MI PERSONAL MÁQUINA DEL TIEMPO
No tiene ella palancas
ni tablero, ni cursor
o botón de inicio
que pueda identificarse.
No es necesario,
para ponerla en funcionamiento,
armar con antelación
un plan de viaje
o estipular de antemano
fechas y sitios particulares
hacia donde pueda
llevarme.
Tampoco debe uno,
para operarla,
tomar cursos de entrenamiento
o hacer cuentas complicadas.
Mi personal Máquina del Tiempo
es mucho más ligera y dúctil
de lo que uno pueda
imaginarse.
Casi no ocupa lugar
ni pesa nada,
y puede ella
fácilmente transportarse.
Además,
tiene la máquina
más de una opción posible
para iniciarse:
tanto puede el operativo
comenzar de
improviso
y sin que quiera
uno transportarse
o disponerse a viajar
a partir de un aroma, un papel,
una foto o una fecha
marcada en
el calendario.
Así de efectivo y simple
resulta ser su mecanismo.
Con o sin necesidad
de concentrarse:
entrecerrando los ojos
o perdiéndome
con la mirada en un punto fijo
me ubico en mi centro y trato
de soltar las amarras
de tiempo y espacio, y leve,
hacia ayer o al mañana
me transporto… y salto.
Hola Mónica,
ResponderEliminarEstaba seguro de que las musas te iban a acompañar, y esta vez no sólo te han acompañado, es que te han escoltado. Qué bonita ha quedado esa máquina del tiempo tan etérea , sencilla y fácil de manejar, y además nos has dado muy bien las instrucciones. Nada puede salir mal. Me ha gustado mucho.
Un saludo
Temía no llegar con tiempo e inspirada, Luferura. Me alegra haber podido aportar. Un abrazo y nuevamente "gracias" por asumir la organización de esta semana.
EliminarHola Mónica, me gustó tu máquina del tiempo sencilla pero que te permite entrecerrando los ojos viajar, me gustó mucho, un abrazo.
ResponderEliminarPATRICIA F.
Lo principal para recordar lo llevamos dentro, patri. Gracias por pasar y comentar. Un abrazo
EliminarCerrando los ojos, suspirando y marchando... Tan simple como parpadear. Un abrazo. No te preocupes por llegar tarde, yo siempre aterrizo mucho antes... Leo la convocatoria, me pasa un rayo por la mente y zas, tengo que publicar con el impulso de la novedad.
ResponderEliminarUna muy buena estrategia, Vero. Cuando las musas nos impulsan, no podemos hacerlas esperar! Jeje. Un abrazo
EliminarNuestra mejor máquina del tiempo es nuestra memoria, mientras está funcione llevares el pasado al presente y este al futuro.
ResponderEliminarUn buen poema donde tus recuerdos como bien dices están dentro de ti.
Por fin puedo dejarte mi comentario jaaa.
Un besazo feliz fin de semana 😘
También a mi no me permitía Blogger dejar comentarios ayer. Hoy por suerte, parece normalizado el asunto. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención Campirela
EliminarEs una maquina genial, que nos serviría a unos cuantos, lo has dejado claro y me gusta. Un abrazo
ResponderEliminarAdemás de sencilla y eficiente, es ligera y transportable! Jeje gracias por leer, Ester. Un abrazo
EliminarUn poema como maquina del tiempo!! Si me parece que evocar recuerdos es esa maquina que transporta
ResponderEliminarsupongo es fiel con el pasado, mas dificil que nos lleve al futuro, seria como parte de nuestros planes en ese caso
Pero si nos animamos, la imaginación también puede transportarnos hacia el mañana. Hay que intentarlo. Gracias José. Un abrazo
EliminarSi, mi maquina tampoco necesita de mecanismos, sólo se activa cuando la necesito.
ResponderEliminarEs cierto. Y eso es bueno. Un abrazo, gracias Gustab
EliminarEs verdad, todos tenemos esos pequeños totems que nos transportan en el tiempo... viajamos en él mucho más de lo que nos parece... Bss
ResponderEliminarY lleva un tiempo dominarlos! No son fáciles de manejar jeje. Un abrazo, Sylvia, muchas gracias por tu visita
EliminarA veces el recuerdo surge donde menos lo esperas. Y tu texto nos lo confirma. Me ha encantado lo de soltar amarras.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me alegra y te agradezco, Rebeca. Gracias por tu visita. Buen fin de semana
EliminarEs la máquina de la evocación, la abstracción.
ResponderEliminarUn abrazo.
Profundo y evocador Mónica. Qué mejor viaje en el tiempo que aquel que hacemos a través de nuestra propia máquina; la memoria y sus recuerdos.
ResponderEliminarMe emocioné.
Un abrazo
Una máquina del tiempo interna, mental, espiritual, propia, visceral, orgánica, simple y ligera. Activable de forma automática o manual, queriendo y sin querer, consiente e inconscientemente.
ResponderEliminarLástima que no sea prestable.