jueves, 9 de abril de 2026

CADA JUEVES, UN RELATO: LO QUE PENSAMOS CUANDO NADIE NOS MIRA

 Me sumo con este relato a la convocatoria juevera de esta semana que nos deja Campirela desde su blog. Pasen por allí para leer todos los relatos.



CONSTRICCIONES 

La fiesta avanza y el griterío aumenta. Las composturas fingidas buscan un remanso y hacia un rincón sosegado la pobre se dirige conteniendo la desesperación de no soportar más su faja. Que en realidad no es suya. Se la prestó su prima Haideé, más solvente que ella en eso de resolver redondeces indeseadas con artilugios no quirúrgicos para situaciones festivas.

Entre chicos inquietos que corretean pateando muebles e invitados ella avanza, copa en mano, impostando una mueca sostenida ante los muchos conocidos que se va encontrando a su paso. Imposible buscar alivio en el toilette. Está que desborda.

-Una esquina poco iluminada- clama en silencio. Con una penumbra poco concurrida, se conforma. Pero las pocas que encuentra están ya ocupadas: algunas, por tíos borrachos y otras, por parejitas traviesas enfrascadas en sus coqueteos. Ella los mira con sorna, sabiendo por su experiencia que lo bueno siempre concluye. Tarde o temprano, cuando menos se lo espere. Recuerda a propósito a su novio Abel, el de la cara inflada, y a aquel regordete amigovio que la acosaba a deshoras y terminó siéndole infiel aunque por suerte no se enteró ni la lora. Farsantes. Inconstantes. Fantoches impresentables que no merecían las horas invertidas en contentarlos. Como ahora. Esa fiesta tan esperada en la que puso todo de sí  aguardando ser encandilada por algún galán dispuesto que quisiera conquistarla. Ansiosa, anheló por días el encuentro, bosquejando una sonrisa: unos ojos penetrantes, una voz gruesa y muy dulce… Tan dulce como ese pastel que no pudo negarse a probar cuando llegaron los postres. Ayyy qué poco autocontrol se reconocía! Qué flexible era en sus convicciones! Es que se perdía ante lo dulce, ya se tratara de tortas o de hombres. Pero nada. Esa noche, ni un suspiro. Ni una mirada lasciva. Nada que merezca destacarse más allá de dos primos chistosos que la hicieron sonrojar festejando una caída.

Por fin el sanitario se despuebla. Hacia allí va, como bólido disparado sin puntería: casi se lleva puesta la mesita con el jarrón que decora la puerta frente a la cocina. Para el último tramo de la carrera ya ha perdido cualquier rastro de dignidad que pudiera haberle quedado. Hasta los rulos se le han desacomodado.

Con desesperación se apresura a desabotonar el vestido de organza recién estrenado y ya sin pudor, se desajusta la faja. -¡Al fin libre!- Bufa sin tapujos, mientras uno de los botones sale despedido como su autoestima chocando contra el espejo.


30 comentarios:

  1. Amiga Mônica, boa tardinha de paz!
    Quando a autoestima se choca no espelho, tudo pode se transformar em agonia ou não...
    Esperemos pela união dos personagens.
    Tenha dias abençoados"
    Beijinhos fraternos

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    1. Es cierto, Roselia. El espejo es cruel y tirano. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención

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  2. Bueno, desde luego la mujer tuvo paciencia de aguantar semejante cárcel todo su cuerpo.
    Esas fajas no solo te cortan el aire, congestionan la vida.
    El botón, como su autoestima, quedó liberada, y al menos fue feliz en ese preciso instante.
    Gracias, Neo, por tu aporte.
    Un besote y muy feliz resto de semana.

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    1. Una verdadera tortura jaja. Me alegra haber aportado un poquito de humor. Un abrazo Campi

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  3. Qué buenooooo!! Mira que la pobrecilla, menudo sufrimiento. Yo creo que de un modo u otro todas hemos ido incómodas alguna vez pensando en atraer. Somos tontas de remate, jajaja.
    Un abrazo, me chifló la originalidad.

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    1. Me alegra que te gustara, Verónica. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención

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  4. BAH, Mônica! Pobre coitada presa dentro de um espartilho numa noite que não estava sendo nada boa para ela!
    Adorei e pude imaginar o alívio ao ver o botão voar!,rs
    Ótima! beijos, chica

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    1. Jaja celebro haber logrado una sonrisa. Un abrazo, Chica, gracias por leer

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  5. Jajajaja, me mató eso del botón que salió despedido y chocó contra el espejo, que sufrimiento esa faja para estar más linda, yo ni loca jajajajaj, prefiero verme normal y comer y beber tranquila.
    Muy buena tu historia, realmente me gustó mucho y me divertí leyéndola.
    Un abrazo.
    PATRICIA F.

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    1. Jaja me alegra que te hayas divertido Patricia! Agradezco mucho tu comentario. Un abrazo

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  6. Lo que la protagonista deseaba era estar con alguien, en la penumbra, en un travieso coqueteo.
    Pero no se le dio.
    Un abrazo.

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    1. Jaja exacto! Buena síntesis Demiurgo. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención

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  7. Jajajajaja esas fajas del demonio... de verdad que no entiendo como aún existen estos corsés modernos. Genial tu aporte... todos sentimos esa paz cuando llegamos a casa y desvestimos (aunque no sean fajas) :)

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    1. Y los zapatos! Qué placentero es liberarnos también de lis zapatos! Jaja gracias Sylvia por la atenta lectura. Un abrazo

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  8. Un poco previsor el relato pero has ido echando madera a la hoguera y has retratado a parte de la sociedad, el final ha sido atronador, bueno mi carcajada es la que a tronado, genial lo del espejo. Un abrazote

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    1. Me alegra que te gustara, Ester. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención

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  9. algo bueno de envejecer, quizás lo único bueno, es que vas perdiendo el miedo al que dirán, al final eres capaz de aparecer en pijama a recibir los invitados sin ningún problema :)

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    1. Jaja cierto, Beauseant. Con los años perdemos filtros y ganamos sinceridad! Un abrazo y muchas gracias por tu visita

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  10. Un final inesperado que ne ha hecho reir. Esas fajas son/ eran la tortura y tú lo reflejas muy bien . Un abrazo

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    1. jaja me alegra haberte inspirado una sonrisa, Chelo! gracias por leer. Un abrazo

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  11. Hola Mónica,
    Lo que se llega a sufrir por estar más guapo o tener mejor presencia. No sé creo que yo no pasaría por una sesión de faja, o de botox, aunque si se me ha saltado algún botón. No obstante creo que lo peor que ha sufrido nuestra protagonista son las decepciones que ha pasado con el alivio de que nadie se haya enterado.
    Un saludo

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    1. Así es. Al menos eso le queda de consuelo. gracias por tu visita y comentario, Luferura. Un abrazo

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    1. Así se sintió la pobre jaja Un abrazo, Erik. Gracias por la visita

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  13. Hay prendas que prometen “realzar la figura” y terminan comportándose como si estuvieran cobrando un peaje por cada respiración 😅.
    A para colmo no se comió un rosco, aunque si casi un botón!

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    1. pobre! suerte que lo del botón le surgió en privado, Fue menos vergonzoso jaja Un abrazo, Ibso, gracias por pasar y leer.

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  14. No me he podido reír más, a costa de los apuros de tu protagonista, pero todo acabó con un suspiro de alivio, que tontas somos las chicas a la hora de gustar a los chicos, que lo mismo ni se fijan en nuestra preocupación por creer que estamos más rellenitas de lo que estamos.
    Besos

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    1. Celebro esas risas Tracy! Un abrazo y muchas gracias por tu buen humor

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  15. Mira que a mí me gusta la estética de los corsés, pero nunca entenderé la tortura de las fajas compresoras *.* ¡Hasta se le saltó un botón al quitársela!
    Un relato crítico a la par que divertido, me encantó ;)
    Un besazo y feliz fin de semana, Neo

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  16. Me alegra que te gustara, Dafne y que te hayas divertido. Un abrazo y muchas gracias por leer con atención

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