viernes, 30 de agosto de 2013

ESTE JUEVES UN RELATO: Imagina, en nombre del amor


 “Ama al prójimo
como a ti mismo”
clamó uno
pregonando desde un monte
y con su ejemplo
inició una revolución.
¡Imagina!
cantó otro
y otro alguien
a todo un mundo
con su sueño conmovió.

Soñadores compulsivos
hacedores de mañanas
no buscaban escaparse
de la angustia cotidiana
de este mundo estructurado
sino hacer que otros muchos
se animaran y soñaran
otro mundo… mucho mejor

Si las guerras y traiciones
se contagian en cadena,
si lo malo se repite
codo a codo
fomentando el temor,
es urgente que cambiemos
la propuesta que nos guía
hacia el odio desbocado
que nos hunde sin razón.

Convirtamos en presente
lo que otros han soñado
como mundo generoso.
Construyamos con justicia
el camino que anhelamos,
no dejemos que la inercia
de la queja y la tragedia
nos destruyan por cansancio
la propuesta del amor.

Más relatos imaginados en lo de Matices

lunes, 26 de agosto de 2013

HISTORIAS CON PASADO, PRESENTE Y FUTURO - Parte final




Parte 3: LAURA Y FLORIÁN – PRESENTE CON FUTURO

La mujer se despertó con un sabor agridulce en sus labios después del sueño. Una lágrima y una sonrisa se mezclaban en su rostro y abriendo la cortina de su ventana dejó que la mirada se perdiera por unos minutos entre las pocas nubes de aquel cielo de primavera.

Pensó en Leonor, en Federico…les agradeció infinitamente que se hubieran presentado así, tan íntimamente, retribuyéndole quizás por el haber reunido otra vez aquellas ofrendas de amor intercambiadas hacía tantos años. Fue feliz al haber comprobado que ambos pudieron conocer el verdadero amor, ese al que muchos jamás encuentran.

Pensó también en qué hacer con el escarabajo y la cigarrera, cuál sería el mejor destino para ellos. Supo que deberían estar siempre juntos, por supuesto, y entendió que no era la venta el final que ellos merecían.

Se le ocurrió que quizás pudiese ubicar la tumba de Leonor, y allí dejarlos, como póstumo homenaje. Conocía la familia, la estancia; si había sido enterrada allí o en el cementerio del pueblo no sería difícil saberlo. No era lejos, a penas unas horas de viaje por la ruta y lograría estar cerca de quien fuera la propietaria de su bello escarabajo. Pero la idea no terminaba de convencerla. Testimonios de un amor tan grande no deberían terminar bajo tierra, en una tumba, con sólo uno de los amantes …de esa manera la ceremonia no estaría completa. Quizás las dos reliquias merecerían un mejor sitio para descansar juntas. Tal vez el lugar mismo que vio nacer y crecer tan profundo sentimiento fuera el mejor marco para su posteridad…pensó entonces en Paris…en esos momentos era otoño allí…como cuando Leonor y Federico se conocieron…y la idea de la ribera del Sena, el viejo Montmartre, las plazas doradas por la alfombra de hojas, la plateada melancolía de las nubes y el agua la enternecieron aún más.Eso terminó por decidirla: París sería entonces!

Frente al empleado del aeropuerto, mientras él chequeaba su pasaporte, fue la primera vez que tomó conciencia de la asombrosa coincidencia.Increíblemente nunca, en tantos años desde que tenía el escarabajo, había tomado nota de que las iniciales de su propio nombre coincidían con las de Leonor. Quizás contribuyó a ello el hecho de que siempre decidió ignorar el María: siempre detestó llamarse como aquella odiosa tía que amargara tanto su infancia…pero esa era otra historia…

“LMA”, decía sobre el reverso del escarabajo…”Laugra Magría Agrmas”, leyó en imperturbable intento de español el empleado de migraciones. Y aquella tan obvia declaración, cobró, de improviso, el carácter de un nuevo signo por descifrar…

¿Qué fue lo que hizo que nunca antes aquella mujer tan atenta para resolver los secretos de otros jamás se hubiese percatado de aquella extraordinaria ocurrencia del destino? ¿Qué nuevo ingrediente se agregaría al sortilegio del escarabajo y la cigarrera?...Con la mente casi obnubilada por el sorpresivo descubrimiento la anticuaria recibió sin pensar sus papeles de desembarco, luego de arribar a aquel Paris otoñal, mágico y eterno, que la recibía con otra maravillosa incógnita dispuesta a ser interpretada.

El hotel era tal como lo había imaginado, los parques, como siempre los soñó, el Sena, tan increíble como en las postales, la magia, como sólo experimentándola se puede sentir…Ella, casi impensadamente, por capricho y fortuna del destino estaba allí, recién llegada desde un sur que se le antojaba de otro mundo, pretendiendo caminar como si supiera hacia dónde dirigirse, pero en realidad, eran de otros los hilos que dirigían su paseo, evocando otros pasos, lejanos ya en la historia, pero sin duda, aún presentes entre aquellas callecitas sin tiempo.
En la mano, un mapa de la ciudad que siempre quiso conocer, sobre su pecho, el escarabajo tan querido que cada vez más se enlazaba a su vida, en la cartera, la cigarrera labrada…y en su corazón, la mágica sospecha de que algo maravilloso ocurriría al final del día.

La mañana se disponía para ella con todo su esplendor. Sus ojos se esmeraban buscando entrever señales, secretos, signos que le dijeran hacia dónde, cuándo, qué… Las horas transcurrieron blandamente. Sin considerar el cansancio que podría sentir, haciendo uso de su empolvado francés y obedeciendo los letreros de las calles, pronto llegó a su inevitable destino: el Louvre…

Con sus contrastes insolentes y su promesa de eterna persistencia, el museo se le presentaba como el sitio ideal para terminar de compaginar y darle un marco adecuado a la ceremonia de reencuentro del escarabajo y la cigarrera. Sabría por fin dónde culminar aquella historia de amor inconcluso y eso la hacía sentir feliz.

Si bien siempre quiso recorrer detenidamente cada una de las galerías de aquel templo del arte y de la historia (para ella, amante de las antigüedades, estar allí era como estar en el corazón del paraíso) sin dudarlo se dirigió directamente al Departamento de Antigüedades Egipcias.

Egipto Copto, Faraónico o Romano…tres posibilidades en que se abría su búsqueda y a las que decidió responder comenzando por Egipto Faraónico, supuso que sería allí donde estaba el original de su escarabajo.

Recorrió varias salas entre estatuillas, utensilios y amuletos. Encontró varios escarabajos de cuarzo pero no eran como el que lucía sobre su pecho. Aquellas maravillas la hipnotizaban y la iban sumergiendo poco a poco en un mar de ensoñación que la fue poblando de un íntimo bienestar. Aquél mundo de reliquias la atrapaba, haciéndole volar la imaginación y la sensibilidad hasta llegar a sentir que podía casi tocar a quienes habían labrado aquellas piedras y pintado aquellos trazos.

De repente, en una vitrina con muchas otras joyas y amuletos, allí estaba, entre las pertenencias del Rey Amenemhat III, hecho de oro, vidrio y madera…el original de su escarabajo, que simbolizaba la reencarnación y las fuerzas de movimiento del sol. Sintió una profunda emoción y una extraordinaria conexión con aquellas dos personas que en ese mismo lugar, varias décadas atrás se habían encontrado frente a aquel mensajero de dioses iniciando juntos la que ya era parte de su propia historia.

Contempló extasiada aquella pieza por largos momentos, buscando atravesar, si hubiera sido posible, el cristal que separaba sus manos de aquellas texturas. Mientras la observaba, acariciaba, en compensación, la lisura de “su” propio escarabajo, que, desde su solapa competía en belleza con su gemelo.

Entre la semipenumbra de la sala, recién advertido por la anticuaria que se despertaba suavemente del encantamiento, un hombre alto, de ojos amables, claros y penetrantes le sonreía como celebrando también por un reencuentro.

- Hermosa y mágica coincidencia – dijo…mientras a Laura le subía imprudente y delatora la sangre hasta sus mejillas.

- Son prácticamente idénticos – se apuró a aclarar el hombre para justificar con inocencia su intromisión.Con acento claramente compatriota, aquel extraño de aspecto afable y algo entrado en años decidió presentarse sin más trámites, buscando diluir con su simpatía la sorpresa de la mujer.

- Florián Dálman Suárez – dijo, extendiendo al mismo tiempo su mano - es una alegría encontrar a alguien a quien le entusiasmen como a mí estas antigüedades. Y además, una satisfacción extra que hable el mismo idioma…el francés no es muy fuerte y para comunicarme aquí, realmente tengo que hacer un gran esfuerzo – agregó con muestras de gran sinceridad.

A estas alturas Laura estaba sonriendo, su corazón maravillosamente agitado, con la mano de Florián entre las suyas, repasando mentalmente las iniciales (F,D,S) del nombre que ya nunca más le sería extraño…mientras pensaba maravillada en los vericuetos que hizo el destino para conducirla hasta ese preciso lugar, en ese preciso momento…

(…de la misma manera que a mí me guió para narrar estas historias…)




domingo, 25 de agosto de 2013

HISTORIAS CON PASADO, PRESENTE Y FUTURO - Parte 2



Parte 2: PROLEGÓMENOS DE UN SUEÑO

Corre el mes de octubre de 1913, Europa está convulsionada y Francia es parte fundamental del juego de equilibrio entre potencias. Centro neurálgico del mundo cultural la proximidad de la guerra no logra opacar el movimiento artístico que en ella se genera.

Las galerías, cafés y museos de Paris son el lugar de encuentro de soñadores, artistas y estudiantes. Las vanguardias intentan en vano abrir un paréntesis en ese clima de caos y violencia que se vive en el continente, se habla de ruptura con los cánones clásicos, la revalorización de las formas y equilibrios naturales, el redescubrimiento de la libertad y la fantasía.

Los rincones de bohemios y estudiantes que pueblan sobre todo la zona de Montmartre genera el ambiente propicio para intentar escapar de la guerra que se avecina buscando en el mundo del arte, la liberación y el cambio que no se encuentra en la realidad.

LEONOR Y FEDERICO - PASADO EN PRESENTE

Entre las salas del Louvre, quiso la suerte que frente a las reliquias de un imperio muerto dos corazones se flechan a primera vista. Entre Nefertitis y faraones, entre el misterio de sacerdotes y Osiris, celebrando la vida en el renacer de la muerte, un hombre y una mujer se ven a los ojos por primera vez.

Dos en cien millones…Víctimas y beneficiarios de un mismo azar, dos almas gemelas coinciden en un mismo instante, en un mismo lugar, con las mismas predisposiciones…

Y en aquella sala de museo donde los trofeos de otras vidas muestran que se puede sobrevivir a la muerte, dos jóvenes se seducen el uno al otro, sin que hayan hecho falta demasiadas palabras para sellar esa ofrenda.

La excusa para el acercamiento es un escarabajo. Un diminuto coleóptero dorado y azul que significaba para los antiguos habitantes de los valles del Nilo el permanente renacer desde la muerte. La simbología es atrapante, lo suficiente para continuar en un café la charla y el encantamiento.

Noviembre pasó entero, logrando prolongar con su marco de hojas doradas lo que pronto será una cruenta separación. La guerra es inminente, los dos lo saben.

Ella retornará hacia su sur, él, hacia su Germania de procedencia. Pero el otoño persiste y Paris les regala por un día más su cobijo, y eso sólo importa…nada más tiene presente. Leonor se abre por primera vez al amor, Friedrich pasa, gracias a él, a ser para siempre, Federico.

Pero todo tiene su fin y aunque se evite mirarla, la realidad es omnipresente y conspira contra dos amantes que deben separarse sabiendo que no habrá un “hasta pronto”.

Es el último día antes de la partida. De común acuerdo deciden entregarse en cuerpo y alma el uno al otro, haciendo caso omiso de prejuicios, obligaciones y corduras. Abrazados, despidiendo a su paso la ribera del Sena que fuera testigo de sus besos, los enamorados intercambian sollozantes, promesas de amor eterno.

Ella le regala una cigarrera, él, el mismo escarabajo que les sirviera de excusa para conocerse. Los dos llevan grabadas sus iniciales y su fidelidad por siempre.

Un pequeño cuarto de hotel en su Montmartre fue el dónde, desde el ocaso hasta el amanecer el cuándo, y con la extravagancia y pureza de su amor joven se puede resumir el cómo

Así, íntegro y cabal, sin limitaciones…con lo mejor que puede construir el amor se entregan y en sus corazones permanecerán el uno para el otro por siempre, intactos hasta que la muerte les trunque el ansiado encuentro.

A él lo matarán por buscar reencontrarla, escapando para ello de una oscura guerra. Ella morirá en el sur, solitaria y joven, en la estancia donde siempre vivió, presa de una incurable pena.

Sin hijos se extinguirá su amor…o quizás,…tal vez, trascienda a la mortalidad de sus cuerpos.

(viene del post anterior y culminará en el post siguiente)

sábado, 24 de agosto de 2013

HISTORIAS CON PASADO, PRESENTE Y FUTURO - Parte 1

De vez en cuando me dan ganas de re editar alguna de mis trilogías, historias armadas en tres partes que, por su extensión, pueden resultar poco aptas para el formato bloguero. Así y todo sé que hay quienes las leen y gustan de ellas, por lo que hoy quiero publicar otra vez un texto que nació en forma impulsiva, sin saber por qué ni hacia dónde iba, y que resultó al final una historia romántica que disfruté mucho escribir.
Iré publicando, entonces, sucesivamente los tres capítulos que, espero, disfruten como yo.
¡Buen fin de semana para tod@s!



Parte 1: RELIQUIAS E INICIALES – PRESENTE CON PASADO

No sé hacia dónde me dirigirá este comienzo, no sé el destino de mis palabras. Sólo sé que el relato comienza en el mercado de San Telmo, en Buenos Aires, de esos donde se venden cosas viejas, adornos, libros, ropa usada; todo lo que alguna vez fue y quiere seguir siendo, como el corazón que se niega a morir después de un gran desencanto.

Era una tarde de sol de un día cualquiera, allí, donde todo es válido y nada es ridículo, en ese mar de colores, aromas y rostros distendidos, donde la fortuna guía los hilos de los que se lanzan a la aventura de encontrar algo bueno…

Con temperamento firme, cabello cano y elegancia en las que se han asentado los años, una mujer especial se disponía, como siempre, a mostrar su mercadería, o mejor dicho, sus sueños, porque no era la necesidad comercial lo que le hacía montar allí su campamento. Era otro el intercambio buscado, mucho más sutil, valioso y duradero. Era descubrir la vida en los ojos ajenos, era contrarrestar la apatía de los días grises, esos que no tienen nada que ver con el clima.

Ella había decidido, hacía ya bastante, no entregarse al simple transcurrir del tiempo, quería hacer algo valioso con la porción de vitalidad de la que disponía y así se comprometió todas las tardes a ubicar en su pequeño puesto las cosas más bellas que encontrara, las que atesoraran alguna anécdota, un recuerdo, un pedacito de alguien que sin estar, todavía seguía viviendo en el que fue su jarrón, su cajita de música o su retrato.

Aquella mujer que valoraba la nostalgia y sus testimonios se dedicaba a comprar y vender antigüedades, teniendo la íntima convicción de que en ellas perduraba parte de las almas de quienes poseyeron aquellas reliquias, y conservarlas resultaba ser una manera de honrar a quienes alguna vez, compartieron con esos objetos sus más tiernos e íntimos momentos.

En realidad su actividad no era meramente remunerativo, era mucho más que eso: ella escudriñaba en la mirada de cada paseante buscando intuir sus sentimientos, buscando ubicar a quienes merecían pasar a ser los nuevos propietarios de sus tesoros. Por eso, cuando alguien se mostraba interesado en alguno de sus maravillosos objetos y ella interpretaba que no era esa la persona indicada para llevárselo, se las ingeniaba para desalentarla diciéndole un precio muy elevado o desviando su atención hacia algo que ella considerara más apropiado.

Por el contrario, cuando veía, por algún signo que el destino le mostrara, que alguna persona destinada a encontrarse con algún objeto determinado no le había prestado atención, ella se las arreglaba para entusiasmarla con su compra, incluso, llegado el caso, cediéndoselo por menor valor del que, en su momento, ella había pagado.

Así las cosas, la mujer se consideraba a sí misma la encargada de reubicar en el mundo de los vivos las reliquias de los que ya no lo estaban y esa actividad era apreciada por ella como de extraordinaria importancia.
Entre todos sus tesoros había una que consideraba muy especial porque nunca había logrado encontrarle dueño. Por más que estudiara a sus posibles compradores, por más que advirtiera en ellos real atracción por aquella reliquia, nunca se decidía por ninguno y desechaba, entonces, hasta las más tentadoras ofertas.

El objeto en cuestión era un broche. Un pequeño prendedor de principio de siglo, bastante llamativo, de cerámica esmaltada y oro, con forma de escarabajo. Sobre el reverso, unas iniciales grabadas le daban el toque tan personal que la joya poseía. LMA - FDS, podía leerse, y quizás en esas letras fuera donde se radicaba gran parte de su magia.

Aquella preciosa alhaja había llegado a sus manos por medio de una amiga de su infancia, una triste mujer que decidió desprenderse de todos los recuerdos de su familia con la mezquina intención de reunir dinero para hacer un viaje junto a su amante de turno.

Quizás haya sido esa actitud de total desinterés hacia sus raíces lo que hizo que la anticuaria se encariñara especialmente con aquella pieza que la enamoró desde un primer momento.

Dada su basta experiencia en aquellos menesteres de interpretación de historias pasadas, enseguida intuyó que aquel broche era un especial testimonio de un momento muy particular en al vida de alguien que ya no estaba.
No logró recabar con su amiga algún dato preciso que la guiara hasta el origen de aquella historia, tampoco tuvo la suerte, como tantas veces, de ver en sueños los pormenores de aquel trocito de pasado. Sí tenía la íntima convicción de que en él vivía aún el vestigio de la que había sido una sin igual historia de amor de tiempos idos. En eso sabía que no se equivocaba y por ese motivo, se esmeraba particularmente en emprender correctamente el difícil proceso de hallar el dueño que lo mereciera.

Habían sido ya casi quince los años que habían transcurrido desde que el precioso escarabajo llegó a sus manos y en todo ese tiempo nunca había logrado averiguar algún dato cierto sobre su intrigante historia. Tampoco supo con certeza el nombre de su dueña; sólo escuchó por boca de quien se lo vendió que quizás hubiese pertenecido a una de las hermanas de su abuela.

El rastro del origen del escarabajo se perdía en la primera década del siglo pasado y el lugar probable donde había vivido su dueña era quizás una estancia en el sur de la provincia de Buenos Aires.

El broche había permanecido guardado en un viejo alhajero destartalado que por años cobijó restos de collares variados y aros que habían perdido su par. Allí, casi escondido entre restos maltrechos de la coquetería femenina, el broche pasó desapercibido por generaciones, quizás por su forma, algo extravagante para los gustos más clásicos de quienes no gustan llamar excesivamente la atención.

Quizás fuera que le inspiraba una entrañable sensación de nostalgia y cierta tristeza de amor truncado o no correspondido lo que le hacía sentirlo tan especial. Quizás hayan sido sus propios años de soledad y amores por siempre postergados los que le sugirieran esa cualidad en la joya.

La mujer, que siempre se esmeraba en ubicar con justeza los futuros dueños de sus antiguallas, nunca supo con exactitud qué tipo de persona correspondía conectar con aquel prendedor. En general, nunca había tenido problemas para hacer su trabajo, pero con aquel pequeño escarabajo el asunto resultaba ser mucho más difícil.
El hecho de que representara un insecto era, de por sí, un primer inconveniente: en general, salvo las mariposas, los demás especímenes de esta clase del reino animal no son bien vistos como adornos, es más, producen cierto rechazo, ligado tal vez a la aversión natural que suelen despertar estos bichos en la mayoría de las personas. Así mismo, conocía muy bien el significado que los escarabajos habían tenido para antiguas culturas, principalmente en la egipcia, donde se lo relacionaba con el renacer de la vida. De tal manera que quien calificara para ser su propietario debería ser de gustos muy personales y libre de los prejuicios de la moda y la estética establecida.

Por pura casualidad, aquella tarde llegó hasta su puesto un caballero de aspecto algo enfermizo que le ofreció venderle una antigua cigarrera de plata. No era demasiado valiosa, su factura, si bien bastante elegante, no era muy especial y además estaba algo maltrecha, pero un detalle muy particular llamó poderosamente su atención: “LMA y FDS por siempre” llevaba grabado en su interior y aquella mágica coincidencia la decidió a adquirir inmediatamente lo que el destino había decidido poner en sus manos.

Trató de averiguar algunos datos sobre la historia de la cigarrera, a quién había pertenecido, cómo llegó a las manos de aquel extraño. Según le informó el hombre, había pertenecido a un soldado alemán, muerto en la primera guerra; su padre le había contado que el joven soldado había sido fusilado por desertor y luego, entre los que habían integrado el escuadrón que lo ajusticiara, decidieron jugársela a la suerte. Su padre fue quien la ganó y desde entonces había permanecido en un cajón guardada.

Acotó también, quizás para agregarle algo de intriga, que creía recordar que su padre más de una vez le había adjudicado a aquel objeto la constante mala suerte que lo había perseguido toda su vida. Lejos de amedrentarse por esa historia, la anticuaria retuvo cada mínimo detalle del relato en su mente, convencida de que pronto lograría armar el rompecabezas que existía entre su escarabajo y esta cigarrera.


Esa noche se fue a dormir muy emocionada, convencida de que pronto lograría descifrar las historia que enlazaba a aquellos dos tesoros, testigos privilegiados de lo que, intuía, había sido una gran historia de amor.

(continúa en el próximo post)

miércoles, 21 de agosto de 2013

ESTE JUEVES, UN RELATO: EL ANIVERSARIO


No. No es cierto que el calendario tenga el poder de remarcar mi pena. No me acrecienta el dolor saber que otros trescientos cincuenta y cinco días han transcurrido. No me agudiza la herida. No es cuestión de fechas el vacío tremendo que me dejó tu partida. Si es que cada mañana, tarde y noche, pienso y siento la cruel ausencia de la que fue tu presencia, que era mi sostén, un trozo vital de mi vida. No es diferente esta jornada por el número que se destaca en presente en el almanaque. No se pone el recuerdo en verdadera magnitud por actualizarse otra vez un día…pero sí tengo que reconocer que, aún sin quererlo, al ver - como al pasar- la fecha en que se cumple un nuevo aniversario, no puedo dejar de sentir que se ajusta algo más el nudo que –desde aquella noche- llevo permanentemente atado en el espacio que va desde mi corazón a mi estómago.

Más relatos de aniversarios en lo de Alson

sábado, 17 de agosto de 2013

LETARGO





















Ella sueña con salir
al fin, rescatada
de su letargo.

Temerosa de perder
-por falta de uso-
el ritmo usual
de sus enhebradas palabras,
la mujer se esfuerza
ansiosa ante el teclado,
esperando que esta vez
-como antes-
la prosa surja
y los versos floten
con personal  bonhomía…
Naturales,
sin pretensiones,
liberando al menos por un rato
la inquietud que sabe que porta.

Pero la han dejado de lado
-desde hace un tiempo-
sus irregulares musas
y no con poca desilusión
-pero aún con pizca de esperanza-
ella entiende al fin
que poco y nada puede hacer
en esas circunstancias:
sólo buscar tentarlas
con agridulces letras sugeridas
-apenas esbozadas-
aguardando cauta
a que la inspiración se apiade un poco
y se arrime -quizás por lástima-
buscando hacerle compañía.

jueves, 8 de agosto de 2013

ESTE JUEVES, UN RELATO: MEDIANOCHE EN…

Medianoche en el Daily

En aquel París
la medianoche no es
la hora en que las carrozas
vuelven a ser humildes calabazas.

En aquel Paris
las doce campanas marcan tan solo
el inicio de la fuga de la luna
transformándose
sobre el agua.

En aquel Paris
por las noches,
la poesía experimenta ser
un destello leve entre dos,
una brizna de luz,
un capullo,
un discurso sin voz,
un susurro...

Nota:
Este es mi breve aporte para la convocatoria juevera de esta semana. Sigo convaleciente -nada grave, sólo molesto- y con poco tiempo disponible para bloguear. Igualmente intentaré visitarlos a todos.

Un abrazo.

Más relatos de medianoche en el Daily

martes, 6 de agosto de 2013

UN TEXTO RESCATADO DE OTRO TIEMPO



A tus ritos de pesimismo…
la fantasía de mis sueños
a tus códigos de inconducta…
mis reglas de convivencia
a tu locura sin escrúpulos…
la locura de mi inconsciencia
a tu ácida displicencia…
mi feliz descubrimiento
a tu angustia intestina…
la serenidad de mi inocencia
a tu mirada perdida…
mis ojos que aún se sorprenden
a tus palabras hirientes…
la mano abierta que se tiende
a tu esperanza perdida…
mi corazón que aún espera.