jueves, 3 de marzo de 2016

ESTE JUEVES UN RELATO: Blanco y negro

Esta semana, Matices nos propone un tema abierto, posibilitando una libre interpretación del tema de los opuestos. Va mi aporte:




BLANCO Y NEGRO

Él tiene la piel tan negra que llega a ser invisible durante la noche. Ella, luce un cutis tan níveo que aparenta no tener sangre circulando por sus venas.

Él gusta de vestir vaporosas ropas blancas, sueltas e informales cubriendo sus músculos definidos. Ella suele enfundarse en ajustadísimos e insinuantes vestidos negros, al más puro fifties style.

Él acostumbra llevar oscurísimos anteojos negros de sol a toda hora. Ella también lleva gafas oscuras, pero las prefiere con gruesos marcos blancos y puntiagudos.

Él deja volar sus sueños de músico de jazz todas las noches frente a las teclas albinegras en un sonado pub de moda cerca del centro. Ella suele pavonear sus curvaturas frente a las vidrieras de ese mismo pub luego de sus usuales prácticas de ajedrez.

Él tiene como capricho no pisar las baldosas oscuras cuando cruza la plaza frente al río, esa que luce vistosas lajas en damero, negras y blancas, en sus diagonales. Ella acostumbra entretenerse con imaginarias partidas ajedrecísticas cada vez que cruza despreocupada esa misma plaza.

Él es adicto al cine monocromático de los años gloriosos del Hollywood de los cincuenta. Ella, aficionada a la fotografía urbana, idolatra a los fotógrafos clásicos de los sesenta.

Él suele dar de comer a un pequeño gatito negro que visita su ventana cada mañana. Ella lleva todo el tiempo entre sus brazos un precioso caniche blanco que parece un peluche de juguete.

Una noche, antes de su acostumbrada sesión de jazz, salteando las baldosas negras de la plaza que da justo en frente del río, él divisó desde lejos a la seductora dueña de ese precioso caniche blanco.

El caniche, de repente, saltó de los brazos de su dueña y comenzó a juguetear alrededor del músico de jazz. La cuerda del caniche se enredó entre los blanquísimos pantalones de él. Ella, enfundada en uno de sus más atrevidos vestidos negros, le pidió disculpas.

Él reconoció en las travesuras del caniche el mismo espíritu divertido de su gatito negro. Ella sonrío por ello y  quedó prendada de la sonrisa franca de él, que se dibujaba como la luna blanca sobre el cielo oscuro de esa noche.

Comenzaron hablando sobre sus mascotas. Siguieron haciéndolo sobre la plaza, el rio, el capricho de no querer pisar las baldosas negras, las partidas imaginarias ajedrecísticas… luego siguieron charlando de jazz, del cine de los años gloriosos, de las fotografías en blanco y negro de la década del sesenta…

Él luego la invitó a escuchar su piano en el pub cercano. Ella le hizo prometer que la acompañaría más tarde a ver la muestra de fotografías que exponía muy cerca.

Él se olvidó de no pisar las baldosas negras. Ella dejó de concentrarse en imaginarias partidas de ajedrez.

Sobre el damero de baldosas de la plaza junto al rio, él y ella se alejaron dibujándose sobre el cielo de esa noche en equilibrada sintonía. No como una muestra pasajera de los opuestos que se atraen, sino como contrapunto entre dos que se complementan y justifican.

17 comentarios:

  1. Maravillosa descripción de los personajes e su antagonismo, para al final de la historia unirlos sólidamente al margen de sus peculiaridades.
    ¡Fantástico!

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  2. Muy bueno. Me encanta el blanco y negro armónico que has logrado.

    Un beso, compi.

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  3. Has comentado en algún blog que aun no te habías inspirado, pero ha sido decirlo y acudir las musas en tropel. Telas blancas, telas negras, blanco y negro frente a frente, opuestos y ahora acabaran mezclados. Un abrazo

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  4. Una buena combinación, piel negra y ropa blanca.

    Me encantó la combinación del blanco y negro que has logrado en el relato juevero.

    Un besazo.

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  5. Que delicia de relato...el amor en blanco y negro...He disfrutado de la historia muchísimo...tamno como si hubiera estado desde un café mirando la escena...preciosooo!!

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  6. ¡te atraparon las musas con rapidez! ¡leo su sensibilidad!

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  7. Salvo por eso de que ella se olvidó de las partidas de ajedrez, fue positivo entre un hombre una una mujer, con aspectos opuestos y aspectos afines. Y un perro contribuyó a ello.
    Un abrazo.

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  8. Un maravilloso relato de como dos punto de vistas diferentes acaban convergiendo en uno solo.
    Besos

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  9. Hola Neo: los polos se atraen mas que se repelen. Una hitoria muy bien conseguida y armonizada. Me ha gustado, tu versión de lo blanco y de lo negro. Un placer leerte siempre, amiga. Un abrazo.

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  10. Me ha encantado. Me ha parecido un juego muy ingenioso con elementos de los dos colores que te ha quedado muy armónico, que alegra al lector, al menos a mi me ha dado muy buen rollo.
    Besos, amiga.

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  11. Me ha gustado mucho esa mezcla entre el blanco y el negro, demostrando que todo se puede mezclar, incluso lo diametralmente opuesto.
    Un abrazo

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  12. Qué hermoso relato!!!!!!!

    Decir que me encantó, no sería lo justo... porque es más. Un placer, y un suspiro final.

    Un besote.

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  13. En este relato armonioso, ambos poseen las fuerzas opuestas, complementarias e inseparables de todo lo que existe. Una bonita reflexión de la necesidad de ambos sexos. =)
    Beso

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  14. He tenido la sensación de volar sobre tus letras... Mucha sensibilidad... y esa dicotomia de colores...
    Perfecto complemento, como la noçhe y la luna..

    Un beso enorme.
    Nos vemos. Feliz semana.

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  15. Sin duda alguna, una hermosa historia en blanco y negro, de negro sobre blanco o blanco sobre negro, para acabar fundidos y perfectamente complementados. Me encantó.
    Un abrazo.

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  16. Piel de distinto color quizás los vuelve opuestos, pero las almas gemelas se recoocen y no llevan color.
    Me ha encantado, un beso

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  17. Tenían vidas paralelas destinadas a cruzarse. Un saludo.

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