jueves, 23 de agosto de 2018

ESTE JUEVES UN RELATO: De corbatas y pañuelos

Esta semana la amiga Rhodea conduce nuestro encuentro juevero y nos propone escribir un relato libre, cuya única condición es que en él aparezca una corbata o un pañuelo. 
Para leer todas las contribuciones, pasar por su blog.


Mi aporte: 



CORBATA

Odiaba sus trajes oscuros, sus camisas inmaculadas ostentando pulcritud y opulencia. Sus pañuelos al tono asomándose en tres picos cuidadosamente ubicados en aquel bolsillo inútil que atildaba a cada rato, sobre ese lugar preciso en el que debiera haber corazón y en cambio sólo portaba, de vista a la sociedad, una formalidad heredada que constantemente aggiornaba para asimilarse a los usos de su selecto entorno, ese gentío vacuo en el que registraba su identidad buscando ser respetado.

Pero de todos aquellos atributos de sobriedad reforzada, lo que ella más detestaba eran sus infinitas corbatas. Decenas, muchas, iguales, aunque -por detalles- diferentes: a rayas, lisas o con pintitas, de seda o rayón, rasadas o con más brilloso acabado. Allí estaba su tarjeta de presentación, su símbolo de jerarquía, su sello, su reafirmada hipocresía. Además de su cuello, las corbatas llevaban atado siempre el rastro de su perfume, ese vaho acre y persistente que sobrevolaba los ambientes por los que transitaba aún bastante después de haberse retirado.

Junto a su voz impostada,  aquellos lazos de tela decorada eran lo que más reflejaba su falsa corrección. Con cuidadosos gestos estudiados solía reubicar de memoria el nudo, centrándolo rigurosamente en virtud del botón del cuello de la camisa, a la vez que aprovechaba la oportunidad para mostrar -como quien no quiere- los brillos del costoso anillo con piedra negra que llevaba en su anular. 

Días y días contemplando gratuitamente sus ceremonias fatuas, su falsa modestia, su decidido e inocultable desgano al tratar a sus subalternos. A esas alturas ella, tipeando sin parar en el rincón más oculto de la oficina -observándolo siempre sin ser notada- ya le conocía cada una de sus mañas a la hora de inventar evasivas, mientras -con descaro- él simulaba sentidas excusas para escapar de lo que consideraba intrascendente en su carrera desembozada de especulación y ascenso.

Siempre había podido adivinar con mucha anticipación sus reacciones, sus escurridizas salidas, sus mentiras obscenas. Pero esa última vez logro sorprenderla. Tenía que reconocerlo.

Jamás hubiese sospechado aquel desenlace. La posibilidad que algún día -abrumado por las consecuencias de su espuria vida- el tipejo tuviera que huir cobardemente, siempre había estado dentro de sus consideraciones… pero el hecho que decidiera matarse ahorcándose en su oficina con la más cara de sus corbatas, jamás llegó a cruzar por su cabeza.

30 comentarios:

  1. Muy buen relato, describe a un tipo de personas que por desgracia existe.

    Mal final tuvo el pobre, pero de una vida vacía e hipócrita, no se puede esperar un amor a sobrevivirla.

    Muchos besos, Neogéminis.

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    1. Muchísimas gracias sakkarah por tu amable comentario. Me alegra que te gustara. Un abrazo

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  2. Hola Neogénesis ,Por lo menos valió para algo la cara corbata , ya que el tío era un prepotente , otro menos fino lo hubiese colgado , como se hace siempre con una cuerda , muy bueno tu relato , te deseo una feliz tarde , besos de flor.

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  3. Me gusta ese uso de la corbata en este relato. Un relato muy ben llevado, con intriga final

    Un abrazo

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    1. Gracias por pasar y leer, Albada, me alegra que te gustara. Hasta cada rato

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  4. Mi comentario igual es un poco sardónico pero al menos so fallaría a la hora de hacer el nudo.
    Sin embargo, me ha encantado. Un beso.

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  5. Actualmente, la corbata es una pieza anacrónica e inútil en la vestimenta masculina. Es solamente un disfraz para intentar aparentar lo que no son. Muy buen texto, un final muy merecido.
    Abrazo!

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    1. Te agradezco mucho Jessy por tus palabras, me alegra encontrarte otra vez x aquí. Un abrazo

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  6. Tienes mucha facilidad para describir cosas que la gente ve en otros. Igualmente me ha encantado este relato donde degranas la vida de este tipo de personas tan vacías por dentro, que terminan de esa manera.

    Enhora buena

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    1. Muchas gracias Buscador por pasar y leer con atención. Hasta cada rato

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  7. Impecable hasta la muerte, me has dejado recordando ...
    Un beso

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    1. Muy generosas tus palabras Mujer Virtual, muchísimas gracias. Un abrazo

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  8. En cada escaparate que lucimos hay muchos interiores que guardamos .
    Bravo por su relato .
    Un Martini y me cuenta como lo hace tan bien todo, todo y todo.
    Besoss
    S

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  9. Un personaje que era odiado por su secretaria, quien no lo odiaba tanto para desearle ese fin.
    Bien contado.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Demiurgo, me pone contenta que te haya gustado. Un abrazo

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  10. No lo esperaba ella... ¡ni nosotros!

    Muy bueno.

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  11. Wuauuuu, que final inesperado. La maldición de la corbata!
    Un beso

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    1. Me alegra haberte sorprendido Rosa, muchas gracias. Un fuerte abrazo

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  12. Vaya giro inesperado el del final....uff! Me he quedado helada, muy bueno, besos.

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  13. Chicaa!!! Que imaginación....No asomaste ni por un minuto ese desenlace...la verdad que
    la historia de esta corbata me ha gustado mucho...besoss

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    1. Muchas gracias Diva, me alegra haber podido sorprenderte. Un abrazo

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  14. Otro motivo más para odiar la corbata. Por imperativo de un trabajo que he tenido durante los últimos 40 años de mi vida laboral, no he tenido más remedio que utilizar corbata. Era como el distintivo necesario para la formalidad y seriedad requerida.
    Pues bien, desde que me jubilé no he vuelto a ponerme ninguna, ni siquiera en las ocasiones que el "protocolo" lo demandaba y no por ello creo que haya sido ni más serio ni más circunspecto.
    Vuelvo y sigo sintiendo el mismo placer al leerte.
    Un beso.

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    1. Gracias Juan! Me alegra tenerte nuevamente en nuestro intercambio bloguero. Un abrazo

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  15. Buenísimo Neogéminis. Nunca dejas de sorprenderme. Agil evolución de un texto que engancha del principio al fin y muy bien argumentado. Disculpa que no te comentara antes pero estoy hospitalizada. Gracia por participar en esta convocatoria y de que los enlaces no funcionaban bien.
    En tus palabras reflejas a la perfección un ambiente que no hace pensar en el trágico final.
    Enhorabuena
    Besos

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    1. Espero Rhodea, que ya estés en plan de recuperación. Muchas gracias por hacerte cuando argo aún en esa as circunstancias. Te agradezco por pasar y leer. Un abrazo

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