domingo, 31 de julio de 2022

CIERRE DE CONVOCATORIA

 


Llegado el domingo, agradeciendo a tod@s quienes participaron del encuentro, doy por finalizada la cita de esta semana y cumplo en dar el pase a la querida Dorotea, quien será la encargada de proponer nuevo tema y conducir el próximo encuentro juevero al que están tod@s invitad@s. Tengan un excelente inicio de semana.

jueves, 28 de julio de 2022

CADA JUEVES UN RELATO: ENCUENTROS 2

Me tomo la libertad de aportar otro texto reeditado para sumar a esta convocatoria juevera



SUCEDIÓ EN UN COLECTIVO

He odiado los largos viajes en colectivo desde que debía levantarme a las cinco y media de la mañana para llegar a tiempo al colegio que se encontraba a más de una hora de mi casa. Los detesto, más aún en esos momentos en que la gente viaja apiñada como sardinas en lata, resignados y dolientes hacia el monótono destino al que cada quien ha apostado en su vida. Ya sea de ida como de vuelta, sumergirme dentro de un mar de extraños bostezantes en su letargo mañanero o su regreso claudicante me ha resultado siempre tan fastidioso como deprimente. Sólo el rítmico reflejo de las luces mortecinas que se apagan o se encienden sobre los vidrios empañados logra sacarme de la pegajosa futilidad que me envuelve en esos momentos.

Fue durante uno de esos tramos de intrincadas elucubraciones que la vi por primera vez, hace ya mucho tiempo. Y aclaro que digo “la” por pura intuición, ya que, si me pongo a pensar, sólo un leve gesto de femenina suavidad que alcancé a percibir bajo su inalterable mirada me hace suponer que pertenezca a ese sexo. Por todo lo demás, nada en su exterior denota algún género. Ni su vestimenta, ni sus movimientos, ni su voz, que jamás he escuchado. Totalmente rapada, sin cejas ni pestañas advertibles, según sea la luz del sol que incida en el momento, un dejo breve de cabellera rojiza enmarca su cabeza que se alza desafiante sobre el elegante cuello que evoca al de un cisne. Una sonrisa indescifrable a modo de Mona Lisa llevan sus labios finos, siempre inmutable ante lo que pase a su alrededor. Sólo yo parezco percibirla camuflándose entre los demás rostros, observándolo todo, como si el evaluar la conducta de la gente fuera su única intención.

He llegado a pensar que no es humana. Tal vez sea un ángel o un extraterrestre. Una vez le descubrí un tatuaje en el antebrazo izquierdo, una especie de código QR impreso sobre su piel, por lo que comencé a fantasear con que se trataba de un androide -o quizás fueran varios, idénticos- intercalándose entre la gente para observarnos. Tan sólo en una oportunidad la vi demostrar empatía con alguien a quien le habían sustraído la billetera y ella, sin que nadie más lo notara, se las ingenió para provocar la caída del ladrón desbaratando así el robo. En esa oportunidad descarté que fuera un ser maléfico, idea que, confieso, se me cruzó en un principio. En otra ocasión la vi observar un accidente callejero sin inmutarse. Su pasividad en esa circunstancia me hizo mirarla con cierta reprobación que sin duda advirtió. Esa fue la única vez que cruzamos directamente nuestras miradas por unos segundos. Los suficientes como confirmarme que algo extrasensorial la rondaba, pudiendo percibir los pensamientos ajenos. Esa idea me descolocó de raíz, lo reconozco, volviéndome totalmente vulnerable frente a ella.

Lo cierto es que desde hace mucho tiempo la vengo encontrando en mis largos trayectos interurbanos, a veces de día y otras, por la noche. Siempre disimulando ambos que notamos nuestras respectivas presencias. Siempre cuidando de no dar una señal equívoca por la que el otro pueda acercarse demasiado.

Así nos hemos manejado hasta hoy, en este extraño y solitario trayecto en el que sólo ella y yo -más allá del chofer autoexiliado en su música- compartimos viaje.

Creo que no fue casualidad que al subir se sentara justo detrás de mí, próxima su insondable sonrisa a la zona más sensible de mi nuca, que ahora se eriza por el temor que, más allá de toda lógica, su íntima cercanía me provoca anunciándome un fin trágico. No sé bien si será el de ella o el mío.


CADA JUEVES UN RELATO: ENCUENTROS




Me sumo a la convocatoria juevera de esta semana con un breve texto reeditado que bien podría titularse: 


ENCUENTRO AÑORADO


Aromado a café

aún persiste

en mi mente

tu recuerdo

por las tardes,

cuando después

de la pausa breve

de una siesta

apenas dormitada

apareces, leve

en la penumbra,

ofreciendo compartir

aquel momento

por siempre

inigualado.

Madre,

en ese instante

tu presencia adquiere

-otra vez-

la consistencia íntima

de un aroma

tan real

como añorado.

miércoles, 27 de julio de 2022

sábado, 23 de julio de 2022

CONVOCATORIA JUEVERA PARA ESTA SEMANA

 Hola a tod@s! 

Nuevamente tengo el gusto de conducir uno de nuestros encuentros literarios y el tema que se me ha ocurrido proponer para esta ocasión, resulta ser -precisamente- ese: ENCUENTROS. Con la cualificación que más les guste y se adapte a su historia, intentando no superar las 350 palabras y respetando las normas de Tésalo, los invito a sumarse a esta nueva cita que, espero, les resulte interesante  y atractiva. A partir del miércoles podrán ir subiendo sus aportaciones, las que enlazaré a partir del jueves en una entrada especial. Recuerden respetar la reciprocidad de visitas y comentarios, enlazar el blog convocante (en este caso el mío) como así también especificar que se participa del envento encabezando con el título y la imagen propuesta. 


CADA JUEVES, UN RELATO: ENCUENTROS




miércoles, 20 de julio de 2022

CADA JUEVES, UN RELATO: Contrastes

 Me sumo a la propuesta juevera de esta semana con un texto ya publicado que espero no recuerden jeje. Para leer todos los aportes, pasar por la Trastienda de Mag.



BLANCO Y NEGRO

Él tiene la piel tan negra que llega a ser invisible durante la noche. Ella, luce un cutis tan níveo que aparenta no tener sangre circulando por sus venas.

Él gusta de vestir vaporosas ropas blancas, sueltas e informales cubriendo sus músculos definidos. Ella suele enfundarse en ajustadísimos e insinuantes vestidos negros, al más puro fifties style.

Él acostumbra llevar oscurísimos anteojos negros de sol a toda hora. Ella también lleva gafas oscuras, pero las prefiere con gruesos marcos blancos y puntiagudos.

Él deja volar sus sueños de músico de jazz todas las noches frente a las teclas albinegras en un sonado pub de moda cerca del centro. Ella suele pavonear sus curvaturas frente a las vidrieras de ese mismo pub luego de sus usuales prácticas de ajedrez.

Él tiene como capricho no pisar las baldosas oscuras cuando cruza la plaza frente al río, esa que luce vistosas lajas en damero, negras y blancas, en sus diagonales. Ella acostumbra entretenerse con imaginarias partidas ajedrecísticas cada vez que cruza despreocupada esa misma plaza.

Él es adicto al cine monocromático de los años gloriosos del Hollywood de los cincuenta. Ella, aficionada a la fotografía urbana, idolatra a los fotógrafos clásicos de los sesenta.

Él suele dar de comer a un pequeño gatito negro que visita su ventana cada mañana. Ella lleva todo el tiempo entre sus brazos un precioso caniche blanco que parece un peluche de juguete.

Una noche, antes de su acostumbrada sesión de jazz, salteando las baldosas negras de la plaza que da justo en frente del río, él divisó desde lejos a la seductora dueña de ese precioso caniche blanco.

El caniche, de repente, saltó de los brazos de su dueña y comenzó a juguetear alrededor del músico de jazz. La cuerda del caniche se enredó entre los blanquísimos pantalones de él. Ella, enfundada en uno de sus más atrevidos vestidos negros, le pidió disculpas.

Él reconoció en las travesuras del caniche el mismo espíritu divertido de su gatito negro. Ella sonrío por ello y  quedó prendada de la sonrisa franca de él, que se dibujaba como la luna blanca sobre el cielo oscuro de esa noche.

Comenzaron hablando sobre sus mascotas. Siguieron haciéndolo sobre la plaza, el rio, el capricho de no querer pisar las baldosas negras, las partidas imaginarias ajedrecísticas… luego siguieron charlando de jazz, del cine de los años gloriosos, de las fotografías en blanco y negro de los sesentas…

Él luego la invitó a escuchar su piano en el pub cercano. Ella le hizo prometer que la acompañaría más tarde a ver la muestra de fotografías que exponía muy cerca.

Él se olvidó de no pisar las baldosas negras. Ella dejó de concentrarse en imaginarias partidas de ajedrez.

Sobre el damero de baldosas de la plaza junto al rio, él y ella se alejaron dibujándose sobre el cielo de esa noche en equilibrada sintonía. 


martes, 19 de julio de 2022

CONTANDO LAS SEMANAS CON SINDEL: 29 Adiós

 


ADIÓS

 

Apenas leve, sin vergüenza

ni rastro de arrepentimiento.

Aquel adiós fue la mejor

de sus postergadas decisiones.

No hizo falta mucho tiempo

para que pudiera comprobarlo.

La dulzura de la libertad

arribó a su vida sin que la culpa

pudiera sojuzgarla

y festejó 

en compañía del viento

que la vida celebraba

acariciando sus curvas,

mientras, en lo alto,

como reivindicación y bandera

ondeando sin pudores

…la tiránica faja

fue desterrada!


miércoles, 13 de julio de 2022

CADA JUEVES UN RELATO, PAG. 29

Esta semana, Moli nos propone desde su blog, abrir un libro en la pag 29 y a partir del primer párrafo que alli encontremos, lanzarnos a escribir. Osadamente yo lo he hecho partiendo del libro FICCIONES de jorge Luis Borges, cuya tapa y página adjunto (las fotos son bastante malas, pido disculpas). 








“…Las cosas se duplican en Tlön; propenden asimismo a borrarse y a perder los detalles cuando los olvida la gente. Es clásico el ejemplo de un umbral que perduró mientras lo visitaba un mendigo y que se perdió de vista a su muerte. A veces unos pájaros, un caballo, han salvado las ruinas de un anfiteatro…”

 

Y es que en aquel secreto mundo de espejos vedados, lo que llamamos aquí realidad, resulta ser apenas una ilusión, una abominable versión del universo que sólo persiste y se multiplica mediante la torpe intervención humana, mediación gestual que se organiza a partir de la mera naturaleza palpable de las cosas. La fe que sostienen los sabios de aquel mundo de idealistas, luego de reflexionar en profundidad sobre la diferencia intrínseca de lo que es y lo que se aparenta, es que nada existe en realidad más allá de lo que se piense o se recuerde, porque lo que vemos no es sino pura manifestación de un pensamiento. Incluso nosotros, las personas -autoproclamados seres pensantes por antonomasia- no resultamos ser más que simulacros del más primordial de los Pensamientos.



CONTANDO LAS SEMANAS: METAMORFOSIS

 Sumándome a la propuesta de Sindel de esta semana 28


La metamorfosis fue tan sutil y tan lenta que le llevó años tomar conciencia del espanto que en realidad le estaba sucediendo. Primero fue el tener que eliminar toda su ropa ajustada y las faldas cortas. Después, dejar de maquillarse, o de colorear al menos la blancura de su piel macilenta. Más tarde fue dejar de estudiar y de planear nuevos riesgos. Nada debía de distraer su atención fuera de su hogar recién constituido, o de su marido-infierno, quien todo lo veía, juzgaba y presentía más allá de los muros ciegos entre los que su juventud se opacaba. Después vino el primer golpe. La primera advertencia antes de descargar en ella la frustración de su masculinidad insana. Le sucedió el destrato, las humillaciones, las sonrisas irónicas frente a los demás buscando sojuzgarla. Se volvió sumisa, callada, insegura. Olvidó su ayer, sus juegos y su risa. Dejó de tener inquietudes, de hacerse preguntas, de interesarse por la vida, los sueños y por todo lo que le estaba prohibido. Un día despertó y sin expectativas, no se reconoció frente al espejo. Ya no era ella quien se asomaba mirándose detrás de aquellos ojos grises. Sólo resultó ser cáscara eso en que se convirtió y se disolvió -sin lágrimas- cuando comprendió su infortunio.  


jueves, 7 de julio de 2022

CADA JUEVES, UN RELATO: ANIMALES CON DOBLE SENTIDO

 Me sumo a la propuesta juevera de esta semana excusándome por no haber podido acortar más mi texto, que, como me suele suceder, supera las 350 palabras sugeridas. Los invito a leer todos los aportes visitando el blog de Dorotea

EL TOPO (término empleado en jerga militar o policial para designar a enemigos o espías infiltrados en organizaciones ya sea delictuales o de seguridad)

La agencia de espionaje estaba convulsionada. Sin lugar a dudas su propio sistema de seguridad  estaba siendo vulnerado y pese a haber revisado una y otra vez todas las posibles fugas, nada concreto encontraron. El hackeo a distancia quedó totalmente descartado, ya que la tecnología que utilizaban en sus comunicaciones era la más sofisticada e inviolable. La conclusión lógica que todos se negaban a admitir resultaba ya evidente: había un topo entre sus propias filas y debían hallarlo de inmediato, de otro modo la razón de ser como organismo de inteligencia perdía todo sentido. La psicosis sobre la existencia de un doble agente llegó al punto que cada quien sospechaba del resto, aun de los compañeros más cercanos con quienes habían compartido misiones peligrosas. Sin querer admitirlo cada uno fue repasando en secreto los puntos débiles que recordaba del modo de trabajar de sus colegas, buscando descubrir alguna infidencia que delatara su doble juego a la hora de espiar. Todos resultaban, a la luz del análisis de sus propios compañeros, sospechosos de venderse al mejor postor. Ni hablar de los funcionarios jerárquicos nombrados por vínculos políticos. Hacia allí confluían la mayor parte de las sospechas, ya que a las notables falencias que los subordinados fueron descubriendo en sus jefes, se les superpusieron la envidia y las quejas acumuladas durante años de insatisfacción. La agencia entera entró en un proceso de discordia y sospecha permanente, haciendo imposible la sana y habitual tarea del espionaje.

Como los datos seguían siendo robados pese a todas las medidas preventivas tomadas, desde los altos mandos decidieron remover a los agentes novatos, aquellos que apenas contaban en sus fojas de servicios una o dos misiones menores que no garantizaban aún su compromiso con la agencia. Echaron también a los que estaban a punto de jubilarse. Tanto unos como otros resultaban ser fácilmente permeables a un incentivo económico que los sedujera. Optaron más tarde por dejar cesantes a las agentes mujeres, el latente machismo dominante entre los espías salió a la luz apenas surgió la excusa del libre sospechar. Pese a la evidente disminución de personal, el robo de información sensible continuó, por lo que los jerarcas agudizaron la purga. Los agentes que seguidamente exoneraron fueron los que estaban bajo terapia psicológica: la inestabilidad emocional no resultaba ser garantía de integridad profesional.

Cuando al fin llegó la orden de cerrar definitivamente la agencia, quedaba en actividad apenas un puñado de incondicionales que los jefes no se animaron a acusar. Al fin, todos debieron salir a buscar trabajo en la actividad privada.

Mientras los eximios ex agentes empaquetaban sus pertenencias y se deshacían de los viejos archivos comprometedores, una señora muy mayor de gruesos anteojos, algo renga y regordeta -que desde siempre venía ocupándose del aseo de los sanitarios- disimulaba entre baldes y escobillones su enorme satisfacción al ver culminada su misión sin ser descubierta.





miércoles, 6 de julio de 2022

CONTANDO LAS SEMANAS: LABERINTO

 Sumándome a la propuesta de Sindel de esta semana 27 (inspirándome en una tragedia personal de alguien que conocí)



LABERINTO


Perdida

dentro del laberinto de sus pensamientos

no logra encontrar un rumbo

que calme su angustia existencial.

Se asusta. Se arrepiente. Duda. Insulta.

Especula y llora frente a la encrucijada

que le indica cordura o desvarío

entremezclados, sin clara señal.

En el espejismo que atrapa sus días

lo incierto reina y se disuelve

la certeza que sueña alcanzar.

Desde la telaraña que tiende a su paso

la locura que blinda su verdad

una nueva bifurcación abre a su paso

apenas definida por un delgado umbral:

vida o muerte esta vez es la disyuntiva

y abierto, el inminente final.