viernes, 13 de marzo de 2026

CADA JUEVES, UN RELATO: UN CRIMEN PARA RESOLVER

 Con bastante demora, luego de un breve descanso, me reincorporo a la dinámica juevera con un texto ya publicado que creo se adapta a la consigna que nos deja el amigo Demiurgo desde su blog. Pasar por allí para leer todos los relatos.



DESENLACE FATAL

La lujosa sala de estar del famoso Norton House Country Club amaneció plagada de oficiales de policía escudriñando todos los rincones. No era para menos, el prestigioso Lord William Hammington, militar retirado, multimillonario y mujeriego empedernido había sido encontrado muerto – presuntamente envenenado- en  uno de los mullidos sillones junto al fuego del gran hogar, sosteniendo aún la copa de exclusivo brandy que se había hecho servir la noche anterior luego de la cena. Su otrora fino rostro de galán experimentado lucía ahora como el de un tosco cerdo inflado: la boca entreabierta y babeante inmortalizaba para la posteridad una cruenta mueca de espanto, o tal vez… de obligado arrepentimiento.

El resto de los aristócratas reunidos allí ese fin de semana miraban, desde la salita contigua y sin disimulo, la espantosa imagen del difunto reflejada sobre la luna del espejo. Con más rencor que pena cada quien repasaba en su mente los últimos momentos compartidos con el occiso. No pocos habían sido humillados por su desconsiderado proceder a la hora de hacer negocios o disputar honras femeninas. Casi todos tenían algún asunto turbio ventajosamente atado a aquel cadáver, por lo que en cada rostro se advertían más gestos de alivio que de pena. El detective a cargo de la investigación conducía con habilidad los concienzudos interrogatorios, considerando exhaustivamente cada detalle equívoco que pudiese advertir. A simple vista, dos de los invitados parecían tener coartadas muy endebles, por lo que fue en ellos en quienes -desde un comienzo- puso  mayor atención.

Afortunadamente, y tal como lo había supuesto, entre todos los presentes ella resultaba ser la menos sospechosa. Solterona de alcurnia muy venida a menos luego de una insulsa juventud, se encontraba alojada en el Country Club a causa de un inoportuno desperfecto mecánico en su automóvil, coincidiendo con Lord Hammington y el resto de los invitados por puro capricho del destino. Ese mismo e impiadoso destino que cuarenta años atrás hiciera que un seductor y aristocrático joven capitán pisoteara su inocencia sin piedad ni remordimiento, condenando su virtud a la peor de las vergüenzas y le diera la razón para cometer -casualmente y tantos años después- semejante crimen.