jueves, 12 de marzo de 2009

HISTORIAS EN PARALELO 2 - Parte final (para los impacientes! jeje)












...A VECES EL DESTINO JUEGA CON NOSOTROS



La noche anterior no había podido dormir. Ni siquiera la pastilla que le prescribió su médico dio resultado. Estaba inquieta, como si presintiera que iba ocurrir algo increíble e inesperado.

Esa mañana su hija estaba particularmente irascible. No es que necesitara motivo para estarlo, pero el no haber encontrado uno de sus libros fue la excusa que la hizo salir dando un fuerte portazo que seguramente se sintió hasta en la planta baja.

Amaba a su hija más que a nadie en el mundo, no sólo por el lógico amor que toda madre siente por un hijo sino además, porque en su caso, haber decidido tenerla había sido su más grande desafío. Lo había asumido a conciencia, a pesar que era muy joven y que no estaba preparada cuando se descubrió sola frente a ese embarazo no esperado.

Lo decidió sin dudarlo, sin siquiera comentárselo a sus padres. Lo hizo antes aún de que aquel amigo que siempre la quiso desde lejos le ofreciera ser quien asumiera, frente a todos, la paternidad de su bebé para que no se encontraran totalmente desprotegidos.

El destino y su inmadurez hicieron que no fuera su gran amor quien ocupara el lugar que ella hubiera deseado, pero la sola idea de ver nacer a su hijo hizo que le brotaran más fuerzas de las que creía tener para seguir adelante, aunque eso significara casarse sin estar enamorada.

Dieciocho años después, su hija, igual de rebelde que ella misma cuando tenía su edad, parecía estar cada día más distante, y eso le dolía mucho más de lo que podía soportar.

Desde su separación, inevitable desde hacía tantos años, la joven parecía cuestionar cada uno de sus actos, quizás adjudicándole a ella la mayor parte de la culpa del fracaso del matrimonio y de la consecuente ruptura de la familia.

La traición de su marido no le dolió tanto como la actitud de incomprensión de su hija y eso se encontraba clavado en su corazón como una espina.

Mientras terminaba de lavar las tazas del desayuno, se sorprendió recordando la chica que ella misma había sido hacía ya tanto tiempo. Se reconocía en el carácter de su hija, aunque hoy, después de tantas resignaciones, la vida le había apagado el entusiasmo que le desbordaba en aquellos años. Lo decidida y lo verde de sus ojos eran quizás lo más notorio de lo que le había legado.

Con nostalgia recordó aquellos años dorados, de tantos proyectos, de tantos sueños compartidos, de tanto amor y tantas ilusiones. No quedaba ya nada de ellos. Los había decidido enterrar para siempre cuando supo que él se había marchado sin despedirse siquiera, después del berrinche que ella había tenido y que provocó aquella pelea estúpida. Aquella última tarde, cuando se encontraron en el parque, iba a contarle por qué los últimos días había estado tan reacia y temerosa, tan callada y reflexiva.

Cuando lo vio llegar hablando entusiasmado porque había concretado ya casi el viaje que tanto soñaba, en lugar de alentarlo, como venía haciéndolo hasta ese momento, o de contarle sin más dilaciones lo que sucedía, su mal genio estalló armando una escena de celos por una tonta nota que encontró en su agenda.

Se marchó llorando de aquel banco sombrío, angustiada y enojada más con ella misma que con él.

Pasaron unos días y no quiso atender sus llamados. Mientras él hacía tantos planes para recorrer el mundo, ella sentía que una cárcel se cerraba en torno suyo y no quería que él se quedara obligado por las circunstancias. No lo quería junto a ella de esa manera.

El día que él partió, el mundo terminó por aplastarla; vencida, asustada y vulnerable aceptó la propuesta de quien pronto fue su marido y poco a poco fue renunciando a sus sueños, siendo solamente su hija el motivo por el que la vida continuaba teniendo sentido.

El teléfono sonó, arrancándola con brusquedad de los viejos recuerdos.Pareciendo que los pensamientos y los dioses que manejan los destinos se hubiesen confabulado, reconoció de inmediato aquella voz que atravesó los mares y el tiempo y consiguió que otra vez su corazón latiera acelerado.

No lograba articular una palabra…no podía creer lo qué estaba pasando. Era él. Le hablaba tembloroso, se intuía. Como antes… Lo sentía tan cerca como antes…
La emoción los traicionó a los dos y demostraron sin reservas lo que seguían sintiendo el uno por el otro. No escuchó su propia voz cuando quiso abreviarle su historia. No habló de su gran secreto, claro…para ello debía mirarlo a los ojos.


Sin saber muy bien cómo, quedaron en verse. –Ya mismo - dijo él, impaciente. – En el parque- logró decidir ella.

Los minutos pasaron con tanta lentitud como todos los años que se había sentido sola. La hora del encuentro parecía no llegar nunca. ¿Cómo lo enfrentaría? ¿Lo reconocería? ¿Habría cambiado mucho? No quería hacerse ilusiones, y sin embargo, no dejaba de hacérselas.

Saboreó, eufórica, el hecho de comprobar que aún lo quería…o tal vez quería solamente su recuerdo…que no es lo mismo. Debía averiguarlo y lo haría enseguida. Bastaría con mirar otra vez de frente aquellos ojos de miel que fueron a la vez su pasión y su ternura.

Ahora, veinte siglos después de aquella última tarde, volvió a sentirse la misma muchacha inquieta y vital. Se puso su mejor vestido, se concilió con la imagen que le devolvió el espejo y fue a su encuentro.

Cruzó la avenida. El aire suave le despeinaba con tibieza su cabello, y ese gesto de la Naturaleza bastó para reconciliarla con la humanidad. Intentando respirar profundo mientras caminaba, se puso a observar a la gente que iba y venía por los senderos, bajo los árboles enormes que refrescaban con su sombra la mañana de noviembre.

El sitio que acordaron para encontrarse era el centro del parque, junto a la fuente, donde había muchos bancos junto a una enredadera que trepaba por una pérgola. En ese mismo lugar… donde se habían visto por última vez, hacía tanto tiempo.

La vida se encargaba de hacerle un guiño de complicidad y evocación que la hacía ser optimista. Esa era una buena señal, no tenía dudas.

La brisa le trajo el perfume de la enredadera. Entrecerró los ojos para concentrarse en aquel aroma, recordó, de repente, que aquella tarde también la había conmovido su fragancia. Al inspirarla con delicia, se renovó por dentro, y abriendo los ojos suavemente, dejó escapar una sonrisa.

Una nostalgia dulce la envolvió casi como en un sueño, y con increíble claridad lo reconoció, a pesar del impiadoso paso de los años.

En ese momento se dio cuenta que no estaba solo, a su lado se encontraba, inexplicablemente, su propia hija…la hija de ambos. Alegre y bella, lo miraba sin tapujos y marcadamente extasiada. Él le sonrío y le sostuvo la mirada y de repente, extendió su mano regalándole la flor que tenía entre sus dedos.

Maravillada, deslumbrada casi por el sol del mediodía, la mujer notó que las miradas de ambos se dirigían ahora hacia ella, también notoriamente sorprendidos.

Su corazón se aceleró sin aviso, poniendo en evidencia su torpeza.
Comprobó en ese segundo, cómo a veces, el destino se empeña en jugar con nosotros.


(fin)



8 comentarios:

  1. ¡¡¡BRAVOOOOOO,BRAVISIMOOOOOOOOOOOO!!
    TE JURO QUE NO ME ESPERABA ESTE FINAL ,NI EL QUE SE ME CAYERA LA LENTILLA DE LA EMOCION.AHORA LA TENDRE QUE BUSCAR.¡¡SNIF!!
    ME HAS DEJADO I M P R E S I O N A D A.
    ¡¡OLE Y OLE!!
    PRECIOSO.
    BESOS.
    Mº JOSE.
    TIENES UN REGALO EN MI CASA.

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  2. ESPECTACULAR¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
    SOS UNA GENIA, HERMOSO RELATO¡¡¡
    EL DESTINO SIEMPRE NOS TIENE ALGO PREPARADO¡¡
    NENA, NO SE TERMINA NUNCA TU INSPIRACION EH?? ADMIRABLE
    BESITOS, BUEN DIA¡¡¡¡

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  3. Final de pelicula!! Que bonito jajajaja
    Lo he disfrutado Neo, gracias

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  4. Ayyy....déjame que te aplauda!
    Plas plas plas!
    Qué emoción, a pesar de conocer la historia!
    Es tannn bonita! :D


    Un besito


    P

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  5. Precioso, precioso y además un final inesperado. Tienes la capacidad de sorprender además de escribir muy bien.
    Gracias Neo. Un abrazo con cariño.

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  6. pronto estaré de vuelta. en tanto, te dejo un regalito.

    http://arcondesastre.blogspot.com/2009/03/i-y-ii-premio-este-blog-es-una-joya.html

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  7. Ala¡¡ Al final vas a tener que cobrarnos por estos relatos. Porque tanto arte gratis no puede ser bueno para el cuerpo¡¡ jejeje

    Con esto de la crisis no están los bolsillos para muchos viajes, pero gracias a Dios, volar con la imaginación no nos lo quitará nadie y tu consigues que volemos con cada uno de tus cuentos.

    Gracias Moni. :)
    Me voy a dormir contento.

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  8. Hola Moni, recuerdo muy bien esta trilogía, me encantó, lo que sí tengo una duda, ¿el final es exactamente el mismo?, tal vez me esté engañando la mente, viste que a veces una se queda con lo que supone y no con lo que es, y como hace un tiempo que leí la primera edición por ahí ya estoy delirando, jajaja, pero recuerdo el final un poco distinto (estoy muy loca? jajaja, perdón!!) Besos y felicitaciones de nuevo por estas maravillas que compartís con nosotros.

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