miércoles, 27 de mayo de 2009

RECORTES DE TRES SOLEDADES - 1






RECORTE 1: SOMBRA DE UN MUCHACHO SOLITARIO


Con sus dieciocho años a cuestas como si de toneladas se tratase, él recorre la ciudad aunque le resulte ajena.

Nada motiva su andar, simplemente se deja llevar hasta donde lo guíe la casualidad.

El negro lo viste por completo. Hasta le demarca los ojos, también negros, como el futuro que ve.

No hace caso a las etiquetas con las que pretenden definirlo: flogger, emo, dark…cada cual le pone el mote que prefiera, él sólo es como se siente y nada más le importa. O sí…y todavía no lo comprende.

Suele andar sin preocuparse por la hora, ha logrado arrancarse de sus días la tiranía del tiempo. El reloj para él no existe. Sólo el sol y la luna marcan su ritmo, o al menos eso pretende.

La que le ha tocado en suerte no es familia. Con los años lo ha comprendido. Madre ausente, padre absorto por su trabajo que lo tiraniza, hijo único, sin hermanos que lo acompañen en la contienda que desde un principio le resultó su vida…que ya, a esta altura, le parece eterna.

Entre la provocación y la indiferencia recorre esas calles que se le antojan agrestes, fatuas, viles…sin vida.

Suele pasar horas contemplando la gente…sin verlos, ignorando la razón de la existencia.

Si bien se considera un animal nocturno, suele también andar a la luz del día, perdido en esa jungla de incoherencias y nostalgias, buscando, quizás, lo que no halla ni comprende.

En esa plaza que para él antes nada significaba, cayó una tarde cualquiera, con su desgano, con su mirada hosca a sentarse bajo esa sombra, en ese banco que le brindó cobijo pasajero.

La estupidez de los diferentes…la normalidad de los estúpidos, (que para él son todos), siempre lo aburrió. Contemplarlos pasar, ignorando sus destinos, haciendo gala de destruir el propio, era la excusa para estar allí. Feliz por comprobar todo lo que no deseaba, hacía oídos sordos al canto de los pájaros, a la brisa, a los juegos de los chicos, al sol que se dormía.

Quizás por capricho, casualidad o trampa, alguien coincidió a su lado. Hombre mayor, entrado en años, canas y carnes. Mirada triste, ojos claros, libro bajo el brazo…se detuvo allí junto a él, en el mismo banco. Parecía disfrutar de la tarde que le regalaba sus mejores mimos.

En un principio ni se miraron. Luego, adivinó uno la presencia del otro, y quizás las diferencias y la intriga por confrontarse los decidió a cruzar palabra.

Lejos de su costumbre, el joven contestó la pregunta casual del viejo sin la agresión o la displicencia que lo caracterizaba. A los pocos minutos convergían ambos en civilizada charla que terminó por sorprender a ambos.

Después de aquella primera vez, los encuentros en al plaza se sucedieron con regularidad. Ambos lograron derribar las barreras de las diferencias y se hicieron amigos.

Quizás la falta de práctica les dificultó al principio el diálogo, pero aquel escollo se fue supliendo por el entendimiento de miradas. Aprendieron a distinguir cuando uno de los dos estaba particularmente poco sociable y el otro, entonces, no insistía demasiado en la búsqueda de respuestas. Ese ejercicio de tolerancia les sirvió para aprender a conocerse, a punto tal que cada uno fue descubriendo del otro, las principales causas de la soledad y el desaliento.

Desde aquella primera tarde, él siente que alguien puede entenderlo. Por eso sigue viniendo, por eso intenta cada día escapar de su acostumbrado desánimo, aunque lo niegue, si se lo preguntan.

Mientras espera el habitual encuentro, la ve…sobresale entre las demás, rubia, ligera, su risa acompaña sus movimientos como si fueran parte del aire.

Quizás se pueda decir que es todo lo que él detesta…o lo representa: frivolidad, pasatismo, consumismo…pero qué linda es!

Desde lejos la observa con una mezcla rara de rechazo y atracción que nunca antes había experimentado. Con el uniforme del colegio, ella parece preocuparse por acompañar a sus amigas en los rituales de la seducción a distancia: cada uno de sus movimientos, sin dudas, está destinado a llamar la atención de quienes las miran.

Hablan entre risas, giran, gritan, con la displicencia que les da su despreocupación y su frescura. Él las contempla, mientras sin que lo advierta, el viejo se sienta a su lado.

No hace falta que le cuente. Sabe que el viejo ha adivinado su inquietud por aquel ángel que ha fracturado su habitual infierno. Sabe también que su nuevo amigo adivina que a él le encantaría descubrir una manera para acercársele, y que no lo hará, porque en el fondo, aunque se muestre muy duro, impermeable a casi todo ser viviente, lleva por dentro una gran timidez y un profundo miedo al rechazo.

El viejo lo comprende. Lo sabe, porque le contó, que en su juventud él fue muy parecido. Por otras circunstancias, pero también el mundo se le presentaba oscuro y hostil… y no lo olvidaba. Recordaba todo su dolor por saberse distinto, por asumirse incomprendido, y quizás por eso ahora se sentía tan identificado con el chico, aunque por fuera aparentasen ser tan diferentes.

Intercambiando apenas palabras él siente que se han dicho todo eso y que su complicada actitud ambivalente no pasa desapercibida para su amigo, quien intenta animarlo a que se decida a asumir los riesgos. Le habla de que seguramente esa chica tendrá también sus propios miedos, sus inseguridades y que, si al fin de cuentas, no resultara ser tan frívola como aparenta, él se perdería la oportunidad de conocerla.

Reconoce que se ve tentado por las palabras del hombre, pero su inseguridad es muy grande y se niega la opción de demostrarlo abiertamente.


Tal vez, si obtuviera una señal, se animaría…una simple mirada de ella bastaría…



16 comentarios:

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  2. Soledades compartidas, aunque sean distintas se consuelan, hablan o callan. La inseguridad del muchacho, su timidez, su miedo, su rabia, su indiferencia, quedan rotas por la cálida compañía del hombre maduro, lleno también de timidez, de dudas.
    !Qué bello relato, Neo! Abres la puerta de la esperanza, no estamos solos. Apuesto que el chico dará ese paso que le provoca miedo, y ella le sonreirá, pero eso es otra história, y está en tus manos.
    Gracias, bsito.

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  3. Touché...! (como en esgrima).

    Me has tocado, amiga, esto me ha llegado dentro. Lo he imprimido.

    Dices muchas cosas...¿a quien me recuerda ese muchacho, a quien...?

    Un abrazo y un beso enormes.

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  4. Mmmmm... que sorpresa esta nueva trilogía¡¡ :)

    Me espero al final para verlos en conjunto.

    Anoche estuve de paseo por tu álbum. Menudas maravillas que tienes allí escondidas¡¡ Al igual que con tus relatos, tus montajes tienen tu toque único e indistinguible. Si fuera psicólogo podría analizar los colores que sueles usar y lo que expresas con cada una de ellas. Como no lo soy, mejor me quedo para mí las conclusiones,jejeje

    Un abrazo artista¡¡

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  5. frase rosarina: parte del aire, qué linda. y esto es parte de la vida, con suerte tal vez para este chico exista un camino de salida a ese tedio que lo abruma. seguramente un viejo que está de vuelta de los desengaños y haya aprendido ya muchas lecciones ayude a extender ese puente en medio de tantos naufragios. en fin... para que agregar a lo dicho por vos que está tan bien retratado? un besote bien del sur, con el color del río de los pájaros, de la plata y el paraná.

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  6. Que lindo relato vecina, me gustan estas relaciones "raras", desparejas, entre dos que no uno no diría jamás que tienen algo en común como el chico y el viejo. Me mató eso de "el angel que ha fracturado su habitual infierno" que buena frase! Este pibe me hizo acordar a mi en algun punto, que sensación rara.
    Veremos que pasa entonces
    un beso

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  7. Neo, dime que le daras una señal, estoy convencida que alguna vez alguien puede ser feliz, porfa.
    Soy como una cria que necesita de historias con final feliz.
    Petonets amiga

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  8. Un cierre inesperado y bueno. Excelente!!! Un fuerte abrazo.

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  9. La vida es caprichosa cuando dos personas estan destinadas a compartir, es porque algo tienen para darse, para aprender, de ahi la amistad que no tieneedad ni frontera.
    Me gusto el remate, solo es cuestion de que se animen.
    Bien me gusto.

    Besos.

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  10. En tu texto, se asoman imágenes que recuerdo haber vivido, en un entorno distinto, (otra década), pero con una realidad que parece reciclarse. Me viene a la mente "la rubia tarada" (del tema de Sumo), la rebeldía y la contraposición, de aquellos que son o se sienten simplemente diferente... sin embargo, imagino que tu historia, tendrá ojos y corazón abiertos ante la necesidad de vencer la apatía... Mmmmm... interesante espera!
    Besitos al vuelo, y gracias por tu visita, ah! y perdón!, pero veo que te tengo un poquito mareada entre mi Espíritu y el Atajo!!! jaja!
    Gaby*

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  11. Neo
    Te seguiré leyendo, es inevitable.
    Vamos a ver cómo nos sorprendes.
    Un abrazo.

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  12. Hola Neo, que bonito escribes, me gusto, como mi querida Irlanda me encantan los finales felices, besos

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  13. Hola Neo, retratas muy bien un chico de los muchos que hay actualmente y esa seducción a distancia con la chica, cuántos no habremos vivido situaciones como estas...
    Un abrazo intrigado, mañana sigo leyendo.

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  14. Ayyyy hace un montón que no vengo de visita, y me sorprendés gratamente con un relato profundo, como es costumbre de tu talento.
    Leerte es como ver una película, me intriga el final.., esperemos
    un abrazo((::))

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  15. Nadie sabe qué desencadena el amor.
    Seguramente al joven se le presentará eso que necesita...
    Hay un hilo que no ve, pero que sí existe!

    Y sigo leyendo...


    Un beso


    Lala

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  16. Iba a dejar comentario para el final pero no puedo, ya estoy otra vez enganchada... Un abrazo y para que no esté solo un puñado de besotes

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