viernes, 10 de abril de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO: EL JARDÍN

Recientemente la querida Sindel, en una de sus convocatorias, propuso el mismo tema para inspirarnos, así que mi musa se tomó receso para intentarlo nuevamente. Pero como no quería dejar de participar, rescato de uno de mis cuentos (basado a su vez en una película) un párrafo en donde describo un jardín bastante particular, lugar del encuentro romántico que da cabida a la historia que en él se desarrolla. Me disculpo por la extensión.


(...) Ante los atónitos visitantes, una frondosa selva desordenada se interponía entre la entrada y el viejo caserón. El bosquejo de lo que sin duda fuera el sendero principal apenas se abría paso bajo un enmarañado techo de enredaderas desprolijas y secas. Varios árboles añosos se abrían camino hacia el sol buscando alejarse de aquel jardín que más parecía un cementerio.  

Avanzando entre el lodazal que se había formado entre la espesura, los dos visitantes se aventuraron hasta llegar a la vieja mansión, tan descuidada y tétrica como el exterior que la rodeaba.   

Una vieja criada que apenas susurraba entreabrió la puerta principal y le dio al viejo jardinero las instrucciones del caso. Mientras el viejo se ponía de acuerdo en los pormenores, Manu aprovechó para detenerse en los detalles de aquella casa que sin duda, en otra época, había albergado grandes lujos.  

Lo que fueran magníficos vitrales hoy sólo eran vidrios sucios tapizados de mugre acumulada y de hojas resecas. Los bancos del jardín parecían sepulcros vacíos poblados de fantasmas, y bajo la pérgola lateral que daba hacia lo que había sido un pequeño lago artificial, se veían apenas, bajo un espeso manto de hojas muertas y moho, los restos fastuosos de lo que parecía haber sido una gran fiesta. Varias mesas cubiertas por restos de manteles raídos quedaban aun luciendo los restos de una valiosa vajilla totalmente destruida por las inclemencias del tiempo. Las mudas estatuas aumentaban la sensación de dolor perpetuo. Parecían llevar ahí siglos, mudos testigos de lo que por algún motivo que no alcanzaba a comprender, le producía una extraña atracción.  

Aprovechó que la discusión entre criada y jardinero se extendía bastante y tomando la libreta que siempre llevaba consigo, se puso a garabatear sus dibujos, tratando de imitar los restos inquietantes de lo que alguna vez fuera una gran celebración. Con suma destreza logró captar toda la rancia belleza de aquellos cadáveres de loza y cristal arrumbados sobre la mesa mugrosa, mientras danzaba al viento el mantel desgastado, luciendo el antiguo encaje a modo de mortaja perpetua.  

Abstraído por aquella singular imagen Manu no notó que unos inquietantes ojos lo miraban con desprecio. El crujir de unas ramas al romperse le advirtió que alguien o algo se ocultaba entre las sombras de aquella jungla encantada. Sobresaltado, dejó de dibujar, buscando infructuosamente aquella presencia que, sabía, lo observaba.  

No sin sorpresa descubrió que una chica de más o menos su edad lo contemplaba con marcada insolencia desde el fondo de la galería.

Por educación, la saludó con la cabeza, casi sin pronunciar palabra. La joven, disimulando su interés, apenas avanzó unos pasos y lo increpó con soberbia preguntando qué estaba haciendo allí. Notablemente nervioso, Manu se esmeró en responder explicando el motivo por el que allí se encontraba, pero pronto se dio cuenta que en realidad a la muchacha no le interesaba su justificativo, sino que esa era la mejor excusa que había encontrado para acercarse a ver sus dibujos.  


Con mucha displicencia y fina elegancia la hermosa joven se le acercó sin perder el aire de superioridad que brotaba de cada uno de sus poros y sin aparentar brindarle mucha atención, su mirada se posó en los inacabados dibujos que Manu intentara ocultar.   (...)

10 comentarios:

  1. Me encanta imaginar ese jardín que describes y esas semi ruinas.

    Creo que me perdería en un lugar así... tiene que ser belleza pura...

    Muchos besos

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  2. Primero planteas una melancolía, comparando tiempos pasados con un estado de decadencia.
    Luego revelas que el joven personaje boceta lo que ve, obteniendo la atención de una joven despectiva, que disimula su interés en esos dibujos.
    Y nos dejas con la intriga. Da para una continuación.

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  3. Me hubiera encantado seguir leyendo porque con sólo esos párrafos me he hecho parte del argumento.

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  4. Todo un acierto este rescate. Cuidado con los jardines, siempre hay alguien al acecho...
    Besos.

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  5. Me gusto tu relato, Monica. Describes a la perfeccion la ambientación de ese jardin olvidado y su viejo caseron. Un final muy en suspenso, quien sera la arrogante joven? incitá a saber mas de tu historia.
    Un beso

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  6. Buenos días, Mónica:
    Felicidades por tu relato climático, me quedo con las ganas de leer la totalidad del cuento.
    Ya que comentas que para él te inspiraste en una película, por alguna razón me ha venido a la mente “I Walked with a Zombie” de Jacques Tourneur.
    Nada más llego a escribirte. Sólo volver a felicitarte por el relato y agradecerte el que lo hayas compartido.
    Un abrazo, Mónica.

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  7. Muy lindo relato Mónica, lleno de detalles. Da para el comienzo de una buena historia enmarcada en un lugar intrigante. Obviamente deja entrever un final abierto con tintes románticos encantadores...... Gracias por compartir

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  8. Buena mezcla de naturaleza y ruinas.
    Un beso.

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  9. Me ha gustado la descripción decadente , desangelada y misteriosa de ese jardín pero me he quedado con unas tremendas ganas de saber cómo continúa la historia.
    Ayer leímos tu relato en la sobremesa de la comida del encuentro en Aranjuez, fue cómo si estuvieras aquí.
    Un beso

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  10. Les debo a quienes se interesaron, la historia completa... ¡Qué alegría saber que mi relato fue leido!
    =)
    (Casualmente esta tarde me lo había anticipado otro pajarito)

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