miércoles, 27 de mayo de 2026

CADA JUEVES, UN RELATO: OIDOS EN LA COCINA

 Me sumo con este texto a la convocatoria juevera de esta semana. Para disfrutar de todos los relatos, pasar por el blog de Tracy, que es quien nos convoca.



OSTRACISMO

Desde la oscuridad más absoluta, evocando los días felices, uno de seis hermanos gemelos añora los tiempos en que junto a su nutrida familia, -todos radiantes y sin estrenarse -aguardaban definir su destino desde el exhibidor más visible de un bazar:

— Recuerdo con claridad  aquella tarde en que la vimos llegar, ansiosa y exultante dispuesta a adquirir vasos y cubiertos para equipar su nuevo departamento. Apenas vernos nos sonrió, felizmente sorprendida del color rosado de nuestros cuerpos, detalle fundamental a la hora de definir sus compras.

— Apenas llegamos desenvolvió nuestra caja y nos vertió con solemnidad en el perfumado baño inaugural con el que nos dio la bienvenida. Después, frescos y brillantes nos ubicó estratégicamente en el primer cajón del mueble de la cocina. A mis mellizos y a mí  nos correspondió el sitio central, junto a los cuchillos y a las cucharas mayores. Las otras, las pequeñas, fueron ubicadas en un compartimento horizontal al pie de nosotros, los adultos. La familia completa lucía radiante y dispuesta en la nueva casa ¡Qué buenos tiempos!

— Durante los primeros meses el orden se mantuvo sin esfuerzo. Los seis cuchillos dispuestos y afilados encabezaban nuestro grupo con suma prestancia, siempre dispuestos para pelar y trozar. Todo un ejemplo de entusiasmo y funcionalidad. Mientras tanto, nosotros seis, prácticos y bien dispuestos, exhibíamos nuestros cuatro dientes bien proporcionados junto a las hermanas cucharas que se henchían de orgullo cuando la casa se llenaba del potente aroma de algún potaje. Y las pequeñas, golosas y tintineantes se apresuraban a pasar lista cuando escuchaban que habría postre como fin de almuerzo.

— Pero aún lo bueno termina, dicen, y para el festejo de su cumple, el guardado de cubiertos sobrevino en tragedia justo antes de iniciar la ronda de juegos. Sin que nadie lo advirtiera, en lugar de quedar a salvo en el receptáculo de los tenedores, uno de mis dientes se trabó en la cajonera y caí, indefenso y consternado, en este hueco olvidado entre el mueble y la pared.

— Desde entonces, aguardo aquí junto a ti, amiga servilleta bordada, dando gracias de tener una compañera de confidencias durante este difícil trance que, espero, culmine pronto… Cuando nuestra dueña y señora decida hacer limpieza profunda y retire para limpiar los cajones, rescatándonos a ambos de este oscuro ostracismo de telarañas y soledad.


20 comentarios:

  1. Un hallazgo que esa familia sea un juego de cubiertos.
    Y a uno le tocó el olvido, por quedar trabado con el cajón. Por lo menos, tiene compañía.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Demiurgo. Me inspiré en varios juegos de cubiertos que me quedaron incompletos cuando por un descuido, alguno de ellos terminó en la basura jeje. Un abrazo

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  2. Uy pobrete! qué penilla da... me ha encantado ese baño espumoso de bienvenida, es curioso como mirar desde la otra parte y humanizar, genera este tipo de sensaciones. Me encantó. Bss ;)

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    1. Muchas gracias Sylvia. No me resultó fácil ese ejercicio, pero por suerte veo que gustó el relato. Un abrazo

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  3. Que bien has defendido la personificación de los cubiertos, una familia reunida y una cocina de bienvenida. Esperemos que pronto el tenedor y la servilleta puedan ser rescatados. Un abrazo

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    1. Dependerá de la voluntad de la dueña jaja. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención, Ester

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  4. Qué lastima por Dios, a ver si esa dueña se decide y hace una limpieza general, porque no hay derecho a que esos dos infelices terminen en la oscuridad del cajón.
    Jaaaaa , que bien lo has hecho, hasta penita nos da.
    Un abrazo feliz jueves 😘

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  5. Magnífico relato aunque siento que ese tenedor quedará atrapado sine die.
    Te felicito Neo
    Besazos

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    1. Esperemos que pronto llegue el día de su rescate, Tracy! Jeje Un abrazo

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  6. Muito criativa,Mônica e os talheres a princípio arrumadinhos, depois se perdem na gaveta,rs...E pobre garfo ficou até preso ... Adorei! beijos, lindo dia, chica

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    1. A quién no le ha pasado alguna vez, no? Jeje muchas gracias por leer con atención Chica. Un abrazo

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  7. Que bueno !!! Nunca se me hubiese ocurrido ese final . Un abrazo

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  8. Una historia emotiva sobre el olvido y la compañía con protagonistas inesperados, me ha gustado :)

    También me he acordado de la última mudanza, la de cosas que salieron tras la nevera... Entre los accidentes y que tenemos dos gatas a las que les encanta meter cosas bajo los muebles, imagina.

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    1. Jaja puedo darme una idea, si! Me alegra que te gustara el relato. Muchas gracias Beauseant

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  9. Hola Mónica. Me ha parecido un relato creativo y nostálgico, capaz de darle vida y sentimientos a objetos cotidianos de una forma entrañable. Cómo transmite el paso del tiempo, la ilusión de los comienzos y también el abandono, pero con un tono delicado y hasta tierno. Consigue que empatices con un simple tenedor perdido, y eso me parece lo más bonito y original de la historia.
    Un abrazo

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    1. Agradezco tu sensibilidad y tu generoso análisis, Nuria. Me siento muy contenta de que te haya gustado la historia. Un abrazo

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  10. Hola Mónoica,
    Me imagino que tendrá que esperar a que lo necesiten, y que tengan la necesidad de seis comensales en la mesa... eso si no les resulta más cómodo comprar otro juego. Son los descuidos del hogar en que nda se extravía pero todo se pierde.
    Un saludo

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    1. Jaja, muy cierto eso de que nada se extravía pero todo se pierde! Suele pasarnos muy seguido a todos. Un abrazo y muchas gracias por pasar y leer, Luferura

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