque al poco tiempo ambas desahuciadas descubrieron que se complementaban: una aportando su fuerza y destreza, la otra como guía y ojos del animal minusválido, montándolo en sus cacerías.

No pasó mucho tiempo hasta que la bastarda despreciada perfeccionó su plan de venganza contra la ignominia de su padre. Engarzando en torno a sus hombros las enormes alas de un águila capturada durante sus persecuciones, en forma subrepticia se las ingenió para ocultar sus pequeñas piernas y brazos de la vista de los curiosos y embadurnadas ambas –amazona y leona- con la tierra y el polvo de los riscos que frecuentaban, se encaramaron las dos, como un sólo monstruo, acechando a los aldeanos pretendiendo ser castigo de dioses vengativos.  El detalle de plantear enigmas para ofrecer su rendición ante los que llegan inútilmente para enfrentarla, ha dado hasta ahora buen resultado: le agrega al mito más inquietud para quienes buscan, infructuosamente, congraciarse con un rey cada vez más acobardado.

Ahora ha llegado hasta ella un joven intrépido que se dispone a dar batalla resolviendo uno de sus encriptados acertijos. Dice llamarse Edipo. Se lo ve bien plantado. Veremos cómo responde…