Me sumo con esta historia a la propuesta juevera que nos dejan las chicas del blog Artesanos de la palabra. Pido disculpas por la extensión del mismo, pero cuando las musas acuden, les doy gracias y recorto lo que más puedo, pero no las censuro. Gracias por su tolerancia.
EN UN RECÓNDITO SITIO
Apenas despertar, no supo dónde estaba. La rusticidad del ambiente en el
que se encontraba le resultó totalmente
ajena, aunque enseguida notó que no recordaba nada de su identidad y su pasado.
Una cabaña de piedras y troncos bastante elemental servía de refugio frente
al frio exterior que se apreciaba más allá de la belleza del agreste paisaje: una
estratégica ventana enmarcaba los picos nevados de los alrededores como si se
tratara de una obra de arte. La
majestuosidad de la naturaleza logró conmoverlo pese al estupor que aún
lo paralizaba.
Se incorporó con esfuerzo, sentándose al borde del camastro intentando
alinear sus pensamientos. Nada logró más
allá de establecer que sentía mucha hambre.
Sobre la tosca mesa que poblaba la única estancia de la cabaña, una modesta
mandarina lucía su dorado porte. Sobre ella se lanzó como si de un manjar
exótico se tratara. A la par que la desgajaba, fue revisando meticulosamente
las alacenas que completaban el equipamiento de la modesta cocina. Nada
encontró allí más que ollas vacías, algunos
frascos con especias y un tercio de Chateau Alpin que paladeó con bonhomía mientras
despejaba la botella de las frondosas telarañas que la cubrían.
A medida que recorría los rincones de la cabaña, notaba detalles que le
hacían concluir que el lugar estaba deshabitado desde hacía tiempo: de la
canilla no brotaba agua, no había leña junto a la estufa y dos pequeñas macetas
junto a la ventana erguían sin orgullo los últimos restos de sus tallos secos.
Y en todos los rincones mucho polvo acumulado. Polvo y telarañas. Pegajosas y
persistentes enlazándolo todo con su presencia fantasmal.
Hasta un pequeño ovillo de lana abandonado entremezclaba sus hilos rojizos
con la omnipresente red de babas que una puntillosa araña tejía presurosa y constante.
Aquel hacendoso arácnido que parecía concentrarse únicamente en su laboriosa
faena no resultó ser el único acompañante silencioso que el amnésico individuo
logró divisar dentro de la cabaña.
Entre las vigas del techo, bajo la
mesa, junto a las patas de la cama, sobre el marco de la puerta, entre los
cuencos de la alacena, hasta dentro de sus zapatos… decenas de pequeñas
arañuelas tejiendo sus mallas con la solvencia de quien tiene en claro un único
propósito.
Asqueado por semejante compañía, el
hombre comenzó a sacudir rincones arrancando telarañas y aplastando a las
diminutas tejedoras. Mientras más lo hacía, más telarañas y tejedoras aparecían
por doquier.
Desesperado intentó escapar de la casucha invadida por los inusitados
bichos. Al abrir la puerta, un viento gélido lo detuvo en seco y lo obligó a reingresar.
Nada ni nadie a su alrededor alentaba a abandonar el precario refugio.
Impotente, se limitó a narrar su situación y desdicha en las páginas de un
cuaderno que encontró sobre un estante, con más de la mitad de las hojas arrancadas.
Después de varias noches soñando con insidiosas arañas brotando de frutas y manjares,
acuciado por el hambre y la sed y aterido de frío, el hombre se durmió… para
jamás despertar.
EPÍLOGO
Varios meses después, en medio de una tormenta, otro aventurero llegó a
aquella cabaña agradeciendo a los cielos por su suerte. Rendido de sueño se
dejó caer sobre el camastro hundiéndose en la blandura de un ensueño que fue
disipándole angustias y memoria.
Apenas despertar el hombre intentó alinea sus pensamientos pero nada logró
más allá de concluir que tenía mucha hambre. Sobre la única mesa de la estancia,
una modesta mandarina lucía su dorado porte. Lo que quedaba de un exclusivo
Chateau Alpin terminó por tentarlo, mientras -con paciencia y bonhomía-
despejaba la botella de las frondosas telarañas que la cubrían casi por
completo...
Qué buena historia nos dejas,lo primero que me sorprende es lo meticuloso que es el protagonista y un buen observador .
ResponderEliminarEso sería a primera lectura, después es el relato de alguien que se quedó en esa cabaña quien sabe si retorno,al menos el epílogo así me lo da a entender.
Habrá que leer en esa libreta que letras llegó a escribir.
Un besote, feliz jueves.
La idea era plantear una historia fantasiosa cíclica. Una cabaña- trampa en donde las arañas reciben a sus víctimas manteniéndolas cautivas con lo básico. Al no poder escapar las víctimas se dejan morir anotando sus últimos pensamientos en ese misterioso cuaderno. Hojas q serán arrancadas antes que el próximo incauto llegue al aparente refugio y todo vuelva a repetirse. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención Campirela
EliminarCreaste un ambiente de pesadilla, como que la cabaña borrara la memoria de quienes tienen la mala suerte de llegar ahí.. Y una fuerza impide escapar, condenando a los sucesivos ocupantes a morir de hambre.
ResponderEliminarUn abrazo.
Y las arañas... no nos olvidemos de las arañas constantemente tejiendo su red. Gracias Demiurgo. Un abrazo
ResponderEliminarUn ambiente de terror, las arañas no me gustan les tengo fobia, así que creo preferiría enfrentar el frío y caminar hacia un lugar seguro, porque esa cabaña sin dudas no lo era.
ResponderEliminarMuy buen relato Mónica, me gustó mucho.
Muchas gracias por participar de nuestra propuesta, un abrazo.
PATRICIA F.
Un placer haber podido sumarme. Gracias por conducirnos, chicas. Doble abrazo
EliminarMuito lindo teu conto,relatando a sensação naquele lugar, mas depois as aranhas que se somavam assustavam... Ninguém merece bichos assim...Afff... Belkeza teu enredo! beijos, tudo de bom,chica
ResponderEliminarPobres Bichos. Les adjudicados ser la causa de nuestros temores. Muchas gracias por leer con atención, Chica. Un abrazo
EliminarUna hermosa imagen nos compartes. No siempre es la memoria, es el hambre de seguir viviendo. La mandarina y el vino olvidado recuerdan que incluso en las ausrncias quedan peqomotuvod para volver al mundo, ¿no?
ResponderEliminarAbrazo
Muy simbólica tu interpretación, gracias mujer de Negro. Abrazo
EliminarCom arte uma bela historia com de inverno num vale. Acompanhei o personagem pela casa e saboreamos a bebida apesar das presenças indesejaveis das aranhas.
ResponderEliminarBela criativa Monica e não ficou tão grande assim.
Aplausos amiga.
Meu terno abraço de paz e feliz fim de semana.
Muchas gracias por tus conceptos, Toninho. Celebro que te gustara la historia. Un abrazo
EliminarEsaperemos que esa historia, no se repita ciclicamente. O que alguien al fín, pueda hacer limpieza.
ResponderEliminarLa narración tiene todos los momentos de pesadilla y terror que desearía Poe.
Magnifico relato.
Besos.
Hola Juan. Me alegra que te gustara. Agradezco mucho tus palabras. Un abrazo
EliminarUnas arañas muy inteligentes, las víctimas aterrorizadas seguro que saben mejor ;)
ResponderEliminarNo sé si era la intención, pero me ha recordado a ciertas redes sociales que no hacen más que darte lo que quieres para mantenerte enganchado y poder sacarte lo que quieren...
Qué buena observación, Beauseant! no lo había pensado pero tiene un buen punto de comparación, cierro. Un abrazo y muchas gracias por leer
EliminarMe encanta tu relato!! Esa idea de telaraña y la casa como parte de la gran telaraña para cazar humanos... Genial y muy sorprendente.:)
ResponderEliminarMuchas gracias Sylvia. Me alegra que te gustara. Un abrazo
EliminarAmiga Mõnica, boa noite de paz!
ResponderEliminarUma criatividade ímpar... de perder o fôlego ao ler.
O final soi surpreendente.
Aplausos!
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
Muy amable, Roselia. Te agradezco por leer con atención. Un abrazo
EliminarHola Mónica,
ResponderEliminarUna historia bonita e inquietante en la que la estancia termina siendo la protagonista. Un refugio acogedor que termina siendo una especie de trampa. Me parece genial como el ovillo de lana acaba trasladando a las arañas tejedoras.
Un saludo.
Muchas gracias por la atenta lectura, Luferura. Me alegra que te gustara. Un abrazo
EliminarSi en vez de enfrentarlas, se hubiera u ido a ellas , se habria convertido en el hombre araña😜.
ResponderEliminarMe adhiero y aplaudo la interpretacion de Beau, aunque tampoco la había visto. Las redes tienen su lado bueno y su lado malo.
Abrazooo
Muchas gracias Gabi! Me alegra que te gustara. Un abrazo
EliminarMe interesó el vuelco que le has dado a los protas, poniéndolos sólo de figurantes y a la cabaña de primera dama.
ResponderEliminarMe gustó mucho
Muchas gracias Tracy, celebro que te gustara. Beso grande
EliminarQué bueno, uno tras otro iban cayendo. Ese camastro se alineó con la cabaña, la mandarina y el alcohol se aliaron por su cuenta y las arañas tejían el argumento una y otra vez... Genial!!!!
ResponderEliminarTe agradezco y celebro que te gustara el relato, Verónica. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención
EliminarLa arañas son una animal completamente repulsivo y algunas hacen bastante daño si pueden picarlo a uno, las hay muy venenosas. Son seres de pesadillas
ResponderEliminarSe adaptan bien a los cuentos de terror. Y las telarañas pegajosas siempre son parte esencial del decorado jaja. Un abrazo, José. Muchas gracias
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