jueves, 22 de febrero de 2018

ESTE JUEVES UN RELATO: CUARESMA

Esta semana nos convoca el amigo Max Estrella a escribir sobre el período de Cuaresma. Mi texto lo toma en el sentido más genérico del término, como proceso interior, además, me he excedido en cantidad de palabras. Me disculpo. 
Para leer todos los relatos, pasar por su blog, Diario del Último Bufón.


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CUARESMA

Desde siempre siente que el año empieza después de carnaval. Luego de las fiestas de fin de año con sus luces y ajetreos, luego de las playas, el calor y la gente yendo y viniendo en vacaciones intentando escapar del cansancio acumulado, luego de ese último festejo colectivo enmascarado y distorsivo, cuando los desfiles de murgas y mascaritas culminan vaciados de sus fulgores aplastados por las cenizas que dejaron los mil fuegos de artificio, recién entonces siente que cesó el paréntesis de jolgorio y realmente la vida retoma su ritmo en búsqueda de su sentido.

Sin ser religioso ni particularmente afecto a los planteos espirituales, percibe que es recién en ese momento descarnado del año -cuando todo lo superfluo y pasajero ya se ha decantado a fuerza del desgaste- que cada quien se ubica otra vez cara a cara frente a lo que teme, descubre y porta. No es que le surja la necesidad cuantitativa de hacer balance o algo parecido. Nada de eso. Es mucho más profundo y sustancial lo que siempre se le plantea como necesidad real frente a la vida y desde que tiene memoria -o más bien, conciencia responsable en cuanto a sí mismo- es en esa instancia luego del desborde en el que se siente frente a la necesidad de sacarse una a una las capas de dureza construidas como autodefensa, la carga de vanidad pegoteada sobre sus instintos esenciales, los preconceptos adheridos en su mente a fuerza de miedos, telarañas y construcciones desencajadas. Todas esas cargas huecas y engañosas que terminan por enmascarar lo que en realidad él mismo es en su fundamento.

Asumir en profundidad ese proceso nunca le ha resultado fácil, más bien todo lo contrario. Más de una vez ha comprobado que ese período de abstinencias y auto-contemplación es sumamente doloroso.

No es sencillo pararse frente al espejo del alma y asumir la versión desnuda de lo que venimos construyendo. Uno muchas veces se queda sorprendido. Otras, provoca pavor saberse tan vulnerable, tan contradictorio, tan poco sustentable en sus aparentes convicciones. Es en ese momento en que uno debe atreverse a intentar superar las flaquezas y las decepciones redescubriendo esa fuerza intrínseca que nos distingue como humanos. Optar por transformar nuestra acción a partir de los valores en que en verdad creemos, en lugar de seguir cubriendo lo que no sabemos enfrentar para evitar salir lastimados. De eso se trata el juego. Aprender a pedir perdón, incluso si no ha habido mala intención en lo que en otros –o en nosotros mismos- hemos provocado.


Hay que atreverse. Es fundamental y necesario. Desde ya que no se logra sólo queriéndolo. Una y otro vez habrá intentos fallidos. Pero es ese el quid del trascendental crecimiento. Quizás a él le lleve toda la vida. Ha paladeado una y otra vez lo que siente como fracaso, pero afortunadamente sabe que pese a todo, siempre debe seguir intentándolo.

viernes, 16 de febrero de 2018

RELATO DEL JUEVES (EN VIERNES) El suspiro

Esta semana Nieves nos convoca desde su blog a escribir relatos en sonde los suspiros sean el motivo de la inspiración. Para leer todos los textos, pasar por su blog.



EL SUSPIRO

No es cada vez que paso por delante, ni puedo determinar si hay puntualmente alguna combinación de circunstancias que hace que ello ocurra. No es tampoco que una hora específica del día te traiga a mi memoria ni resulta ser la tristeza de los aniversarios lo que los motiva. Lo cierto es que a veces, por alguna razón que no alcanzo a reconocer, de improviso mi marcha apurada entre los quehaceres se interrumpe y me detengo en silencio frente a tu retrato. Ese que está allí, en el lugar central del living desde el día que te fuiste.

Enmarcada tu imagen desde su quietud, siento que me acompañas en mi cotidiano trajinar. Te miro largamente y te evoco intentando atraerte en la que fue tu dimensión real cuando estabas viva y es en ese instante que nace, como melancolía dulce exhalada con mi aliento, un íntimo y desvaído suspiro en el que se revela en verdadera magnitud tu ausencia.

miércoles, 7 de febrero de 2018

ESTE JUEVES (CON ADELANTO) UN RELATO: LA CARTA

Esta semana lleva la batuta del encuentro juevero María José, quien nos propone crear un relato donde el escribir o el recibir una carta sea el motivo central del mismo. Les pido excusas por haberme pasado en la cantidad de palabras pero creo que el sentido del texto lo merecía. Para leer todos los relatos participantes, pasar por el blog de nuestra anfitriona.



Lugar y fecha, sin importancia…

Escribo esta carta con desesperación, sin tener presente algún destinatario específico, esperando que al hacerlo las incertidumbres que percibo de la realidad se disipen en mi mente a medida que expongo sobre este papel los pensamientos arrebatados e inconexos que me surgen precipitados, quebrando los pocos recursos que me quedan para anclarme a esta razón que amenaza, inasible, con dejarme. No voy a ocultar que siento miedo. La sola idea de perder la cordura me aterroriza –aunque a medida que pasa el tiempo aumenta mi convicción de que nadie permanece realmente “sano” en este mundo-

Intentaré mantener en lo posible la coherencia de mi escritura siguiendo un simple hilo conductor para que luego, con su lectura, mi razón pueda hallar la forma de descifrar lo que me pasa en este difícil trance de mi vida. No sé si lo lograré o si será éste otro vano intento de descubrir los vericuetos por donde se me escapan los pensamientos -a estas alturas, apenas hilachas de lo que fueron en otra época-

Hoy aquí, ante este espejo que pretendo sea esta blanca hoja a la que me enfrento, siento que cada partícula de mi cerebro busca desintegrarse en un estallido incomprensible frente a las preguntas que aún no hallan sus respuestas y a las respuestas que nacen sin que nadie haya aún preguntado. Una marea de ideas inverosímiles va y viene en mi cabeza, un cúmulo de absurdos planteos que me acorralan dejándome sin abrigo ni argumentos frente a esta desesperación que crece y crece, mientas a mis pies parece desmembrarse el suelo por el que piso y nada a mi alrededor logra darme pauta de lo que en verdad existe o si en cambio es producto de alucinaciones descabelladas.

Me estoy volviendo loco. Eso es lo que creo. Aunque por momentos creo tener la certeza de otra posibilidad… Logro ver –o creo hacerlo- eventos que aún no han sucedido, percibo más allá de lo que me permiten los sentidos y siento que mi ser se va disociando en miríadas de moléculas cada vez en forma más palpable y en ese proceso de desintegración es que me vuelvo más y más sensible a todas las energías que vibran en sintonía desde lo profundo del cosmos. Presagio que mi cuerpo va perdiendo su congruencia y que en cualquier momento pasaré a ser apenas polvo de lo que alguna vez fueron mil estrellas. Principio y final precipitado de todo un universo que ya no me contiene y en el que sin remedio me voy disgregando. 

Dentro de poco ya ni seré. No moriré pero tampoco estaré vivo, al menos no en la dimensión en la que aprendí hasta ahora a desempeñarme. Quizás vaya aceptando de a poco mi destino: pasar a ser de improviso un poco “dios”, una evolución tortuosa e impensada de mi ser que me arrebata sin elección hacia un estadio más etéreo liberándome por fin del doloroso infortunio de la carn…(e) (en el texto de la carta original, la última palabra aparece inconclusa)


* La anterior misiva fue encontrada dentro de una celda vacía, antes ocupada por uno de los internos de una clínica psiquiátrica registrado como NN y del que nadie nunca logró aportar demasiados datos. Tanto el motivo de su internación como las circunstancias de su misteriosa desaparición jamás lograron ser develados.