jueves, 26 de enero de 2023

CADA JUEVES UN RELATO: ELEFANTES

 Me sumo con este delirio a la convocatoria juevera de esta semana que nos deja Myriam. Me excuso por haberme pasado en la cantidad de palabras. Para leer todos los relatos participantes, dar clic aqui.



UNA DE ELEFANTES

Es sabido que la mayoría de los mitos y leyendas se construyen a partir de hechos reales y, llevados por el ansia de otorgarles un cariz más trascendente, con los años, los herederos de aquellas historias las van transformando en algo aún más épico e inusitado, dotándole de los elementos necesarios para ser elevado a evento extraordinario, digno de ser evocado por las generaciones venideras. La historia que les voy a contar tiene mucho de eso.

Resulta que hace mucho, mucho tiempo, en un rincón remoto del que nadie recuerda ya el nombre, habitaba -junto a muchos otros animales- una numerosa manada de elefantes reconocida en su territorio por su esmerado empeño de cumplir los modos y costumbres heredados de sus antepasados. Cada año, según fuese la temporada, cada uno de los integrantes de la familia seguían los pasos y las indicaciones de la vieja matriarca que -a su vez- había recibido como legado ancestral para guiar al grupo.

Siempre andando uno tras otro, con paso lento y sostenido en fila india sin salirse del sendero marcado por la abuela elefante que arrancaba con solvencia las ramas que pudiesen azotar las trompas. A nadie del grupo se le ocurría salirse del camino por más de unos minutos, apenas lo imprescindible para ayudar a algún pequeño a sobrepasar una raíz sobresalida o a alejar algún depredador oculto entre la espesura. Pero una vez luego de una tormenta, el sendero que habitualmente transitaban los paquidermos quedó obstruido por un gran tronco y la matriarca debió buscar un camino alternativo.

Mientras lo hacían, una de las crías más osadas se entretuvo observando un grupo de monos que jugaban entusiasmados hamacándose entre lianas entrelazadas. Totalmente ajena a las obvias limitaciones de su cuerpo, despreocupada y jovial, quiso imitarlos. Lejos de lo esperado, la liana a la que se subió no se rompió, y el travieso bebé se entretuvo un largo rato haciendo increíbles acrobacias columpiándose de aquí para allá a considerable altura, mientras los adultos observaban boquiabiertos aquella hazaña impensada.

Nadie en su sano juicio hubiese esperado ver un elefante bamboleándose en una delgada liana como en una hamaca, pero así fue, y cualquier paquidermo con el que te cruces confirmará que esta historia es verídica.

Como era de esperar, la tradición oral fue agregándole detalles al relato original, multiplicando los actores y haciendo más delgadas las lianas.  Con el paso del tiempo la historia dio origen a la pintoresca canción que sin dudas habrás escuchado de pequeño, melodía que desde ahora apreciarás con menos incredulidad:


Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña
Como veía que resistía, fue a llamar otro elefante
Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña
Como veían que resistía, fueron a llamar otro elefante

Tres elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña
Como veían que resistía, fueron a llamar otro elefante…”



jueves, 19 de enero de 2023

CADA JUEVES UN RELATO: REMONTANDO ENEROS

 Me sumo con esta breve reflexión a la propuesta juevera de esta semana que nos deja Tracy desde su blog. Para leer todos los relatos, dar clic aqui.



REMONTANDO ENEROS

Cuando se habla de remontar eneros y dar ánimos para seguir avanzando, aquí en el sur, para la gente que no ha emigrado hacia el mar o a la montaña y aún permanece subsistiendo entre el cemento y las rutinas cotidianas, esa consigna solo puede remitir hacia una cosa: EL CALOR. Con temperaturas medias rodeando los 38 o 39 grados centígrados bajo el impiadoso sol tajante que no amortigua ni un instante su castigo, significa -al menos en mi caso- permanecer en mi cueva todo lo posible, saliendo a la calle por lo imprescindible, para retornar de inmediato a la fortuna de uno o dos grados menos en este interior que nos aleja del destino seguro de morir calcinados sobre el cemento. Para todos los desafortunados que deben continuar con sus trabajos expuestos al aire libre, vayan desde aquí mis condolencias. Para los dichosos que vacacionan junto al mar o en una pileta, mi más desembozada envidia.  


miércoles, 11 de enero de 2023

CADA JUEVES UN RELATO: EL TIEMPO QUE SE ESCAPA

 

Me sumo con este relato a la convocatoria que nos deja Inma desde su blog. Les invito a leer todos los aportes.



De niño pensaba que el tiempo era eterno. Inmenso universo de días constantes extendiéndose ante él invitándolo a recorrerlo con espíritu aventurero. Ante sus ojos nuevos, todo lo que cada día  le trajese era digno de ser explorado, pequeña maravilla de luces y sombras dispuesta a ser descubierta. Lo que estaba ante sí, lo cercano, resultaba ser óptimo alimento para el alma y el cuerpo que aguardaba con ansias crecer, esperando que llegara el momento para abrir sin restricciones las puertas de la adultez, que -para ese entonces- le estaban vedadas. Después, a medida que las obligaciones fueron ocupando lo que antes era libertad y juego, la idea de que ese tiempo no resultaba ser tan eterno como en sus inicios pensaba, fue haciéndose más sólida y esa constatación diaria le fue sembrando el temor de no poder abarcar todo lo que en su imaginación había planeado. Descubrió la necesidad de optar. Deber elegir entre varios deseos para priorizar alguno dentro de las posibilidades concretas del ahora y del mañana. Postergar. Guardar las ganas para después, para cuando sea más propicio, para cuando pueda, para cuando termine las urgencias y sea al fin hora de permitirse un sueño. No siempre se podía. O al menos así lo percibía. Y se esforzaba a cada instante buscando cómo hacer para que el tiempo real coincidiera en dimensión con el tiempo ansiado. Llegó a la conclusión que algo de perversión había en esa perpetua carrera que se desató entre él y el reloj intentando conciliar sus respectivos objetivos. Alguien o algo disfrutaba viéndolo tratar de andar cada vez más rápido y como consecuencia, más desatento a los detalles, menos sensible a las pequeñas señales que le daba la vida. Caratuló entonces al tiempo como tirano. Lo acusó de gozar, viéndole lamentar cada nueva arruga trazándose sobre su añejado caudal de ilusiones. Y aunque se empeñó en contrastarlo, notó su propio paso cada vez más lento, más quejoso su espíritu indómito y más aletargada su voluntad de rebelión. Comenzó a ver todo desde otra perspectiva, curiosamente muy parecida a la que hasta ayer había pretendido ridiculizar. Comprendió entonces que estaba viejo. Ya no estaban sus carnes firmes, ni frescas sus ganas de innovar. Confrontó entonces, irritado, al reloj que continuaba sin alterar su marcha imparable mientras en cambio su propio tic tac interior amenazaba con llegar al final. Le habló de injusticia, de sueños inalcanzados, de estrategias vanas intentando superar sus limitaciones. Lo acusó de hacer trampa. De acelerar su paso con malicia mientras él intentaba no claudicar, pero, como era de esperar, nada varió el ritmo de Cronos. Al fin, mientras daba el último suspiro, el hombre tuvo la revelación de que no había sido el Tiempo en realidad el que se le había escapado, sino que había sido él  quien no lo supo acompañar.

jueves, 5 de enero de 2023

CADA JUEVES, UN RELATO: CAMBIOS SIGNIFICATIVOS

 Al leer la propuesta juevera de esta semana que nos deja Dorotea en su blog, me vino a la memoria un juego similar que haciamos con mis compañeros en mi época escolar, la idea era ir cambiando alternativamente una letra en una palabra tomada al azar transformándola en otra, intentando que la sucesión resultara lo más larga posible. Basándome en ese juego intenté armar estas estrofas medianamente entrelazadas en una historia. Espero no haberme alejado demasiado de lo que Doro tuvo en mente a la hora de lamzar la propuesta. L@s invito a pasar a leer todos los relatos participantes dando clic aquí. 



CAMBIOS SIGNIFICATIVOS

 

ATENTA a las olas, navega la barca

ATONTA las velas el viento con bruma

A TANTA impostura, se teme que vuelque

 

A TANIA, la barca le suena a cascajo

APAÑA sus miedos hurgando horizontes

AMAÑA recuerdos de noches insomnes

 

EMANA de su alma la guerra sangrante

HERMANA que asiste dos críos temblantes

HUMANA y dolida, ansía marcharse